"Me
voy a hacer moler": Uribe
Una cosa va quedando a los hombres de Palacio: trabajar, trabajar
y...
Vuelve
a casa, programa para reinsertar a los alzados en armas.
Integrantes
de la red de informantes no estarán armados.
Es
consciente que se enfrentaráa un panorama desolador.
Habrá
un gobierno eficaz y honrado pero no milagroso.
La
reforma política no es ningún garrote para que marche
el Congreso.
Por
Sergio Fajardo
Bogotá
No quería conceder entrevistas antes de la posesión.
Después de mucho insistir nos anunciaron que atendería
a EL COLOMBIANO el sábado 3 de agosto, a las 10 a.m. Llego
con anticipación al Hotel Casa Dann Carlton, en Bogotá,
donde funciona el "comando central" de la campaña.
Los rumores sobre posibles atentados son la comidilla diaria.
Esperaba encontrar soldados y guardaespaldas por todos lados.
No hay tal. Entro sin problemas y en el piso siete se sorprenden
cuando aparezco y me preguntan para dónde voy. -A una cita
con Álvaro Uribe-.
En la puerta está el Vicepresidente Francisco Santos y
con su cordialidad tradicional me da un gran abrazo y me hace
seguir. Al fondo se oye la voz de Uribe, como le dicen sus colaboradores
más cercanos. El tinto es infaltable. Le pregunto a Pacho
por qué ha estado tan callado y dice que no quiere decir
bobadas: "Otros hablan y meten las patas".
Entran los dos escuderos más cercanos del presidente electo,
Alicia Eugenia Arango, su secretaria privada, y Ricardo Galán,
el jefe de prensa. Cuentan detalles de las maratónicas
jornadas a las que se han visto sometidos desde que trabajan con
Uribe. No lo cansa nadie. Tienen todo tipo de anécdotas,
"Off the récord". Espero mi turno, y por fin
llega. El saludo, el de siempre, "Sergio Querido"
Cansón. Terco. Tozudo. Obsesivo. En apariencia, los calificativos
no son amables. Algunos los utiliza él, otros se los digo
yo. Se ríe, y disfruta preguntando hasta qué horas
trabajaron durante la semana, le contestan: La noche que terminó
más temprano fue el miércoles, a las 11 y 30 p.m.
Durante toda la conversación interrumpe para pedir que
le programen una nueva tarea. Organícenme una reunión
con el senador Rafael Pardo el día siguiente a las 6 p.m.,
para trabajar en la propuesta de seguridad. Sepárenme,
separen tiempo para hacerle los últimos retoques al discurso,
que ya tiene prácticamente listo, y que durará 20
minutos.
Está contento y relajado. Llega Tomás, su hijo
mayor, quien viene de Australia donde adelanta estudios universitarios,
para estar presente en la posesión. Tomás lo llama
desde el aeropuerto, charlan un rato y le dice "hijito, ve
a la casa saludas a tu mamá y a tu hermano, y vienes para
que almorcemos juntos, me estás haciendo mucha falta".
Cuelga, y dice riéndose "Va a la Universidad en patines!".
Trabajar y trabajar
La primera media semana de trabajo en su nuevo cargo es indicativa
de lo que nos espera con este paisa que popularizó la expresión
"trabajar, trabajar y trabajar". El miércoles,
a las 5 p.m., radicará su reforma política en el
congreso; el jueves, a las 6 a.m., sale para Valledupar para poner
en funcionamiento la red de colaboradores en las vías del
país; luego arranca para Florencia, Caquetá, donde
anunciará la nueva política educativa; la siguiente
escala será Cali, y allí presentará un mecanismo
para recuperar a Emcali. El viernes estará en Nariño
dando inicio a los Consejos Regionales de Gobierno.
Viene entonces a la mente la imagen del gobernador que durante
todos, menos cuatro o cinco fines de semana, con ruana y sombrero,
visitó los pueblos de Antioquia, realizando reuniones en
las plazas, discutiendo la situación de cada municipio,
recogiendo inquietudes y diseñando tareas con alcaldes,
concejales y miembros de las acciones comunales, en contacto directo
con la comunidad. Eran los Consejos Comunitarios. Ahora, su radio
de acción será el país y sus regiones, y
los Consejos Regionales su forma de trabajar codo a codo con el
país. Faltará ver el atuendo.
