La mata
que mata
El bosque nativo
desaparece en el Bajo Cauca y lo reemplaza la coca.
Esa zona y el
Nordeste son las más afectadas por estos cultivos.
En 2005, la
Unodc detectó 6.414 hectáreas de coca en Antioquia.
Reportaje de Jaime Pérez y Donaldo Zuluaga
Detrás de la tierra arrasada que dejó la tala del bosque
en las montañas de Tarazá están el afán
del dinero fácil, la necesidad de trabajo o el miedo a las
amenazas de ilegales que presionaron a los campesinos e indígenas
a sembrar coca.
En 2005, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen
(Unodc) reportó 6.414 hectáreas en Antioquia sembradas
con coca. Es decir, 6.414 hectáreas taladas. Árboles
que llevaban más de 20 años desaparecieron para dar
paso a los sembrados de coca que dan de comer lo necesario a los campesinos
y enriquecen a los narcotraficantes.
La semana pasada la naturaleza cobró la deuda en el cañón
de Iglesias. Un deslizamiento acabó la vida de siete personas.
|
| Para
ver las fotos haga clic en la imagen de su interés |
 |
Donaldo Zuluaga, enviado
especial, Tarazá
Los cambuches son parte del paisaje formado por los cocaleros de la
región del Bajo Cauca antioqueño. En ellos se dan los
primeros pasos para procesar la hoja de coca que luego se purifica
en otras zonas del departamento. |
 |
Jaime Pérez, enviado especial,
Tarazá
Luego de talar el bosque nativo se quema la tierra para sembrar la
coca que se recoge seis meses después. |
 |
Jaime Pérez, enviado especial,
Tarazá
En medio del bosque nativo del cañón de Iglesias, Tarazá,
se destacan pequeñas y medianas parcelas de coca. |
 |
Donaldo Zuluaga, enviado especial, Tarazá
A la deforestación realizada por los cocaleros en las montañas
de Tarazá atribuyó el gobernador Aníbal Gaviria
el deslizamiento que se produjo luego de las fuertes lluvias de la
semana pasada. Siete personas murieron en la zona. |
| Fotos: Departamento
de Fotografía de EL COLOMBIANO |