Vives toca a la puerta de las
fusiones
Cartagena
El Carlos Vives que le canta a la vida, al amor, a los héroes
deportivos y a las mujeres, lloró cuando le recordaron
a Consuelo Araujonoguera en la presentación mundial de
su nuevo disco Déjame entrar. Después del impacto
habló para decir que las ideas de su tía Consuelo
siguen vivas.
Él escogió una tarde cartagenera para hablar de
una producción en la que las fusiones son protagonistas.
Dice que el tema que le da título al trabajo es una respuesta
a una búsqueda romántica que empieza pidiendo Déjame
entrar en tu mirada, quiero llegar hasta tu alma. Queríamos
hacer un vallenato romántico sin perder las raíces,
pero acercándonos a otros géneros, señaló
mientras se acomodaba su cachucha azul oscura.
Después del disco El amor de mi tierra, exactamente 26
meses y 14 días después, el Vives de La Tierra del
olvido, el de la Fruta fresca, el mismo que mantiene la fe, está
de regreso con once canciones que define como música con
dignidad y calidad.
Sobre los ritmos que componen Déjame entrar, mencionó
el porro María Teresa, el son corrido Luna nueva y el estilo
tamborero de A las doce menos diez. También le dejo espacio
a la realidad con Santa Elegía, una oda a la tristeza que
habla de una masacre.
En mi trabajo está toda la parentela del vallenato,
con sus alegrías y tristezas. Hay algunas canciones tan
alegres que provoca desarmarse bailando, sostuvo el intérprete.
Vives recibió con sorpresa y hasta recato el disco de
platino que le entregó la disquera Sonolux por las ventas
del trabajo que justo ayer salió al mercado. Contó
que con Déjame entrar está asistiendo al mejor trabajo
de su carrera. Estábamos perdidos, buscando algo
más moderno y creo que ahora lo encontramos.
Al finalizar la presentación, Vives se quedó entre
un montón de rosas pálidas, como en la carátula
de su disco, tocando a miles de puertas, pidiendo que lo dejen
entrar.
[BAS]
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