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| Ismael Enrique Medina | Ismael Enrique Medina, cuenta la situación que enfrentan los adultos mayores en Venezuela. |
Así habla Atilio Reina, un venezolano que ronda los 70 años, que vive en Caracas y que tiene un puesto de dulces en la Avenida Francisco Miranda, en el área de Chacaito, por donde a diario transitan miles de personas. “Esto no me lo ha dado nadie, ni el Gobierno ni nadie”, insiste.
Sobre los planes oficiales en beneficio de los ancianos asegura que “yo no se nada de eso que tanto anuncian… será que no estoy con el gobierno o yo que se. Ni he escuchado a alguno de mis amigos decir que los conocen. Quiero verlo para decir que existe”. El Gobierno ha dado a conocer varias veces programas de apoyo, pero como él, hay ancianos que los desconocen, o que dicen que todavía los están buscando, otros sin embargo, sostienen que son buenos aunque hablan poco de lo que allí hacen.
Reina solicitó hace algún tiempo un crédito y no le fue bien. “Me dijeron que buscara a una persona más joven que se hiciera responsable. Yo pensé, ese crédito entonces no es mío”. Difícilmente una persona mayor consigue un préstamo en este país.
A pesar de ello, se considera con suerte porque tiene su propio trabajo y vive con su familia en la zona de los Chaguaramos, “cerca de la nueva Universidad Bolivariana, mientras otros adultos mayores no pueden decir lo mismo y cada día se ven más en la calle”. Muchos indigentes en Caracas son de la tercera edad.
Atilio es uno de esos hombres mayores que cuentan con el respaldo de la familia, mientras otros no tienen la misma suerte y enfrentan grandes problemas para subsistir.
Los viejos, un problema nuevo
Para la ex ministra de la Familia y de la Mujer, Mercedes Pulido, los problemas
para las personas de la tercera edad han crecido durante los 20 últimos
años, período en el cual el número de ancianos también
se ha multiplicado. Según Pulido, hoy en Venezuela entre el 10 y el 12
por ciento de la población ronda los 70 años.
Los mayores ya no comparten con la nueva generación y aunque se han tratado
de desarrollar programas para su bienestar, algunos de los sitios que se habilitan
para su calidad de vida son “una especie de depósito para personas”,
donde no se hacen trabajos integrales para mantenerlos útil a la sociedad.
'Los jubilados, por ejemplo, son excluidos de las redes sociales”, asegura
la ex ministra.
Para ella no hay una “política integral de seguridad social, si
acaso se hacen programas de entretenimiento o de asistencia por caridad o de
atención temporal. Los casos que funcionan son mínimos”,
insiste.
Un trabajo de la Universidad Nacional Experimental Francisco Miranda sobre “envejecer
en la pobreza” en Venezuela coincide con la ex ministra Mercedes Pulido,
en que crece el número de la población mayor y agrega que a la
par aumenta la pobreza entre los ancianos.
También indica el estudio que hay una ausencia casi total de estructuras
destinadas al bienestar integral del adulto mayor y una crisis permanente en
materia de seguridad social para la vejez.
Otro estudio de la Universidad de los Andes sobre la situación de los
ancianos señala que “existe una baja correspondencia entre las
políticas y programas con las necesidades y problemas reportados por
la investigación gerontológica”.
También revela que los programas, actividades y acciones desarrolladas
por los organismos gubernamentales para la atención integral del adulto
mayor, se dirigen a satisfacer las necesidades fisiológicas como salud
y alimentación, minimizando la satisfacción de otras necesidades
básicas de igual importancia para el bienestar social del anciano, como
son afectivas, recreativas, educativas, de trabajo y de seguridad económica.
Entre los programas para atender a los mayores, el Gobierno central cuenta con
las “Aldeas para el Adulto Mayor” y algunas alcaldías como
la de Chacao o Baruta en la Gran Caracas, con las “casas de la juventud
prolongada”, donde se desarrollan actividades para que se sientan socialmente
activos. Allí los ancianos ven talleres, cursos, charlas, teatro, caminatas,
bailoterapia, juegos y participan en planes vacacionales, entre otras actividades.
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