| La gama de colores que percibimos es sólo
una diminuta fracción del espectro electromagnético.
Por ejemplo, no vemos la luz infrarroja (o rayos caloríficos),
la cual tiene una longitud de onda mayor que la luz roja, pero las
serpientes cuentan con dos pequeñas fosetas, entre los ojos
y los orificios nasales que detectan la luz infrarroja, de ahí
que puedan cazar a su presa de sangre caliente en plena noche. La
luz ultravioleta, aunque invisible para el ojo humano, es perceptible
para muchos animales, como las aves y los insectos. Las abejas, por
ejemplo, se orientan con el sol, aun en los días medio nublados
en los que está oculto.
Las aves tienen una vista prodigiosa y se debe principalmente a
que su retina, capa interna del ojo en la que se forma la imagen,
contiene más células sensoriales de la visión
que la de otros animales. Mientras la retina humana tiene 200 mil
de estas células por milímetro cuadrado, la mayoría
de las aves posee tres veces esa cantidad, este es el caso de los
halcones, buitres y águilas.
Se requiere de una gran visión para poder cazar insectos
en pleno movimiento. Esto es posible por tener mayor resolución
óptica en cada ojo, lo cual permite enfocar rápidamente
una imagen borrosa en matorrales y zonas boscosas. Sin lugar a dudas,
en el diseño de los ojos de los animales de la jungla hay
manifiesta una sabiduría admirable. El ser humano puede llegar
a ser el más grande enemigo del reino animal. Ha destruido
los bosques para ocupar la tierra con siembras y ha contaminado
el aire y el agua, lo que constituye un peligro constante para que
se conserve la vida. Es importante que cuidemos a los animales para
mantener el equilibrio de la naturaleza. En la actualidad hay planes
de conservación y protección de animales. |