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El maestro de hoy debe orientar y liderar el trabajo en equipo

  • Desde competencias tecnológicas hasta personales, los profesores se deben actualizar día a día. FOTO SHUTTERSTOCK
    Desde competencias tecnológicas hasta personales, los profesores se deben actualizar día a día. FOTO SHUTTERSTOCK
Publicado el 04 de octubre de 2019
en definitiva

La función del maestro ha cambiado con los años, del disciplinador y memorista se ha convertido en orientador y líder del trabajo en equipo. Expertos aseguran que falta potenciar algunas competencias.

En sus años univesitarios, Carlos Montufar, cofundador y actual rector de la Universidad San Francisco de Quito, recordaba, en una de sus visitas a Medellín, que antes se enseñaba bajo presión y ponía, como ejemplo, el teorema de Pitágoras. “Te lo aprendías de memoria y punto”.

Y concluye que, en efecto, “la letra con sangre entra, pues la educación en América Latina ha sido siempre muy memorista”.

Así lo aprendió él y seguro a usted le tocó aplicar la retentiva para dicho teorema o los casos de factorización del álgebra de Baldor, datos relevantes en la formación.

Para Montufar la educación ha evolucionado y lo que debe hacer el maestro de hoy es no obligar a aprender de memoria, sino hacer que los alumnos se enamoren, “no del teorema, sino, como digo yo, del poema de Pitágoras. Eso es lo difícil y ahí viene el reto: cómo transformar a los maestros de escuelas y colegios en el mundo, y en América Latina, para que enamoren a los jóvenes a descubrir y a entender los paradigmas actuales”, sentenció en la charla sobre “Enseñar a dudar” que dictó en La Colegiatura en mayo de este año.

En eso está de acuerdo el psicólogo y educador del Ceipa, Luis Eduardo Cuervo. “Es un hecho que el entorno ha cambiado, son alumnos más informados, con más inquietud, más conectados con el mundo, para ellos no hay barreras y eso ha creado un estudiante nuevo que tiene un concepto de la vida diferente y cuestiona más, no espera que el profesor le enseñe cosas que quizá no le interese, sino a que lo oriente a cómo se llega al conocimiento. Es como aprender haciendo”, precisó.

Ese es solo uno de los puntos que todo profesor debe asimilar en esta era de saturación de la información. “El maestro ya dejó de ser el que tiene la verdad para convertirse en un orientador, el líder de un trabajo en equipo”, anota Cuervo, quien añade que no es fácil ya que a eso haya que sumarle las implicaciones de tener cerca de 50 alumnos en una aula de clase, todos con sus propios intereses, vidas y entornos.

Lo que rodea a un alumno

Lorena Taborda, docente de la Institución Universitaria Ceipa, recuerda que se encontró con la docencia por un asunto de “exposición de vida”, cuando trabajó con el macro proyecto de Moravia y se dio cuenta de que “la educación es el eje fundamental en el desarrollo de las comunidades”.

Al ser docente en una institución educativa se encontró con líneas que desconocía, “uno no conoce la realidad individual de las personas que están dentro de un proceso de formación y en esas dinámicas encontré problemas de violencia, drogadicción. Era algo muy fuerte”.

Cuervo recuerda lo que siempre se decía entre los maestros: ser psicólogos, padres, madres, médicos y, además, profesores. “Imagina tener 50 muchachos delante, con los que tienen que garantizar que aprendan determinada materia y, a su vez, entender, manejar y evaluar el comportamiento que tienen. Y es claro que detrás de una conducta hay justificaciones, problemas familiares, cambios en la adolescencia o más y se debe buscar ayuda”.

En un tema tan sencillo como la motivación que va perdiendo un estudiante, el maestro debe buscar asesoría, “hay consejeros a los que el profesor puede acudir tanto en colegios como en universidades. No está solo y hay casos individuales que es mejor evaluar en conjunto”, precisa.

En ese sentido, Socorro Taborda, gestora del proyecto Una escuela para la vida, que dirige entrenamientos a maestros y líderes educativos en el desarrollo de competencias emocionales, considera que hay un vacío en la educación del país en el aspecto de las competencias emocionales del maestro.

“Yo como profesora jubilada he encontrado que ha hecho falta una dirección en ese sentido. Un maestro hoy se enfrenta a situaciones y problemáticas que llevan los estudiantes al aula y, en ocasiones, no saben cómo direccionarlos de la manera adecuada, hacen falta programas enfocados a los maestros, para dotarlos de herramientas con las que puedan hacer un trabajo en el desarrollo de competencias con los estudiantes para mejorar los ambientes escolares y por ende el nivel de rendimiento académico”.

La profesora Lorena Taborda añade que para el docente “ser inteligente emocionalmente es más importante que el coeficiente, es vital ser capaz de manejar las relaciones interpersonales”, comenta.

Para Cuervo es todo un complemento, “el docente debe ser una persona que trabaje en el tema que sabe con propiedad pero, además, debe tener unas competencias sociales muy altas para ser capaz de leer el grupo que tiene y a eso añadirle capacidades emocionales que le permitan entender los momentos de sus alumnos y no apropiarse de ellos, pero sí identificarlos y pedir ayuda a tiempo”.

