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Fervor por la Madre Laura
Un promedio de 300 personas al día acuden al Centro de
Belencito.
Allí
está la cama y objetos personales de la futura beata.
Hija de
la señora Herminia González recuerda el milagro
que fue aprobado.
Por María
Isabel Molina V.
Medellín
"Señor mira a tu hijo Juan Camilo, si tú quieres
puedes sanarlo, te pedimos con toda la fe y por la intercesión
de la Madre Laura que lo sanes espiritual y corporalmente. Que
les des a sus padres la fortaleza necesaria y que todos, Señor,
aceptemos tu santa voluntad. Madre Laura, alcánzanos la
gracia de la sanación de este niño".
Esta petición la hizo la Hermana Ofelia Restrepo Jaramillo,
frente a Juan Camilo, de 14 años, a quien sus padres llevaron
al Centro de la Madre Laura Montoya, en el barrio Belencito. Allí
lo acostaron en el camastro de hierro donde murió la Madre
el 21 de octubre de 1949. El niño, de tez blanca y ojos
verdes que casi no se movían, mantenía la boca entreabierta,
pero no se le escuchó hablar.
Con lágrimas en los ojos, Luz Maryory Álvarez,
la mamá de Juan Camilo, relata que a su hijo, a los 11
años, le dio artritis séptica por una bacteria llamada
estafilococo que le dejó varias secuelas que parece que
le afectaron el movimiento y el habla. Desde que estuvo con el
niño en el hospital le hablaron de la Madre Laura y hasta
ahora tuvo la oportunidad de llevarlo al Centro. Cree que por
la intercesión de la futura beata, Dios le concederá
el milagro de ver a su hijo sano.
Aumentan visitantes
El Centro de la Madre Laura hace parte de la gran ciudadela de
la Congregación de las Hermanas Misioneras de María
Inmaculada y Santa Catalina de Siena, ubicada en el sector de
Belencito, en la carrera 92 con la calle 34 D. Comprende además,
la Casa Central y el Templo de la Luz, donde reposa su cuerpo
y el de su compañera de misiones la Hermana Isabelita Tejada.
Desde el pasado lunes, cuando el Papa Juan Pablo II aprobó
el milagro que la llevará a su beatificación, aumentó
el número de visitantes y en los últimos días
ha acudido un promedio de 300 personas por día.
La Madre Laura, fundadora de la Congregación de Misioneras
de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, conocida
como Misioneras de la Madre Laura, nació el 26 de mayo
de 1874 en Jericó (Antioquia), donde conservan su casa
como un santuario y existe una casa de la congregación.
Fue bautizada ese mismo día con el nombre de María
Laura de Jesús. En sus años de magisterio enseñaba
a sus alumnos historia y geografía, les hablaba de los
indios que en el tiempo de la conquista española habían
tenido que ir a refugiarse en las selvas y allí nadie les
hablaba de Dios.
Por eso, apoyada por el Obispo de Santa Fe de Antioquia, Monseñor
Maximiliano Crespo, llegó el 14 de mayo de 1914 a Dabeiba,
en el occidente de Antioquia, donde vivían numerosos indígenas
de la etnia catía. Con cinco compañeras, incluida
su mamá, se establecieron allí y decidieron catequizar
a la tribu.
El milagro
Después de tres años de arduos trabajos y esfuerzos,
Monseñor Crespo les ofreció constituirlas en Congregación
religiosa, lo que ocurrió el primero de enero de 1917.
La Madre Laura creó varias casas en Colombia, Ecuador y
Venezuela y hoy su obra se extiende a 19 países.
Años más tarde, la religiosa, que vivía
en El Cuchillón, en el barrio Buenos Aires en Medellín,
compró con gran esfuerzo los terrenos de Belencito en 1939,
por 19.500 pesos, y vivió allí desde 1940 hasta
su muerte en 1949, recuerda la Hermana Miriam Velásquez,
que reside en el Centro de Belencito.
