En los cerros de Manjui, en las fotos, el fuego fue inclemente y arrasó con todo.

El clima está loco. Los incendios forestales arrasan miles de hectáreas.

Hay que prevenir y controlar. No arrojar basuras, ni prender fuego innecesario.

Hace más de 15 días que estos cerros fueron devorados por el fuego. La madera y las hojas verdes de los árboles que cubrían la montaña se consumieron. Hace más de 15 días que estos bosques rebosaban de vida y ahora solamente están pintados con el color que deja el fuego, el color del hollín, contrastado con el azul del cielo matutino y el poco verde que logró sobrevivir.

El paisaje es casi "fuera de este mundo", es un paisaje lunar, como sin vida, casi muerto. Es un bodegón de muerte y tristeza. Dentro de lo que dejan ver las cenizas, ahora combinadas con agua, que hacen del terreno un lodazal de tizne, son reconocibles por aquí y por allí, pedazos de conchas de caracoles, cuerpos retorcidos de lagartijas y rastros de basuras que alguien dejó olvidadas por pereza o por mala memoria y poca conciencia.

Además de la soledad que provoca este sitio, que en otra época llamaría a las alegrías, por su belleza y por su imponencia, alcanzamos a ver en el horizonte a una persona caminando por entre estos esqueletos negros, rememorando a lo mejor la belleza perdida en los incendios.

Resulta paradójico que el mismo fuego que provoca este tipo de paisajes y sentimientos, deje una renovación en la naturaleza, ya que es parte inseparable de la vida, del eterno ciclo de la vida. Constituye un rayo de esperanza el pensar en la renovación de este paisaje, pero queda opacado con el pensamiento que tal vez estos incendios fueron provocados por manos criminales y mentes enfermas.

Para ampliar las fotografías haga clic sobre ellas:
Igual que las colillas de un cigarrillo, o una botella quebrada, así quedaron los restos de este monte. Cada año el calentamiento de la tierra será peor. Expertos dicen que la ciudadanía debe prepararse a impedir incendios forestales peores que éstos. Este lugar estaba lleno de verde vida. Ahora, por la temporada de calor y el calentamiento global, la naturaleza también arde. Sólo quedó un color humo después de amarillo intenso del fuego. Autoridades ambientales hacen un llamado para preservar la naturaleza de los bosques. La acción inmediata impidió que el fuego se propagara.
 
El verde de los árboles, se reemplazó por el blanco ceniza. Árboles y arbustos quedaron totalmente calcinados por la fuerza de las llamas. El clima está loco y los incendios forestales arrecian. El negro tizne se posó en los esqueletos de los árboles. Las basuras fueron las causantes del voraz incendio. Muchas especies murieron. El fuego en el cerro de Manjui no alcanzó a devorar por completo el paisaje verde de la montaña.  
Fotos Juan Manuel Barrero | Colprensa-Bogotá | Envíe sus comentarios
 


Copyright © 2008 EL COLOMBIANO S.A. & CIA. S.C.A.
Directora: Ana Mercedes Gómez Martínez | Gerente: Luis Miguel De Bedout Hernández | Producción: Medios Electrónicos
Para visualizar nuestro sitio recomendamos utilizar navegador Internet Explorer 4.0 o superior y una resolución mínima de 800 x 600
Inicio EL COLOMBIANO Inicio Reportajes Gráficos