La anécdota, mil veces repetida en la campaña,
es bien conocida: Desde chiquito quería ser presidente,
ahora lo es, y hay una inquietud obvia: ¿Qué siente?.
"El día de la elección no sentí júbilo.
Pasé de la angustia de los votos a la angustia de cumplirle
al país". Cada mañana, cuando se despierta,
le pide a Dios que le ayude a que "esto resulte útil
para el país".
No lo hace explícito, pero es consciente de las esperanzas
que tienen cifradas en él, muchos colombianos.
El manifiesto
El panorama del país es desolador y al ser interrogado
sobre lo que espera obtener durante los primeros noventa días
de gobierno, responde con cautela, menciona que cumplirá
con los 100 puntos de su manifiesto democrático, y como
es su costumbre, enumera: acciones con toda la determinación,
permanentemente, muchas, presentaremos un plan de desarrollo bien
organizado y los buenos resultados se explicarán con objetividad.
Insiste en que no será un gobierno milagroso y no ofrece
utopías irrealizables. Eso sí, enfatiza que tendremos
un gobierno, serio, eficaz, honrado, pero no milagroso.
Los frentes de acción están claros: seguridad,
reforma política, la lucha contra la corrupción,
la economía, el empleo y la seguridad social.
Reconoce rápidamente que la situación económica
es peor de lo que pensaron, y anuncia que están revisando
las cifras que propusieron para la vivienda de interés
social, 100.000 cada año, y se compromete con 30.000 para
el segundo semestre. Andrés Uriel Gallego, ministro de
Obras Públicas, está consiguiendo recursos para
un plan de mejoramiento vial de 5000 kilómetros de vías
secundarias. "El presidente Cardozo de Brasil ya me hizo
el guiño para un préstamo de 100 millones de dólares
del Banco de Desarrollo del Brasil".
A través del programa de la Agencia de Cooperación
Española consiguió 38 millones de dólares
para los programas de microcrédito. Tiene cifradas sus
ilusiones en las exportaciones, gracias al Atpa que acaba de aprobar
el congreso de los Estados Unidos, y eliminará impuestos
para la importación de maquinarias durante dos años.
Pero hay temas difíciles, "en la reforma pensionad,
a mi pesar, contra lo que yo quisiera, vamos a atender que subir
la cotización, y eso nos hace daño".
Le preocupa el descenso de 25% en las exportaciones a Venezuela.
Es claro que quiere ser prudente, y no va a referirse mucho al
gobierno de Pastrana. Sus super-asesores, Hommes y Echeverri,
ya lo hicieron.
Y llegamos al tema que ha causado revuelo en los últimos
días: la reforma política y, en particular, la revocatoria.
¿Es un garrote, para forzar a los congresistas a que aprueben
sus proyectos?. Asegura que no y repite los conceptos que viene
esgrimiendo desde los tiempos de gobernador: El estado colombiano
es grande en lo burocrático, permisivo con la corrupción
y avaro en lo social. El Congreso y el Ejecutivo tienen que dar
ejemplo. Cuenta que recibe la presidencia alrededor de 1200 empleados.
Por ejemplo, la oficina prensa tiene 94 personas y la de Bill
Clinton, cuyo jefe de prensa estuvo asesorándolos, tenía
35.
Habla de congelar salarios de congresistas, el Presidente de
la República de reducir el número de congresistas,
acabar con los auxilios parlamentarios, y recuerda la cifra de
los costos anuales del Congreso, $600.000 millones, mientras para
vivienda social el país sólo tiene $150.000 millones.
Les ha dedicado extensas reuniones a senadores y representantes,
explicándoles la naturaleza de la reforma que propone. Insiste
en que no ha hablado de la revocatoria, pero argumenta que la gente
no entendería que hubiera una reforma el primer año
y luego se demorarán tres para ponerla en práctica.
De todas formas, está dispuesto a buscar una alternativa
que responda a los intereses de la Nación. De nuevo, ratifica
que cumplirá sus promesas. Al mencionarle el comentario de
Luis Guillermo Vélez que si se consulta sobre la revocatoria
de los congresistas se debe consultar también sobre el mandato
del presidente. Pastrana se dejó asustar, pero a mi no me
asusta. Lo ha dicho varias veces, "Me hago moler". De
todas formas, "cualquier prerrogativa presidencial que pida
no la ejerceré sin consultar la soberanía popular".
