Por Rafael Alonso Mayo
Colaboración especial, Lima-Perú
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| Rafael Alonso Mayo | Miguel de los Santos vive de su trabajo en un puesto en el que vende artículos religiosos. |
Trabajó como ayudante en una casa de familia, donde le dieron la oportunidad de ir a la escuela, terminar la primaria y hasta la secundaria. A sus 18 años conoció a una mujer con la que tuvo una hija. Años después ella lo abandonó y él siguió su vida solo.
Ahora, con 60 años, Miguel pasa sus días apostado frente a su pequeño negocio de imágenes religiosas, a un lado de una concurrida avenida del centro de Lima.
“Ahora me dedico al negocio, a la venta de estampas, así me ayudo, así me las arreglo porque trabajo no consigo ¿Dónde?”, se pregunta.
Yany, su nieta, lo acompaña en sus quehaceres diarios, le ayuda con las ventas y lo reemplaza en sus ausencias, cuando debe ir a comprar mercancía para su negocio.
Su piel trigueña está manchada por el, a veces, esquivo sol limeño.
Su figura lo hace aparentar una edad mayor a la que tiene, y su mirada está
cansada, así como sus movimientos.
Un par de señoras le preguntan que si tiene una imagen de San Cayetano,
el santo del trabajo. Santos busca entre el montón de imágenes
dispuestas en una improvisada mesa y la encuentra, pero las señoras siguen
su camino.
“Acá la vida para las personas mayores es muy difícil, hay señores que no tienen jubilación, no tienen nada y no saben cuál fin van a tener”, comenta cuando se le pregunta por la situación de los adultos mayores en este país.
Miguel hace parte de ese alto porcentaje de adultos mayores, además tampoco está afiliado a ningún sistema de salud pero eso no le preocupa, pues asegura gozar de buena salud.
“A los jubilados sí los apoya el Gobierno. Ellos sí tienen ese respaldo de ingreso mensual, pero ¿El que no lo tiene? Nosotros no recibimos ayuda. No sé, cuando tenga 70 u 80 años quisiera irme para un asilo, pero mientras pueda valerme por mi mismo, aquí seguiré”, dice Miguel.
Las cifras
Según datos del Instituto
Nacional de Informática y Estadística (Inei) del Perú,
en 2007 los adultos mayores representaron el 8.2 por ciento de la población
total del país. De ese porcentaje el 6,9 por ciento son adultos de 60
a 79 años y el 1,2 por ciento son adultos de 80 y más años
de edad.
En ese mismo año,
el 72,8 por ciento de los adultos mayores presentó algún problema
de salud, un factor que, asociado al económico, se convierte en el principal
problema de la población adulta mayor.
Según la Ong Adulto
Feliz, el 63 por ciento de esta población no cuenta con ningún
tipo de seguro médico, siendo más crítica la situación
de quienes viven en el área rural, donde el porcentaje de población
sin cobertura médica alcanza a más del 90 por ciento.
En cuanto a las pensiones,
la cobertura provisional de los principales regímenes (Sistema Público
de Pensiones y Sistema Privado de Pensiones) es de un 52 por ciento de la población
total proyectada en edad de jubilación.
La Ley establece que la
edad de jubilación para hombres y mujeres es de 65 años, con una
aportación mínima de 20 años y una tasa de aporte del 13
por ciento de la remuneración. La pensión mínima que se
otorga es de 415 soles (153 dólares) y la máxima es de 857 soles
(317 dólares).
La esperanza de vida al
nacer en el Perú, en 2005, fue de 73,3 años para mujeres y 68,1
años para hombres.
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