La docente del Ceipa reflexiona, al construir el perfil del profesor en esta nueva era, que ante todo debe ser una persona apasionada y comprometida, “más que por unas practicas momentáneas de lo formativo por la razón de ser de la formación. Uno, como profesor, puede confundir muy fácil, apropiarse de las prácticas novedosas (como la tecnología, por ejemplo) y no verlas como lo que son: una herramienta más para el desarrollo de las personas que están dentro de un espacio académico”, describe.

En cuanto al conocimiento y la lectura del grupo al que está impactando, precisa Lorena Taborda que, año tras año, se aprende a reconocer el sujeto, las necesidades que lo acompañan y las diferencias, “o la transformación” y que, al identificar a cada generación, a cada sujeto que está dentro de un aula, “se consideran las perspectivas de vida y con eso se encausa al otro a cumplir su desarrollo o a generar todo un proceso de transformación social y hasta comunitaria”.

Impartir conocimiento

El concepto que Cuervo mencionó sobre “aprender haciendo” forma parte de los cambios que se han dado en cuanto a la manera de enseñar del maestro. “El estudiante ahora debe hacerse preguntas, pero responderlas él mismo a través de la investigación, intentar resolver un problema y generar una propuesta nueva si es posible hacerlo. La tendencia, además, es que los estudiantes se especialicen en lo que les gusta y saben.”

En ese punto, el rector Montufar explica que el gran problema que existe en América Latina es que las preguntas del por qué se contestan de inmediato y “esa no es la manera –argumenta–. No hay que darles a los alumnos la respuesta inmediatamente, sino guiarles para que sigan descubriendo y sigan haciendo preguntas más profundas del por qué. Yo tengo 10 nietos, tienen una capacidad de asombro impresionante y lo primero que hace la escolaridad es apagar esa capacidad de asombro. Primer error fundamental”.

Él insiste en que no se trata de dar respuestas, sino motivar a hacer más preguntas. “Yo creo que el tema de la educación tiene que cambiar en ese sentido y no es fácil, es mucho más fácil ubicar a los niños en una aula, uniformarles y hacerles todos iguales, darles las respuestas y que copien y den las respuestas, eso no ha cambiado en la mayor parte del continente”.

Montufar considera que los maestros, en general, tienen las ganas de redireccionar su labor, “pero lamentablemente deben cumplir directrices de los ministerios de educación y un sistema que los obliga a no desviarse”.

En el fondo, la vocación se lleva con pasión, insiste la docente Lorena Taborda, quien añade que un maestro debe dinamizarse. “Uno lleva al estudiante a que esos conocimientos previos que trae adquiridos a través de la experiencia (o en otros casos por la saturación de información) sean puestos en función de asuntos problémicos y de cómo esos conocimientos sirven para resolver varias situaciones. Y ahí aparecen competencias que el estudiante no tenía”.

Se invita al alumno a aplicar soluciones, a tener posturas y ver todas las aristas para resolver una situación. “No es una sola teoría, hay que pararse en diferentes posiciones para darle la solución correcta, esa que es sostenible en el tiempo. Llevar al estudiante a la resolución de problemas es un asunto ganador”, concluye Taborda.

Cuervo asegura que es primordial que el docente nunca pierda la autoridad, “pero que no sea autoritario”, y que en el entorno escolar se aplique el respeto por el otro y por la diferencia, además de trabajar los valores. Y ante entornos en los que no prestan atención, no van a clase o hay desinterés “hay que indagar si hay algo más pasa, porque aunque no se crea, aún hay estudiantes que llegan a una carrera porque es la que el papá o la mamá quieren o les exigen”.

Aprender de memoria y “porque toca” es algo cada vez más del pasado. El maestro hoy es una guía, quien maneja el timón de ese barco llamado educación y que en palabras de Montufar “no se puede dejar a la deriva”.

Pero al docente, insiste Socorro Taborda, la maestra jubilada, no se le puede dejar solo, hay que darle herramientas de competencia emocional, porque su trabajo es vital en el desarrollo de la sociedad.

Contexto de la Noticia

Claves actuales para el docente

1. El rector de la Universidad de San Francisco de Quito, Carlos Montufar insiste en que no hay que enseñar a dudar, no responder todas las preguntas y fomentar la curiosidad.

2. Santiago Espinosa, coordinador de la Escuela de Maestros del Gimnasio Moderno, asegura que el maestro debe ser integrador: “aquel que ayuda a sus alumnos a mostrarles el camino cooperativo y la importancia de trabajar en equipo”.

3. El psicólogo educador del Ceipa, Luis Eduardo Cuervo, cuenta que el docente no debe ser autoritario, más no perder autoridad e inculcar respeto por el otro y la diferencia.

4. Espinosa concluye que debe ser muy activo: “usar recursos, metodologías y visiones diversas”.

Claudia Arango Holguín

Periodista, presentadora y locutora hoy inmersa en el mundo digital. Fui DJ de radio, escribir siempre ha sido un gusto y leer una pasión. Amo los animales y mi afición son los viajes. Periodista de tendencias en elcolombiano.com

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