El Valle de Aburrá tiene una extensión aproximada de 1.150 kilómetros cuadrados y el río Medellín atraviesa la subregión de sur a norte. En esta arteria fluvial de 100 kilómetros de longitud desembocan 250 quebradas que son monitoreadas las 24 horas del día por el Siata (Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá).
Para estudiar el comportamiento de estos afluentes, los científicos utilizan diferentes tipos de tecnologías (ver recuadros) que les permiten mitigar riesgos ambientales. Es decir, estos aparatos les informan el estado de las crecientes que se puedan generar en las cuencas para evitar posibles desbordamientos y deslizamientos en los diez municipios que conforman el área metropolitana.