Mitología
Eros, el Dios del acercamiento


Los ángeles, otros cómplices de Eros
Eros
La existencia de algunos personajes mágicos y misteriosos hace parte de un capítulo de la literatura y los relatos, dominados por la ficción y la imaginación.

Culturas milenarias están marcadas por cuentos sobre tierras tenebrosas y fantásticas, personajes inmortales, invencibles guerreros y atrayentes mujeres. Dentro del mundo de los sentimientos son populares figuras como Cupido, Eros, Venus y Adonis, para citar sólo algunos seres que vivieron atados a los latidos del corazón.

Un mensajero juguetón
Eros, el Dios del Acercamiento, que inspira atracción entre hombres y mujeres para asegurar la continuidad de la vida. Lamentablemente, los Olímpicos encargaron esta importante tarea al más joven y travieso de los dioses. Le armaron con un arco y flechas con punta de plomo o de oro, y le enviaron a cumplir con su eterna misión.

Las flechas de oro infligen las punzadas del amor a parejas compatibles, mientras que las flechas de plomo provocan la repulsión entre hombres y mujeres incompatibles.

Pero esta misión terminó por convertir a Eros en un dios malcriado. Muchas veces este mensajero o destructor del amor lanza flechas de oro maliciosamente y no con sabia reflexión. A menudo las clava en los corazones de hombres y mujeres que no concuerdan, mientras dispara flechas de plomo a parejas que podrían ser felices.

Y aún peor, es corriente que lance una flecha de oro al corazón de un amante y una flecha de plomo al de la persona amada, provocando toda la agonía del amor no correspondido.

Probablemente, Eros ha causado más trastornos que ningún otro dios. A veces su risa maliciosa se oye en el medio de las parejas cada vez que se acercan.

 

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