Pasados 45 años de su muerte en 1994 se produjo el milagro
que la llevará a la beatificación. Ocurrió
en la señora Herminia González, de 87 años,
que padecía un cáncer en el útero en estado
terminal. Su hija, la Hermana Amparo Álvarez, misionera
de la Madre Laura con sede en Popayán, recuerda que su
mamá se enfermó en octubre de 1993. La atendió
el médico Carlos Alberto Restrepo, quien al proceder quirúrgicamente,
dijo que no había nada que hacer, que Herminia estaba invadida
de cáncer. "Comenzó el calvario y pasados unos
meses mi mamá pidió que la llevaran a la cama de
la Madre Laura, pues estaba segura de que la iba a curar".
Cuando regresaron a la casa se dieron cuenta de que la hemorragia
de Herminia se había detenido. Vino la recuperación
en forma paulatina hasta que la llevaron a una revisión
de la presión donde el cardiólogo Carlos Ignacio
Escobar, que después de conocer la historia clínica
del cáncer y realizar exámenes a la paciente le
dijo a la Hermana Amparo: ¿Usted cree en milagros?, porque
esto es un milagro y la autorizó a informarlo a la Arquidiócesis.
Herminia murió hace poco.
Música y letras
Hoy, muchas personas visitan el Centro en Belencito. Después
de subir 20 escalas se llega a la entrada principal, se camina
por un corredor donde llaman la atención dos grandes mosaicos:
el de la futura beata y el de la Hermana Isabelita Tejada. Aparecen
en compañía de indígenas de varias tribus.
Al llegar a la habitación donde la religiosa pasó
sus últimos años, lo primero que se destaca es una
división en vidrio transparente que alberga, en dos y medio
por cuatro metros, la cama, varios muebles e imágenes religiosas.
El piso, en ladrillo oscuro, se conserva igual y contrasta con
las paredes blancas. La cama tiene una palanca que permitía
cambiar de posición a la Madre Laura, que padeció
una dolorosa enfermedad que le impedía moverse.
Al lado derecho del catre parece revivir la escena de contemplar
a la religiosa en su silla de ruedas, de madera y mimbre, en la
que la llevaban de paseo. Muy cerca a la cama está el escritorio
de madera de dos cajones donde Laura guardaba las cartas y sus
libros de oración.
Al otro lado de la división de vidrio está una
gran sala con sillas para que los visitantes descansen y al fondo
tres vidrieras con sus objetos personales. Los zapatos negros
de cordón, la rueca donde tejía, los platos donde
comía y su rosario. A un costado, una antigua máquina
de escribir Remington, la misma que llevó a su misión
en Dabeiba. No podía faltar el gramófono marca Mira,
de manivela, que empleó para atraer a los indígenas
a quienes les fascinaba la música. "Ellos iban a buscar
en los discos dónde estaba el hombrecito que cantaba",
dice la Hermana Ofelia.
El gobernador (e) de Antioquia, Eugenio Prieto Soto, recorrió
la ciudadela el pasado jueves y anunció la creación
de una comisión de la Curia y la Gobernación para
hacer los preparativos de la beatificación. Hoy, el anuncio
de El Vaticano hace crecer el fervor por la Madre Laura Montoya
y la fe de la familia de Juan Camilo.
Antecedentes
Proceso hacia la santificación
Entre 1963 y 1964 comenzó la causa de canonización
de la Madre Laura. En 1973 se promulgó el decreto que la
declaró Sierva de Dios. Luego se introdujo el proceso apostólico
de la causa que fue aceptado por la Congregación para las
causas de los santos, por decreto de 1982.
En 1990 cardenales y obispos reunidos en Congregación Ordinaria
declararon la presencia de las virtudes Heroicas de la religiosa
y en 1991 se le declaró Venerable. El 7 de julio de 2003
Juan Pablo II aprobó el milagro que la llevará a
la beatificación, ceremonia que sería en marzo de
2004. Faltaría comprobar otro milagro para declararla santa.
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