Fotos
José Luis Chavarriaga | EL COLOMBIANO
Son vestidos para los 18 días del reinado, teniendo
en cuenta que un día de actividades en el certamen
de belleza tiene para las reinas unas 22 horas, pues empiezan
y terminan de madrugada y asisten a tres o cuatro eventos
diarios que, por lo general, les implican cambios de ropa.
En la maleta, los trajes más cuidados son los que corresponden
a los compromisos más llamativos e importantes: el
desfile de fantasía y la velada de elección
y coronación. El atuendo para la noche final suele
ser el secreto mejor guardado de diseñadores y reinas.
Algunas adelantan el color que lucirán, pero ni un
solo detalle más. El traje de fantasía, por
el contrario, es tan especial que pocas se resisten a enseñarlo
y esto fue precisamente lo que hizo la Señorita Antioquia,
Mónica Patricia Jaramillo, antes de viajar a Cartagena.
Feria de Flores
Cuando el Concurso Nacional de la Belleza exigió
a las candidatas que llevaran un vestido de fantasía
inspirado en las flores, Mónica y su diseñador,
Héctor Ruiz, no pudieron menos que sentirse afortunados
por tratarse de un tema tan cercano a la cultura antioqueña.
Sin embargo, este detalle aumentaba el nivel de compromiso
para el creador que, en sólo 60 días y ayudado
por un equipo de artesanos y costureros, elaboró
Feria de las Flores, un traje confeccionado en malla de
encaje y lamé color oro, bordado de lentejuelas,
canutillos, perlas, piedras, mostacillas, brillantes, cordón
de oro y millaré.
Dicho así, el asunto del vestido suena medianamente
complejo y parece que el tiempo de dos meses fue generoso
para hacerlo realidad. Sin embargo, habría que hablar
de las 48.378 lentejuelas, los 5.100 canutillos, las 52.248
mostacillas, las 664 piedras y las 9.114 perlas que se pegaron
a mano; para entender que la de este equipo creador, fue
una verdadera maratón estética. Valió
la pena. En el salón central del taller de Héctor
Ruiz, apareció la reina luminosa y sonriente. Toda
una fantasía convertida en flor, cuya cabeza se adornaba
con un tocado en forma de sol para representar el brillo
y la luz de las mujeres antioqueñas, según
explicó Ruiz. Un prolífico báculo decorado
con orquídeas y follajes de fantasía, completaba
el atuendo que Mónica lució de manera natural
y cuya riqueza parecía un augurio de los éxitos
que le esperan a la reina en la ciudad amurallada. |