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¿Qué será de Cambio Radical sin Vargas Lleras?

Es probable que, de cara a los próximos Congreso y gobierno, esas siete curules del Senado y doce de la Cámara entren en la cuenta de los votos dispuestos a negociar según convenga.

hace 58 minutos
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  • ¿Qué será de Cambio Radical sin Vargas Lleras?

La temprana partida de Germán Vargas Lleras deja en el aire una pregunta inevitable: qué pasará con Cambio Radical, el partido del que fue líder indiscutido durante más de dos décadas. Con 19 congresistas elegidos para el periodo 2026-2030 —siete senadores y doce representantes—, la colectividad llega disminuida frente a sus mejores años, pero sigue siendo una bancada determinante en un Congreso fragmentado donde cada voto pesa de cara al próximo gobierno.

Para entender lo que está en juego, conviene recordar que Cambio Radical nació en 1998 como una disidencia liberal, motivada por el rechazo al gobierno de Ernesto Samper y a la continuidad del mismo con la candidatura de Horacio Serpa.

Vargas Lleras, entonces senador liberal, llegó a Cambio Radical en 2003, tras ser uno de los primeros congresistas en respaldar a Álvaro Uribe en 2002. Y fue clave para aprobar la reelección y el Estatuto Antiterrorista. El partido pasó a tener quince senadores en 2006, cuando Vargas se convirtió en el senador más votado del país con 223.330 sufragios.

Vargas no respaldó la segunda reelección de Uribe, con lo cual marcó un primer quiebre, y para las elecciones de 2010, Cambio Radical la vio difícil: Vargas no estuvo en el tarjetón al Senado sino a la Presidencia, la parapolítica condenó a varios de sus congresistas, y la reforma política de 2009, que abrió por única vez el transfuguismo, agravó el desangre. Su partido cayó a ocho senadores.

Luego se recuperó en los gobiernos de Juan Manuel Santos. No solo Vargas Lleras –como ministro del Interior, de Vivienda y luego vicepresidente– se afianzó como uno de los grandes hacedores del Estado –100.000 viviendas gratis, autopistas 4G y coordinación con el Congreso–, sino que en 2018, su partido alcanzó su pico histórico —16 senadores y 30 representantes: 46 curules en total—. En quince años Vargas Lleras logró encumbrar a su partido como la tercera fuerza del Capitolio. Pero ese mismo año llegó el mayor fracaso personal de Vargas Lleras: su segunda candidatura presidencial, lanzada con cinco millones de firmas, terminó en cuarto lugar con 1,4 millones de votos, opacada en parte por el episodio del coscorrón.

El partido había logrado un balance singular: incorporaba figuras jóvenes de opinión en el centro del país —Carlos Fernando Galán, Rodrigo Lara, David Luna, Germán Varón— y, al mismo tiempo, acumulaba caciques regionales con maquinarias eficaces, encabezados por la casa Char en el Atlántico y los Aguilar en Santander. Pero esa convivencia siempre fue tensa, y los escándalos la sacudieron: Cambio Radical figuró entre los partidos con más congresistas condenados por parapolítica, vio caer al exgobernador de La Guajira ‘Kiko’ Gómez por homicidio, y enfrentó la salida de Carlos Fernando Galán de la dirección del partido en 2015 tras el aval otorgado a Oneida Pinto, señalada de vínculos con el propio Gómez.

La caída se aceleró desde 2022. Jugado en la oposición contra el gobierno Petro, Cambio Radical perdió cinco senadores y cerca de una docena de representantes. Las figuras de opinión se fueron desprendiendo: Lara a la independencia, Luna a una candidatura presidencial que tampoco prosperó, y Galán recuperó el Nuevo Liberalismo. En las elecciones de marzo, el golpe fue todavía mayor: el ala vargasllerista del partido se quemó en las urnas con el cabeza de lista al senado, Carlos Fernando Motoa, y a la Cámara Carolina Arbeláez.

Quedó una bancada compuesta casi por completo de maquinarias regionales sueltas: la casa Char en Atlántico, también golpeada y lejos de sus metas electorales; Edgardo Espitia con respaldo en Córdoba; Didier Lobo en Cesar; Nicolás Gómez como ficha del gobernador Jorge Rey en Cundinamarca. Siete senadores frente a los 16 que tuvo en su pico, y la mitad sin conexión orgánica entre sí.

¿Quién podrá liderar Cambio Radical de aquí en adelante? Las figuras que daban cara al partido abandonaron el barco. Los Char, segunda fuerza siempre, ganarán control por descarte, pero no han demostrado tener ni la vocación nacional ni la capacidad programática para proyectarse más allá del Caribe. Sin un articulador, el partido luce destinado a apagarse lentamente, fragmentado en feudos regionales sin un proyecto común.

Lo más probable es que, de cara al próximo Congreso y al próximo gobierno, esas siete curules del Senado y doce de la Cámara entren en la cuenta de los votos dispuestos a negociar según convenga. Sin Vargas Lleras, la política colombiana queda aún más fragmentada.

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