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Por Rubén Darío Barrientos G. - opinion@elcolombioano.com.co

¿Por qué cayó ese y no el del lado?

Esas diferencias, que nadie ve cuando compra un apartamento, aparecen cuando llega un terremoto.

hace 3 horas
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  • ¿Por qué cayó ese y no el del lado?
  • ¿Por qué cayó ese y no el del lado?

Por Rubén Darío Barrientos G. - opinion@elcolombioano.com.co

Hay una imagen que se repite entre los escombros del terremoto: una cuadra partida en dos. Un edificio convertido en una montaña de concreto y, al lado, otro que sigue en pie. A veces separados apenas por una pared. Los dos recibieron el mismo estrago, sintieron un sacudón ídem y estuvieron sobre el mismo suelo. Entonces: ¿por qué se cayó uno y el otro no? ¿Por qué si el terremoto fuera la única explicación, unos edificios terminaron en escombros mientras otros permanecieron erguidos o con afectaciones menores, máxime que la tierra no mira estratos y no distingue propietarios?

El ingeniero Gilberto Areiza, integrante de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica, ha dicho que un terremoto es, en cierta forma, “una prueba a escala real de nuestras ciudades”. Y ha planteado que ahora hay que auscultar qué sistemas funcionaron, qué papel tuvieron los suelos, las irregularidades, los materiales y la calidad de ejecución. Dos torres de diez pisos pueden tener diez pisos, apartamentos, ascensores y parqueaderos, pero estructuralmente pueden ser dos mundos distintos. Una puede tener columnas bien dimensionadas, acero correctamente distribuido, buenos estribos, concreto con la resistencia prevista y una cimentación acorde. Y la otra puede presentar deficiencias marcadas.

Y esas diferencias, que nadie ve cuando compra un apartamento, aparecen desnudadas cuando llega un terremoto. El ingeniero Jaime Suárez Díaz, uno de los referentes colombianos en geotecnia, fue directo al referirse a edificios que colapsaron: habló de construcciones mal hechas, incumplimiento de normas y problemas visibles en “los hierros” y “columnas”. Es que todo tiene una función y cuando devasta un terremoto, cada milímetro se convierte en explicación.

Jorge Alberto Rodríguez Ordóñez, doctor en geotecnia, explicó que muchas de las construcciones que fallaron fueron levantadas antes de 1984, cuando Colombia adoptó su primer código nacional de construcción sismorresistente. El ingeniero Édgar Rodríguez Granados también ha advertido sobre la vulnerabilidad de estructuras antiguas que no fueron diseñadas considerando el comportamiento frente a sismos y que, además, no han recibido mantenimiento o reforzamiento. Eso explica otra fotografía desconcertante de esta tragedia: edificios viejos que cayeron y edificios más recientes que resistieron. Y viceversa.

Pero aquí, queda en evidencia la repartición de culpas. ¿Cuándo se construyó? ¿cómo se construyó? Después de Popayán, Colombia comenzó a edificar bajo nueva lógica, pero después de Armenia aprendió más. El ingeniero Omar Darío Cardona documentó que los daños en Armenia confirmaron el pésimo comportamiento de muchas edificaciones frágiles, irregularidades y otros factores estructurales. Se comprobó que existían edificaciones con estructuras deficientes en dimensiones y acero de refuerzo y se documentaron efectos como la “columna corta”, torsiones provocadas por distribuciones asimétricas de elementos y problemas derivados de irregularidades en los edificios.

Esta desgarradora tragedia debería convertirse en una gigantesca auditoría nacional. Una auditoría del concreto y del acero; de las columnas y las vigas; de los muros y las cimentaciones; de estudios de suelos, de licencias y planos. Y allí podremos encontrar desde errores de cálculo hasta materiales deficientes o la vieja y maldita costumbre de ahorrar donde no se puede. ¿Cuántos edificios y apartamentos pasarían hoy esa auditoría?

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