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La “memoria” de los árboles, una habilidad para almacenar información de su entorno

Ellos pueden almacenar la información del suelo, aire y agua del territorio en el que están plantados.

  • Los árboles con su “memoria” pueden ayudar a los científicos a adelantar estudios sobre las zonas más contaminadas de las ciudades. FOTO: Archivo El Colombiano
    Los árboles con su “memoria” pueden ayudar a los científicos a adelantar estudios sobre las zonas más contaminadas de las ciudades. FOTO: Archivo El Colombiano

Los árboles tienen memoria y en su historia de vida resguardan un sinfín de recuerdos. Algunos de ellos, como el Encino Tres Patas, pueden durar hasta 1.200 años y en su tronco y hojas guardar información ambiental sobre la calidad del aire, el suelo y el agua del territorio donde fueron plantados.

Según la investigadora Marileny Vásquez Piedrahíta, magíster en Bosques y Conservación Ambiental de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Unal, se les consideran estaciones de monitoreo vivas porque “tienen memoria” sobre la variabilidad climática y la biogeoquímica atmosférica.

Son testigos del “estado de salud” del ambiente y pueden ser usados como fuente de información por investigadores que requieran consultar los cambios de las condiciones climáticas, del aire, del suelo o del agua de la región a la que pertenecen. Se pueden hacer muchos descubrimientos.

Pueden registrar la calidad de la fuente hídrica de la que toman agua, si es agua subterránea o agua más superficial, como de la lluvia reciente. También registran si los suelos tienen algunos mentales pesados como mercurio, crimo y otros como el aluminio. “Todos estos componentes pueden absorberlos y se verán reflejados en sus estructuras”, cuenta Estela Quintero Vallejo, docente de Ecología de la Universidad CES.

Con esta habilidad los investigadores pueden definir las zonas más contaminadas del área urbana en donde se encuentran durante los últimos 100 años hasta su condición actual. En Medellín lo hizo un equipo de investigadores de la Unal en Medellín, entre los que participó Vásquez Piedrahita. Encontraron que los sectores más contaminados por dióxido de carbono fósil en la ciudad eran el centro y el sector de industriales por la estación del Metro. Todo esto analizando los árboles plantados en la ciudad.

¿Cómo logran esta memoria? Estela Quintero Vallejo explica que los árboles en sus hojas tienen una especie de poros (estomas) en su “piel” y también en sus raíces que incorporan elementos que después se desplazan hasta los tejidos.

“Las plantas almacenan la información en toda su estructura como hojas, tallos y raíces. Sin embargo, en las hojas no dura mucho esta información porque se caen y se reemplazan constantemente. Por lo tanto, en donde sí queda ‘almacenada’ es principalmente en el tronco, específicamente en su madera”.

En aquella madera los árboles tienen sus anillos de crecimiento, que son las marcas en círculos que se observan en sus troncos y que dibujan la historia de sus vidas. En buenas condiciones climáticas los anillos son más anchos pero durante los períodos de estrés (como una sequía) son más delgados.

“Los árboles crecen en grosor y esto se debe a un tejido que va produciendo células en todo el perímetro. Estas células son principalmente la madera de los árboles. En sitios donde hay estaciones climáticas como los bosques de zonas templadas del planeta o en bosques de estaciones de lluvia y sequía marcadas, este crecimiento periférico cambia según la estación. Por ejemplo, en sequía es menor el crecimiento y en periodo de lluvias es mayor. Cuando este crecimiento es menor, la madera que se produce es más oscura y por eso forma como un anillo”, detalla la bióloga y ecóloga.

¿Por qué almacenan información?

El estudio de la memoria de los árboles se llama Dendrocronología y deriva de las palabras griegas dendron (árbol), cronos (tiempo) y logos (conocimiento) y surgió luego de que el astrónomo A. E. Douglass en el siglo XX identificara la relación entre los ciclos solares, el clima y los anillos de los árboles, que podrían ser un indicador de los climas del pasado.

“Desde su primer año de vida, los árboles registran variables sobre el ambiente y hay distintas partes donde las almacenan. Lo que pasa es que los anillos entregan información anualmente y contienen allí toda la información de su vida. Los anillos son como la herramienta más útil y si bien las hojas también guardan información, ellas se caen rápidamente de los árboles”, dice Marileny Vásquez Piedrahíta.

Las hojas se pueden usar para estudiar la calidad del aire, suelo y agua de la actualidad mientras que con la madera de los árboles se almacena la información desde su primer año de vida (aunque algunos se demoran en crecer) y entre más gruesos sean, más contenido almacenan.

Ayuda para la crisis climática

Según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, el dióxido de carbono fósil (CO2F) es la causa principal del aumento de la temperatura de la Tierra que se relaciona con la crisis climática. Con el registro de esta información se pueden adelantar investigaciones sobre la evolución de las concentraciones de CO2F e identificar puntos críticos de cada ciudad que requieren medidas especiales.

La mayoría de los países tienen el propósito de reducir sus emisiones para 2050 y para eso se requieren estos estudios. También promueven el cuestionamiento y la evaluación del impacto real de las medidas medioambientales implementadas en cada ciudad, lo que puede lograr nuevas estrategias que efectivamente disminuyen las concentraciones de CO2F y detectar qué metales pesados se encuentran en los ecosistemas de la Tierra.

Daniela R. Gómez Isaza

Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana. El sueño de ser médica lo cumplí haciendo periodismo de salud. También escribo sobre ciencia y de vez en cuando cultura.

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