| El tango despierta
pasiones |
Una “fiebre” que se disfruta tanto o más que en
Argentina.
La ciudad se
llenó de arrabal, bandoneón, Gardel, Piazolla, Malevo
y baile.
El Festival
Internacional de Tango fue un reencuentro con la cultura y la bohemia.
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Reportaje gráfico Hernán
Vanegas
Medellín, una de las capitales de este género musical,
tiene por estos días la fiebre de tango muy alta. Los espectadores
se embelesan con el firulete, las figuras complicadas de ese baile
que estremece. Con el canto de los intérpretes de estilo tradicional
y con los de las nuevas tendencias que se atreven a intervenir la
estructura del ritmo que internacionalizara Gardel, a principios de
la pasada centuria.
El tango, la milonga, el fox, el vals, están ahora a flor de
piel en los medellinenses. Jóvenes y viejos lo silban, lo cantan
y ahora lo bailan. Y muchos quieren saber cada vez más de esa
música que se resiste a morir. Una fiebre y una pasión
que nació con Gardel, pero que no murió con el zorzal
criollo. |
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ver las fotos haga clic en la imagen de su interés |
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| Conmemorar un aniversario más de la desaparición de
Carlos Gardel fue la excusa para que Medellín se reencontrará
con el tango. |
El Ballet Folclórico de Argentina trajó a Medellín
la visión pura del tango |
Candombe, un sitio, una escuela que mantiene viva la tradición
tanguera de Medellín |
En la Plaza gardeliana se conmemoró la desaparición
de Carlos Gardel. |
El bandeón, instrumento ligado a la sangre tanguera. |
El baile, un condimento básica en la cultura tanguera. |
| Fotos: Hernán
Vanegas | Departamento de Fotografía de EL COLOMBIANO |