| El espectáculo de la diminuta Venus
atravesando la cara del sol causó el martes 8 de junio de 2004
asombro en muchas personas que desde Australia hasta Estados Unidos
observaron el cielo, algunas ayudadas por telescopios. El raro acontecimiento
dejó a algunos espectadores desconcertados, a otros admirados.
El Observatorio Real, en el sureste de Londres, tiene un histórico
vínculo con el tránsito de Venus que se registra en
dos ocasiones, con una separación de ocho años, aproximadamente
cada siglo. En 1716, Edmond Halley, que bautizó a un cometa
con su nombre, observó el tránsito en Greenwich para
calcular la distancia entre la tierra y el sol. Planetarios de todo
el mundo, desde el situado en la ciudad de Bhubaneswar, en el este
de la India, a Boston, en Estados Unidos, emplazaron telescopios
con filtros para proteger de los rayos solares. [AP]
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