¿Para
qué sirve una reina de Colombia?
Una mirada al servicio efectivo de una reina de belleza.
Dicen
que no deberían ser solo bellas y realizar más
actividades.
Su
labor tiene una amplia proyección social, pero a veces
no se nota.
Por
Juliana
Correa H.
Enviada especial, Cartagena
Este lunes, cuando Eileen Roca Torralvo entregue la corona
como Señorita Colombia, será el final de uno
de los reinados más opacos y discretos de los últimos
años.
Poco se habló de esta reina vallenata. No tuvo figuración
en Miss Universo, y poco se supo de ella.
Visitó Medellín en dos ocasiones y realizó
desfiles de beneficencia durante todo el año, pero
al parecer, esto fue insuficiente para que la labor de Eileen
dejara huella.
Todo esto lleva a cuestionar la utilidad de eventos como
el Concurso Nacional de Belleza, que nació para exaltar
la belleza de la mujer colombiana y que tiene una misión
social muy clara, la de ayudar a obras en favor de las comunidades
más necesitadas.
Atrás quedaron los años en los que la gente
pagaba para verlas y llenaba escenarios.
Eventos como el desfile en traje de baño están
destinados a obras de beneficencia específicas. Por
ejemplo, el año pasado los fondos fueron destinados
al centro de atención y rehabilitación Aluna,
en Cartagena.
Cada año salen a flote los mismos argumentos tanto
a favor como en contra de los reinados. Unos más
radicales afirman que estos deberían desaparecer,
otros afirman que son una manifestación de la cultura
y destacan el rol de la Señorita Colombia en la proyección
del país en el exterior
¿Pero para qué sirve realmente una reina
de belleza?
Según Eileen, la labor social es la principal tarea
de una Señorita Colombia. Es más, ella piensa
crear su propia fundación para niños especiales
en Valledupar y ya dio el primer paso, pronto le será
entregada una sede en comodato.
En cuanto a sus escasas visitas a Medellín, apunta
que debe ceñirse a la agenda del concurso y que este
año solo fue invitada en dos oportunidades a eventos
benéficos en la ciudad.
Eileen asegura que haber sido Señorita Colombia
significó para ella un enorme crecimiento personal.
"Me dio mucha madurez y experiencia", asegura.
Para ella, la labor social del concurso debe darse a conocer
aún más. "Mucha gente no sabe aún
del verdadero sentido de este evento. Pude darme cuenta
de que hay mucha gente en el país que necesita ayuda
y una Señorita Colombia siempre convoca".
Amor por Colombia
Silvia Fernanda Ortiz, reina en 1997, señala que
gracias al concurso, conoció el país entero
y aprendió a amarlo.
Silvia cree que no se trata solo de realizar una labor
social por cumplir sino que hay que sentirlo de corazón
para que esto se refleje en cada una de las actuaciones
de la reina.
Pero no se trata únicamente de lo que una reina
hace por el país sino de lo que un título
de Señorita Colombia o el simple paso por el concurso
hace por las participantes.
Eileen, una vez finalice el concurso se dedicará
al modelaje. Dice que ya tiene un contrato en Las Bahamas.
Silvia Fernanda es una exitosa relacionista pública
y no tiene problema en aceptar que el haber sido Señorita
Colombia significó un impulso en su carrera.
Sobra mencionar a mujeres como Carolina Gómez y
Paola Turbay, cuyo paso por el concurso catapultó
sus carreras en los medios de comunicación, dentro
y fuera del país.
María Antonia Moncada, actual reina de Antioquia,
cree que las reinas son positivas en la medida en que pueden
llevar alegría a los demás.
"Es importante que muestre siempre una actitud cercana
con la gente y que aproveche su posición para ayudar
a las personas vulnerables".
La candidata de Antioquia reconoce que Cartagena puede
ser un medio para alcanzar sus metas, pero insiste en que
la labor social debe ser prioridad.
La periodista radial María Consuelo Gaviria, que
conoce en profundidad el tema de los reinados, no demerita
la importancia de la misión social del reinado, pero
piensa que el papel de la reina podría ser aprovechado
para mostrar realmente cómo son las mujeres jóvenes
en Colombia, no solo desde el aspecto físico, también
en el intelectual.
"Cada vez las niñas están más
preparadas. Sería ideal que las candidatas reflejaran
la belleza y el intelecto de nuestras mujeres", afirma.
Para la periodista, una reina no puede limitarse a dar
besos y saludar para que la gente la admire. Su papel podría
ir más allá. "Ellas podrían convertirse
en ejemplos para la sociedad, como Juanes o Shakira".
Un interesante reto para la próxima reina, que reclamará
su corona mañana.
Las reinas inolvidables
Muchas reinas permanecen en la mente de los colombianos.
Algunas debido a su figuración en los medios y otras
porque son sencillamente inigualables, como Susana Caldas.
Pero dentro del propósito social del Concurso Nacional
de Belleza, Claudia Elena Vásquez, Señorita
Colombia 1996, se lleva el primer lugar. Durante su año
de reinado, la antioqueña fue incansable y aprovecho
al máximo cada desfile de beneficencia y evento al
que asistió. La entrega y el empeño de Claudia
Elena hicieron que Raimundo creara para ella un Premio a
la Excelencia, que es otorgado al final de su reinado.
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