Jaime Pérez | Los árboles encarnan escritores. El cámbulo recita poesías de Pablo Neruda, el mamoncillo de León de Greiff, el mago de Jorge Luis Borges, la ceiba de Juan Rulfo, la acacia amarilla de Dulce María, el pimiento de Raúl Gómez Jattin, el carbonero de Alfonsina Storni, el jabotijabo de Antonio Machado y el almendro de Federico García Lorca.
Jaime Pérez | Anotan otras formas de decir expresiones como "préstame para un tinto".
Por estos días Eafit anda con la lengua suelta


En tableros, alumnos y docentes también pueden escribir como hablan.
Nueve Árboles parlantes "recitan" poemas de escritores hispanoamericanos.
La institución hace la campaña con el objetivo de rendir tributo a la palabra.


Por
Catalina Suárez Restrepo
Medellín

La voz cadenciosa del poeta, por estos días, no sale desde atrás de su barba desarreglada ni con el hálito a tabaco, sino entre el verde del árbol de mamoncillo, sin boina, sin gafas, pero es él... León de Greiff.

"Juego mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida... Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo"...

A su lado, como en los tiempos en los que se reunía a charlar en cualquier café de Bogotá con los muchos que querían aprender de poesía, Juan Sebastián Gómez, estudiante de Negocios Internacionales, se sienta en una de las bancas del paseo Junín en Eafit para escuchar fragmentos de su obra Relato de Sergio Stepansky.

Cruza un pie, descarga el morral y disfruta de los primeros sorbos de un café caliente que acaba de comprar, mientras se deja llevar por el recital.

"Cambio mi vida por lámparas viejas o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil: por lo más anodino, por lo más obvio"...

Hace un rato salió de clase de ocho de la mañana y se acerca al árbol parlante que encarna al poeta paisa de origen mezclado entre sangres española, alemana y escandinava, con una motivación: "escuchar la poesía que ya no se escribe".

Y sí, también conocer a ese autor del que tanto hablan, pero que poco conoce.

Para él, los árboles parlantes que hacen parte de la campaña Con la lengua suelta, que desarrolla Eafit, es una forma de acercar la literatura a los estudiantes de una manera no convencional, y así, los atrapa.

A su lado, Ana María Vargas, alumna de Ingeniería de Diseño de Producto, anota en uno de los ocho tableros escritorios, dispuestos por todo el campus universitario, "qué güey" para expresar otra forma de decir "ese man es una caja".

Su compañero Juan Camilo Alzate, en otra de las pizarras, en la de la entrada del bloque 29, escribe bocadillo para denominar una palabra que le supiera a dulce.

En el mismo tablero, Sandra Ospina, de Ingeniería de Sistemas, apunta una expresión que le suena rara: entropía. En todas las direcciones aparecen mérmele, migajas, garbanzo...

Afuera, en el jardín frente al bloque 18, varias estrofas en la ceiba detienen el paso de las estudiantes Ana María Orozco y Katherine Machado, y el profesor Alejandro Soto, que van para clase de diez.

Se quedan a la sombra del árbol de tamaño medio, con hojas anchas aún salpicadas de gotas de lluvia y un tronco rígido, como el rostro del autor de Pedro Páramo.

"¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad".

Las actividades de la campaña

Con el objetivo de rendir un tributo a la palabra y participar del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, Eafit puso en marcha la campaña Con la lengua suelta, que tiene diferentes actividades:

Árboles parlantes.

Tableros escritorios.

Lecturas en voz alta.

Exposición Menuda Lengua.

Lectores empedernidos hablan de su mesita de noche.



Directora: Ana Mercedes Gómez Martínez | Gerente: Luis Miguel de Bedout Hernández | Producción: Medios Electrónicos
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