
Este sábado, Gina Paola Arango, de Valle, fue elegida
como la más fotogénica del concurso. Ya lleva
dos premios en su maleta, pues esta semana fue nombrada reina
de los policías. Falta el premio mayor del lunes.



Fotos Juan Antonio Sánchéz |
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Reinas
de belleza, siempre en la mira
El reinado mantiene su despliegue de ceremonias.
Muchos creen que el certamen ha perdido fuerza en los últimos
años.
Expertos dicen que simplemente se adapta a exigencias modernas.
Por
Gloria Edith
Gómez
Cartagena
Los cartageneros se quejan de la ausencia de las reinas en
sus fiestas novembrinas Alegan que el reinado se volvió
un evento elitista y se preguntan si el Concurso Nacional
de la Belleza ha cambiado para mejorar o para empeorar. Dentro
de la organización del certamen indican que los cambios
son para crecer y estar acorde con las exigencias del mundo
moderno.
Alianzas estratégicas, una apretada agenda de eventos
publicitarios y la ausencia de desfiles grandes como el de
Armonía, son necesarios para simplificar las cosas.
Tiene ventajas y desventajas. Por una parte con las
alianzas se le ahorra dinero a las participantes, pero por
otra, no pueden hacer lo que quieran pues cada vez tienen
más compromisos y normas para cumplir, señala
el diseñador Hernán Zajar.
Otros piensan que el reinado pasa por una transición.
Es una era de evolución, un camino hacia la tecnología
y la disciplina. No se ha perdido la mística del reinado,
pero es cierto que antes era más folclórico,
más del pueblo y hoy tiene un mayor sentido publicitario.
A la programadora oficial del evento le interesa que sea perfecto
porque eso le da credibilidad, opina el asesor de reinas
Alfredo Barraza.
Concurso... ¿de belleza?
Mujeres como estas encuentra usted en cualquier calle.
No son especiales como las reinas sino comunes, asegura
implacable Rosa María Julia una cartagenera que lleva
más de 20 años siguiéndole la pista al
concurso. Como ella, muchos cartageneros y observadores del
certamen piensan que la calidad de las reinas
se ha perdido, pues llegan muchas que no parecen elegidas
para competir por belleza física.
Es verdad que todas tienen un pero, no hay ninguna que
se destaque como ideal de belleza desde el principio, pero
hay que tener en cuenta que son niñas recién
elegidas en sus departamentos, a veces no vienen bien preparadas.
Además la reina mejora en el camino, nunca es la misma
cuando entrega la corona, siempre está más bonita,
sostiene el diseñador Jaime Arango, para quien pesa
más la inteligencia y preparación académica
de las reinas que algunos defectos físicos que pueden
corregirse. La entrevista con el jurado es definitiva
porque las mujeres necesitan que las represente una mujer
que además de bonita sea inteligente, dice.
Alfredo Barraza también admite que algunas candidatas
de este año no dan la talla en el aspecto físico,
pero piensa que el problema no es del Concurso Nacional sino
de las corporaciones de belleza departamentales. Tienen
que ser más estrictos, elegir a su candidata por belleza
y no por pasiones, palancas o estrategias comerciales, sólo
así se garantiza que vengan reinas de verdad a Cartagena,
explica.
El colador debe estar en cada departamento, pues en
Cartagena reciben a todas las niñas si cumplen con
los requisitos, coincide Jorge Hernán Orozco
de la Corporación de Belleza del Tolima. La inquietud
por el aspecto físico de algunas participantes se acentuó
más cuando se anunció que no se realizaría
el desfile de Armonía por ser un evento estresante
para las reinas. La excusa parece caerse por su peso pues
tanto la prensa como los observadores del común y los
mismos preparadores coinciden en que éste es, en definitiva,
un reinado de belleza.
Opinión General
Ni tan contentos
"Hace mucho que no se ve una mujer como Susana
Caldas o Paula Andrea Betancur, de esas que desde su llegada
estaban coronadas".
José Montalvo, taxista
"Años atrás las reinas eran más
de la gente y el pueblo ayudaba a elegirlas. Ahora a duras
penas podemos verlas en el desfile de carrozas".
Etelvina Trujillo, vendedora
"El reinado ha perdido mucho, antes se sentía
más fiesta en toda la ciudad, ahora los que disfrutan
son los ricos".
Julián Núñez, comerciante
"Ya no es lo mismo. Hoy parece prohibido para
el pueblo, por eso mucha gente ha perdido interés
en él".
Jorge Fernández, empleado hotelero.
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