Henry Agudelo | Muchas de las personas de la tercera edad no tienen la pensión de jubilación que se merecen. El sistema pensional es inequitativo y por eso buena parte de los adultos mayores quedan desprotegidos, a su suerte.
Por Gustavo Gallo Machado
Medellín


Pensionarse con un buen sueldo para disfrutar la vejez es el sueño de muchos colombianos. Lo malo es que, en la actualidad, la iniquidad del sistema es evidente pues no todos los que se pensionan reciben la recompensa merecida después de toda una vida de trabajo.

La pensión de jubilación se creó para cubrir a la población de la tercera edad que con empeño se comprometió con el proceso productivo y la construcción de país.

Es un reconocimiento a ese aporte durante toda una vida de trabajo y debe salvaguardarse en beneficio de trabajadores que no tienen acceso a otro tipo de ingresos luego de su retiro.

De acuerdo con el profesor de la Universidad Nacional, Ricardo Bonilla González, en Colombia hay un 85,4 por ciento de pensionados que reciben mesadas inferiores a cuatro salarios mínimos. Al otro extremo, hay un 14,6 por ciento de pensionados que se llevan el 38,9 por ciento de los recursos, en este grupo se aplican todas las asimetrías del sistema y se entregan unos subsidios, que crecen en la medida que se liquidan mesadas pensionales más elevadas.

Sonia Tettay, Jaime Solano y Octavio Arboleda son tres ejemplos de ello. Todos trabajaron toda una vida para recibir una pensión que les permitiera pasar una vejez tranquila. La suerte jugó a favor de unos, más que de otros.


Jaime Pérez | Con su esposa Hilda, Jaime pasa la mayoría del tiempo libre que tiene.
La descapitalización, el fantasma de Jaime
Jaime Solano trabajó por 40 años en la calle. Fue uno de los vendedores puerta a puerta más exitosos. Hace 45 años que se casó con Hilda Mejía y de este matrimonio quedaron tres hijos, a los que les dieron formación profesional. Jaime es pensionado desde hace 10 años. Se levanta todos los días a las 5:00 de la mañana a no hacer nada.

Hoy él y su mujer podrían disfrutar de la buena pensión que recibe Jaime, si no fuera porque las turbulencias financieras tienen el ahorro de toda su vida en peligro. Y es que tanto tiempo libre le ha dado la opción a Jaime de analizar lo que ha perdido por la desvalorización de los fondos: cerca de 40 millones de pesos y la cifra aumenta. Disfruta al viajar con su mujer a ver jugar a su Nacional del alma, al visitar a su hija en Estados Unidos y en las tertulias diarias con sus amigos.
Esos gustos se los puede dar porque logró una buena pensión. El capital sigue bajando. El fantasma de quedarse sin el ahorro lo agobia.


Manuel Saldarriaga | Sonia aprovecha cada instante para pasear o ir a su casa campestre.
Su trabajo y la suerte jugaron a favor de Sonia
Hace 12 años que Sonia Tettay se jubiló de una compañía de textiles de Medellín. Esa no fue la única empresa en la que trabajó. Sus labores sumaron más de 35 años en los que no tuvo tiempo para ella y su familia.

El descanso merecido decidió aprovecharlo para pasar más tiempo con su esposo Mauricio González y disfrutar al máximo. No es extraño que ambos, cada tanto, decidan irse de viaje para recuperar el tiempo perdido. Un destino fuera del país o a su casa campestre son frecuentes. Tienen tiempo.

"Podemos hacer todo esto porque trabajamos toda la vida para obtener una buena pensión y por los ahorros nuestros. Hay que reconocer que conté con algo de suerte y que esto me lo gané por mi trabajo", dice Sonia quien vive en Seniors Club, un sitio en el que disfruta con su esposo y otros adultos mayores que gozan de las comodidades de un edificio de apartamentos en el que viven al máximo el hoy. Y esta vida, reconoce Sonia, la puede disfrutar porque tiene la tranquilidad de una pensión.


Juan Antonio Sánchez | Octavio se ocupa con satisfacción de las labores de su casa.
Octavio, el hombre de las tareas de la casa
El hoy de Octavio Arboleda Vásquez, un pensionado de 76 años de una aerolínea empieza a las 7:30 de la mañana, cuando debe comenzar a arreglar su casa. Su esposa Lucía y su hijo mayor ya se fueron a trabajar y en el hogar queda su hija de 14 años, quien estudia al medio día.

Barrer, trapear, tender camas, hacer el almuerzo y la comida, son las tareas de este hombre que se jubiló hace 12 años. La pensión que recibe no es suficiente para el mercado, los servicios y el estudio de su hija. No es raro que a final de mes tenga que ir a la tienda, a la carnicería, a fiar porque la lata no alcanzó.

Si quiere ir a un banco a pedir un préstamo. Imposible, le cierran las puertas "porque usted es pensionado", le responden. Después de trabajar tantos años de labores, Octavio dice que ya no se puede dar el lujo de almorzar por fuera de casa o irse de paseo fuera de la ciudad. La pensión por más de 50 años de trabajo no es elástica.