| Desde una simple firma hasta los murales
más elaborados podemos encontrar al paso en Medellín.
Bien sea a la vista de todos o en los subterráneos de la
ciudad pero nunca invisibles, nunca callados; hablan del amor, del
temor, del odio, de la angustia, de la rebelión y de la religión.
Y aman a Lina María, a Leydi y la Pecosa, los del sur
no solo están allí sino al norte, oriente y occidente
de la ciudad. ¿Qué será del zarco que en
1997 dejó su huella a la entrada del cementerio San Lorenzo.
Los graffitis nos hablan de vida y de pasión por la misma.
Lo importante de estas fotografías no son ellas mismas
sino el testimonio de vida, así no hallan muchas personas
alrededor, son testimonios de sus existencias. [Diego
González]
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