Pistas
no seguidas antes del 11
Por
Silvia Dangond
Gibsone
Colaboradora en Washington-E.U.
Mientras el gobierno estadounidense insiste en que ninguno de los
reportes de inteligencia previos al 11 de septiembre pudo haber
evitado la tragedia, aún circulan versiones que señalan
que de haberse actuado pudo sospecharse de un atentado a gran escala.
Dentro de la investigación, se ha generado confusión
con respecto a lo que sabía el gobierno y sus agencias de
inteligencia. El pasado mes de mayo, la administración Bush
admitió que algunos reportes de inteligencia -anteriores
al 11- sugerían que Estados Unidos era blanco seguro de ataques
terroristas y secuestros aéreos.
Sin embargo, según lo ha expresado a los medios estadounidenses
la asesora de Seguridad Nacional, Condollezza Rice, "en ese
momento se analizaban cosas muy distintas. No hubo además
un método específico o un momento determinado para
el ataque".
El senador demócrata de Florida, Bob Graham presidente del
comité de inteligencia, afirmó el pasado 28 de agosto
que el FBI no reunió la suficiente información con
respecto al ataque, lo cual hubiera podido dar otras pistas sobre
lo que sucedió.
De hecho, según los últimos reportes y las investigaciones
iniciadas por el Legislativo, la falta de comunicación entre
el FBI y la CIA impidieron ver con claridad signos fundamentales
que hubieran podido dar más pistas hacia la tragedia del
11 de septiembre.
Según fuentes del FBI, "la CIA sabía que dos
de los secuestradores de los aviones del 11 de septiembre -Nawaf
Alhazmi y Khalid Almihdhar- se habían reunido con operadores
de la red terrorista Al Qaeda en Malasia en enero del 2000 (más
de 18 meses antes de los ataques). Aparentemente no pudieron convencer
a miembros del FBI para que los siguieran antes de tres semanas
precedentes de los atentados terroristas".
Un superministerio
Es por esto que siguen culpándose de una agencia a la otra
y, según el senador Graham, se deben hacer una serie de reformas.
"Aunque estamos a mitad de camino en la investigación
para determinar si se pudo haber hecho algo mejor, lo cierto es
que en el futuro debemos ser capaces de evitar una nueva tragedia
de esta magnitud. Es por eso que se ha dado la creación de
un superministerio de seguridad que tenga la capacidad analítica
para recolectar información de todas las agencias de inteligencia",
dice Graham.
La semana pasada, los legisladores empezaron nuevamente a discutir
la propuesta del presidente Bush sobre el súperministerio
de seguridad. Por el momento según algunos analistas, sería
mejor, antes que nada, saber exactamente cuál será
la estrategia a seguir en términos de seguridad interna.
Los críticos del Presidente afirman que sobre el particular
aún no hay guías ni parámetros concretos, lo
cual es muy mal signo.
El vicepresidente, Dick Cheney, y el FBI han reiterado que es inevitable
que se produzcan más ataques terroristas contra Estados Unidos.
¿Qué sucederá entonces? Los organismos públicos
y privados han empezado a plantear las peores posibilidades. Los
ataques provocaron un vuelco en la función policial. Por
eso, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Andrew Card, lo calificó
como "el legado perdurable" que dejará el presidente
George W. Bush. Un futuro ataque en gran escala no sería
tan sorpresivo. Por lo pronto, se siguen todas las pistas.
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