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| Para el experto Muqtedar Kahn, Afganistán
es una supuesta historia de desarrollo y progresión que
no está funcionando como se esperaba. |
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| El Pentágono reconoció en un
informe hecho público la semana pasada que la creciente
violencia sectaria entre los musulmanes suníes y los
chíies podría desatar una guerra civil en Irak.
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Los tropiezos de la "guerra preventiva"
en Irak y Afganistán
Washington, E.U.
Los atentados del 11-s marcaron el inicio de una nueva era de intervencionismo
bélico de Estados Unidos, definida por la doctrina de la
"guerra preventiva", pero los frutos de las campañas
en Irak y Afganistán todavía distan mucho de los deseados.
Cinco años después de los atentados que mataron a
unas 3.000 personas en Nueva York, Washington y Pensilvania, cada
vez son más las voces que reclaman un cambio de dirección
en esos países, comenzando por la destitución del
secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.
Las estadísticas oficiales dicen que, desde octubre de 2001,
han muerto más de 2.652 soldados estadounidenses en Irak
y 329 en Afganistán.
Para hacer frente a estas campañas bélicas, el presupuesto
del Pentágono ha crecido desde 2001 en un 39 por ciento.
Si hace cinco años el presupuesto militar de Estados Unidos
era igual al de los siguientes 14 países juntos, el año
pasado el dinero que invirtió el Ejecutivo del presidente
estadounidense, George W. Bush, en su ejército rebasó
en 116.000 millones de dólares el gasto conjunto de los 14
países siguientes.
No se está ganando la guerra
Pero la realidad más allá de los números habla
de una situación absolutamente descontrolada en Irak, próxima
a la guerra civil -si es que no está ya inmerso en ella-
y, lo que es aún peor, con muy pocos visos de arreglarse
en un futuro cercano.
A eso se suma el rebrote de la violencia en Afganistán y
la creciente reorganización de los grupos talibanes en torno
a la frontera de este país con Pakistán.
Para desgracia del presidente Bush, analistas, políticos
y ciudadanos coinciden casi unánimente en una cosa: no está
ganando su cacareada "guerra contra el terrorismo".
"E.U. está perdiendo sin ninguna duda ambas guerras.
La situación en Irak es, definitivamente, mucho peor que
antes de que comenzase, en marzo de 2003, y Afganistán es
una supuesta historia de desarrollo y progresión que no está
funcionando como se esperaba", dijo a Efe Muqtedar Kahn, experto
del Instituto Brookings.
Temor a la “afganistización”
Con el objetivo de revertir la situación, el Departamento
de Defensa anunció el aumento a 140.000 del número
de efectivos militares en el país mesopotámico.
"Este número está muy lejos de los 400.000 efectivos,
más o menos, que habrían sido necesarios para poder
controlar la situación en este país desde el inicio",
aseguró Kahn.
Para Roby Barrett, profesor en la universidad Texas A&M y analista
del Instituto de Oriente Medio, no se podrá decir si Estados
Unidos ha ganado o perdido la guerra contra el terror hasta dentro
de por lo menos dos décadas, "pero está claro
que las cosas en Irak están peor que hace tres años".
Además, Barrett alerta sobre el riesgo de "afganistización"
de Irak: "Si todo sigue igual, corremos el riesgo de que cuando
las tropas de Estados Unidos se marchen, asuma el poder un estado
terrorista parecido al que había en Afganistán con
los talibanes".
Resurgen los talibanes
Una de las grandes preocupaciones es que los tambaleos de Estados
Unidos en Irak y Afganistán dejan al descubierto, además
de una capacidad militar menor de la que se creía, una creciente
animadversión hacia los estadounidenses.
Los grupos terroristas como Al Qaeda encuentran de esa manera un
caldo de cultivo propicio para pregonar el radicalismo y encontrar
adeptos a su causa, según el analista del Instituto de Oriente
Medio Syed Hasnat.
"Tras derrocar al Gobierno en Afganistán, se dio la
impresión de que a los talibanes se les había borrado
de la faz de la tierra, pero no fue así. Están emergiendo
de nuevo y se aprovechan de la impopularidad de un Gobierno que
es visto como un títere de Occidente", aseguró
a Efe Hasnat.
Han pasado ya cuatro años del nacimiento de la doctrina
de los ataques preventivos, pero pocas cosas han mejorado en Irak
y Afganistán, donde Estados Unidos ha estado ya más
tiempo que el que combatió en la Segunda Guerra Mundial.
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