Desde que los seres humanos tuvieron la capacidad de conversar, descubrieron que frente a los mismos asuntos tenían posiciones diferentes. Jorge Antonio Mejía Escobar, profesor de Epistemología y director del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia, lo explica: “Cuando tuvieron una lengua natural lo suficientemente sofisticada para plantearse problemas y conversar, llegaron a una constatación empírica: sobre asuntos que eran iguales no pensaban de la misma manera, y eso no dejó de ser una gran inquietud”.
En consecuencia es una cuestión que ha sido estudiada a lo largo de la historia por la filosofía. “Desde la antigüedad ya estaba muy claro que había diferencias en las representaciones que nos hacemos del mundo y sus problemas”,...