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REINOTAS

Colprensa | La Señorita Colombia se roba el show con su belleza y carisma.


Colprensa | Adriana es la encargada de abrir los desfiles de las 21 candidatas a sucederla.




Colprensa | El matador Enrique Ponce triunfó en la corrida benéfica que se realizó en Cartagena.
 
Toros, reinas y mucha belleza


Cartagena | Colprensa
La señorita Colombia, Adriana Tarud, dejó perplejos a los periodistas por sus habilidades para montar caballo, animal que empezó a domar hace apenas hace tres días.

Tarud tuvo la misión de abrir la corrida benéfica en la Plaza de Toros Cartagena de Indias, junto a un cartel de toreros de primera línea integrado por Joselillo de Colombia, César Rincón y Enrique Ponce.

"Reinas y toros deben ir siempre unidos, eso es un éxito", dijo el torero Joselillo que acompañó a Tarud durante una rueda de prensa para promocionar esta corrida que se realizará el lunes a las 7 de la noche.

El espectáculo estuvo acompañado por el show del grupo de danzas Flamenco Al - Andalus.

Bellas en rojo y negro

En el acto, las 21 candidatas del Concurso Nacional de Belleza se vistieron de moda flamenca para engalanar el evento de la corrida toros a beneficio de obras sociales.

La diseñadora Mabel Palacio fue la escogida para vestir con sus creaciones a las aspirantes al título de Señorita Colombia, inspirados en el flamenco y el arte taurino.

"Todo el vestuario diseñado para esta ocasión es una inspiración muy española y taurina. La colección está conformada por conjuntos que comprenden faldas, blusas y pantalones, elaborados en telas vaporosas en colores blanco, rojo y negro, que siempre han sido los colores insignia de la fiesta brava en el mundo", comentó Mabel Palacio.

Ponce, rey en la heroica
En el tendido estaban las reinas y allá abajo, un rey: Enrique Ponce, dueño no sólo de la puerta grande, fruto de las tres orejas que cortó, sino de la memoria de una corrida nocturna en la que el Valenciano demostró de nuevo que fuera del arte con que se viste, tiene la inteligencia para resolver a casi todo lo que le echan.

El encierro de las Ventas del Espíritu Santo, tuvo tres toros que terminaron por romper, los dos que le salieron a Ponce y el primero de Joselillo. En cambio, el maestro Rincón tuvo que cargar con lo más complicado y por eso debió salir a pie y en blanco.

El primero de la noche, justo de presentación, anduvo suelto todo el tiempo. Rincón logró amarrarlo en un solo momento, al inicio de la faena con cuatro verónicas que sacaron los primeros oles de la corrida. Al toro lo picaron en la contraquerencia, señal inequívoca de lo que pasaría después. A parte de un buen par de banderillas de chiriputo y de un providencial quite de "El Piña" no sucedió nada más. El maestro colombiano acortó el aburrimiento con una espada entera, tras un pinchazo y tres cuartos. Palmas a Rincón y pitos al toro.

Tampoco pudo Rincón hacer mucho en el cuarto. El animal careció de fuerza y su grado de invalidez impidió el lucimiento en todos los tercios. En algunos momentos el toro quiso pero evidentemente no podía con su alma. Rincón debió abreviar antes que el animal se echara, ganas no le faltaron. Silencio para el torero y pitos para el toro.

En el segundo de la corrida, Enrique Ponce, quien venía de arrasar en la Plaza México, hizo nevar en Cartagena, cuando los pañuelos blancos asomaron en todos los tendidos para pedir una oreja, premio a una faena edificada sin premura y con bastante cabeza. El toro iba con la cara arriba, pero los conocimientos del Valenciano fueron convirtiendo la dificultad en posibilidad. Y de allí salieron las tandas de naturales y los derechazos, a veces uso del oficio y en oportunidades como muestra del arte. Pinchó arriba pero luego se mojó la mano y el toro, que se fue aplaudido en el arrastre, dobló para dar paso a las ovaciones.

Pero lo mejor de la corrida vino en el quinto, cuando de nuevo Ponce desentrañó los secretos de un animal que parecía no ser, pero que él hizo valer. Después de una buena vara de Anderson Murillo, el toro comenzó a ir arriba y el maestro Enrique no desaprovechó la oportunidad para dar una lección de temple y de ligazón. Las tandas le salieron redondas y con la belleza que da la mano baja. Las series resultaron encadenadas hasta poner a la gente feliz. Pinchazo y entera para dos orejas que le entregaron la llave de la puerta grande.

El tercero resultó muy interesante. Atendió los llamados a pie junto de Joselillo, quién le dio una serie de lances con estética. Luego empujó en el caballo hasta descabalgar al picador, y en la muleta el de las Ventas del Espíritu Santo metió la cara y propuso, pero el hijo del inolvidable Joselillo no pudo encontrar el sitio. Las condiciones pasaron de largo y lo que bien hubiera podido ser un éxito quedó en silencio. Palmas al toro.

En el último, Joselillo logró cortar una oreja, tras una exhibición de voluntad, que la gente premió con alguna petición. Lo más importante fue la estocada con la que se cerró la corrida de la beneficencia.


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