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| Reuters | Los ataques del 11 de septiembre
generaron un democratización forzosa de las naciones
árabes. Después de cinco años, el mundo
duda de los logros obtenidos. |
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| AP | La vigilancia de las fronteras y los
requisitos para expedir visas son sólo dos de las medidas
impuestas por E.U. ante el temor de un nuevo ataque terrorista. |
El terrorismo marcará,
para bien o para mal, el legado de Bush
Washington, E.U.
Los atentados del 11-S marcaron como ningún otro acontecimiento
el mandato de George W. Bush, inmerso desde entonces en una campaña
mesiánica de transformación de Oriente Medio que para
bien o para mal se convertirá en su legado histórico.
"El 11-S dotó el mandato de Bush con un sentido de
misión", dijo a Efe Bruce Newman, profesor de la Universidad
DePaul (Chicago) y autor de varios libros sobre mercadotecnia política
y la presidencia de E.U., quien cree que desde entonces Bush se
ve a sí mismo como "el líder del mundo libre".
El proyecto de democratización forzosa de las naciones árabes
que E.U. arrancó tras el 11-S gozó en un primer momento
del apoyo popular en un país conmocionado por los atentados
terroristas de septiembre de 2001 que costaron la vida a unas 3.000
personas.
Pero la mala marcha de la guerra en Irak y los interrogantes sobre
los verdaderos motivos del lanzamiento de la ofensiva han erosionado
la popularidad de Bush entre sus compatriotas, que cuestionan cada
vez más la honestidad del hombre que dirige E.U.
Una guerra y un huracán
En ese sentido, las encuestas del Centro de Investigación
Pew muestran que antes de las elecciones de 2004 la palabra más
utilizada para definir a Bush era "honesto". Dos años,
una guerra y un huracán más tarde, el término
más empleado es "incompetente".
"El supuesto vínculo entre Irak y los atentados de
septiembre de 2001 está cada vez más en entredicho",
destaca Newman, quien cree que interrogantes como ese han deslegitimado
la invasión de Irak por tropas estadounidenses y mermado
la credibilidad de Bush.
En medio de esa tormenta política, Bush y sus asesores
han optado por cambiar de estrategia, al preferir un discurso que
busca dotar de perspectiva histórica la guerra en Irak y
la campaña más amplia para la transformación
de Oriente Medio.
El discurso pronunciado por Bush en Salt Lake City (Utah) a finales
de agosto es una buena muestra de las que Newman describe como "técnicas
persuasivas".
En ese discurso, Bush comparó a los radicales islámicos
con los fascistas, los nazis, los comunistas y "otros totalitarios",
y señaló que la guerra contra esos grupos es la "batalla
ideológica decisiva del siglo XXI".
Avisó también a los que ya están cansados
de batallas, que esta será una "guerra larga",
en la que se enfrentan los que creen en los valores de la "libertad
y la moderación" contra los que se rigen por los valores
de "la tiranía y el extremismo" y por el derecho
"a imponer su visión fanática sobre los demás".
Esas palabras no vencen el escepticismo del profesor de Chicago,
quien insiste en que lo único que quiere la Casa Blanca es
controlar los recursos petroleros de Oriente Medio.
El legado de Bush
Otros expertos, por el contrario, creen en las buenas intenciones
de Bush, aunque dudan de que el método elegido sea el adecuado.
"Impulsar la democracia mediante invasiones y ocupaciones
no es una buena estrategia", dijo a Efe David Shanzer, director
del Centro sobre Terrorismo de la Universidad de Duke, quien piensa
que Bush es "sincero" en su intento de tratar de encontrar
una solución al fundamentalismo islámico.
A la espera de que la historia juzgue las decisiones de Bush y
sus asesores, distintos analistas hacen hincapié en que de
momento la estrategia no ha hecho más que empeorar las cosas.
"La guerra en Irak ha agravado el problema terrorista y el
reclutamiento de terroristas", declaró a Efe Michael
Traugott, profesor de la Universidad de Michigan.
Traugott dice que Bush no será capaz de recuperarse de
las consecuencias negativas de la guerra en Irak en los dos años
que le quedan de mandato, y adelanta que el actual inquilino de
la Casa Blanca será juzgado por su decisión de emprender
esa campaña.
"El deterioro de las relaciones con sus aliados, sobre todo
los europeos, por los desacuerdos sobre Irak y el trato dado a los
prisioneros de guerra serán el principal legado de la presidencia
de Bush", vaticina Traugott.
Con la agencia Efe
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