Las
cinco, tras la corona
Estar con la familia, dormir y romper la dieta, en la agenda
de las reinas.
Luego del reinado, la vida para muchas vuelve a la normalidad.
Otras asumirán retos laborales que les deja Cartagena.
Unas agradecen la experiencia a Dios y a la vida.
Extrañaban a sus amigos, a su familia e, incluso,
su tradicional comida.
Por
Gloria
Edith Gómez Londoño
Enviadas Especiales | Cartagena
Hace seis meses que la reina del Magdalena, María
Consuelo Zúñiga, no prueba su desayuno favorito,
el cayeye, un plato típico de su región que
se prepara con guineo en puré, mucha mantequilla,
queso y hogao.
Por eso, ayer en la mañana, en el Hilton, la despertaron
los encargados del room service, con el suculento manjar
que la hacía delirar mientras se preparaba para el
concurso de belleza.
Dos días antes de terminar el certamen, María
Consuelo encargó su plato de cayeye. Atrás
quedaron las dietas. En los últimos momentos del
concurso ella pensaba únicamente en volver a sentir
el sabor típico de su tierra.
Fueron meses de sacrificios para todas, los que antecedieron
este encuentro. Además de hacer ejercicios y dietas
y tomar clases con los expertos en pasarela, ellas tuvieron
que alejarse de sus familias y amigos.
Ronda de novios
A los novios de las reinas se les veía rondando los
eventos del concurso, saludándolas de lejos y acompañándolas
de corazón, pero los chaperones jamás permitieron
que se acercaran más de la cuenta.
Por esta razón, a pocas horas de terminar el certamen,
algunas de ellas pensaban, ante todo, en volver a reunirse
con los suyos. "Quiero estar con mi familia durante
mucho rato. Extraño mi casa, mi cama y mis peluches",
aseguró la reina de Risaralda, Giovanna Gallo Patiño.
Y confesó, además, que intentó traer
sus muñecos al reinado, pero tuvo que renunciar a
la idea porque no le cabían en las maletas.
Dormir. Esa es la prioridad para Carla Lorena Pinto, de
Norte de Santander, candidata que quiere recuperar las horas
de sueño perdidas en el concurso. "Nunca en
mi vida había trasnochado y madrugado tanto",
comenta.
A ella, sin duda, el reinado le cambiará la vida,
pues luego de descansar un par de días en Cartagena,
decidirá si regresa a su trabajo, en la alcaldía
de Bucaramanga, o busca otras opciones laborales en Bogotá.
Cauca, de vacaciones
Otra que se quedó en La Heroica disfrutando de la
playa y el sol fue la Señorita Cauca, María
Virginia Balcázar. En una semana regresará
a Bogotá, para continuar con sus estudios y su trabajo
como modelo.
Favoritas como Carolina García, de Bolívar,
y Catherine Daza, del Valle, no se atrevieron a hablar sobre
este día, el primero después de la elección
y coronación.
"Veremos quién se lleva la corona y luego ya
decidiremos qué hacer", dijo la primera. La
segunda aseguró que, en cualquier caso se ocuparía
de darle las gracias a Dios. Y reconoció la razón:
"el reinado fue una gran experiencia para mi vida,
lo disfruté y aprendí mucho".
Otra preferida para la final, la cartagenera Yeimi Paola
Vargas, no sabe si podrá volver a las rumbas de los
sábados con sus amigos y a las jornadas para compartir
con su familia, privilegios que perdió al asumir
su papel como reina. Sin embargo, no tiene prisa. "Con
seguridad el haber participado en este concurso me abrirá
muchas puertas y nuevos caminos para mi vida", aseguró.
De las 22 candidatas que llegaron a La Heroica con la ilusión
de llevarse la corona, sólo cinco se despertaron
hoy con nuevos compromisos para su vida. Las demás
volverán a sus rutinas o asumirán los retos
laborales que les deje su paso por el reinado, un evento
que sigue siendo una gran vitrina para las jovencitas que
están dispuestas a sacrificar sus desayunos, la compañía
familiar y la cercanía de su novio por una corona.
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