Recuerdo entonces el comentario que una hora antes un asesor me
había contado "Uribe, no está preocupado por
la popularidad y está dispuesto a gastar todo su capital
político. El otro día dijo que popularidad para qué,
si en Colombia no hay reelección!".
Superministro
Aparece, necesariamente, la figura de Fernando Londoño.
Le digo que a mi modo de ver es un error, y que sería un
gasto innecesario someterse a tener que sacar un Ministro en los
primeros días de gobierno. Entonces responde, advirtiendo
que es la primera vez que habla públicamente sobre él.
Dice que es la persona con las condiciones para manejar la fusión
de los ministerios del Interior y de Justicia, dada la naturaleza
de las reformas política y de la justicia que va a adelantar.
Indica, además, que ha revisado la decisión de la
Fiscalía, que no encontró delito penal y que dice
que cualquiera sea el resultado de lo administrativo procedió
con total buena fe, y no hay posibilidad de que se haya tipificado
delito.
Con cara de inocencia tranquila afirma: "Esos son los hechos
que conozco". Viene la segunda parte: Londoño es caracterizado
como un conservador de derecha, recalcitrante, calificativos que
se le endosan a él, junto con otro que va de la manos:
autoritario. Con paciencia, responde que él juega con las
leyes democráticas, y esa es la diferencia entre autoridad
y autoritarismo. El resto del comentario, lo ignora.
Traía en mente varios interrogantes que se mencionaron
en algún momento de la campaña. ¿Al lado
de Uribe, quiénes se han formado como personas públicas?
¿Cómo será trabajando con un equipo de estrellas?.
Es reconocido que Uribe tenía un proyecto, fundamentalmente,
personal: trabajar para llegar a la presidencia. ¿Será
que pasa por la primera magistratura y luego desaparece de la
escena política? ¿Estará interesado en ayudar
a construir un nuevo liderazgo para buscar continuidad en las
tareas que va a desarrollar? Las lanzo todas de una vez.
Medita. Recuerda un consejo que su madre le daba a sus hermanas,
"cuando se vayan a casar escojan un hombre superior a ustedes".
Y a continuación añade, mi ventaja es "La constancia
vence lo que la dicha no alcanza". Con estos dos dichos concluye
que no tiene problema en trabajar con gente más inteligente,
que siempre ha reconocido las buenas ideas, pero que es muy cansón,
y como buen hijo de una maestra, todos los días toma la
lección, y acosa para que las cosas se hagan.
Ante la mención de presidentes que hicieron escuela, que
abrieron las puertas a otras generaciones de la política,
que se formaron alrededor durante el mandato que les correspondió,
se queda un poco sorprendido, y dice que toma ese comentario como
un buen consejo. Vuelve sobre el tema y evoca su trabajo en la
Gobernación y como congresista, y señala que desde
allí contribuyó a transformar el país. Después
parece iluminarse y dice que va a ayudar a formar "liderazgo
constructivo" y se anima de nuevo con los Consejos Regionales
de Gobierno, los cuales se pueden convertir en una verdadera escuela
pedagógica, una especie de colegiatura, en la cual se pueden
formar muchas personas de las regiones. Le menciono al ex alcalde
de Frontino, Alfázar González, quien fue su pupilo,
e inmediatamente pide que se lo busquen, "ese es lo mejor
del mundo" .
De igual forma, se declara listo para escoger, por concurso,
a los directores de los institutos descentralizados en las regiones,
e incluso algunos en el nivel central, a pesar de las dificultades
para encontrar por ejemplo, un gerente de Telecom. Y recalca que
no ha hecho ningún nombramiento por acuerdo burocrático.
Vuelve a casa
Llegamos, por fin, al tema de la seguridad. Las palabras iniciales
son las rituales: Colombia es un país con inmensas posibilidades.
La inversión ha descendido del 26% al 5%, y si no hay seguridad,
no podremos recuperarla. Lo noto cauto. Vuelvo a insistir, como
en otras oportunidades, pidiendo explicación sobre el millón
de informantes, colaboradores con la justicia. Lanza la primera
novedad: vamos a organizar el grupo de "Soldados y Policías
Auxiliares". Los detalles son superficiales y no parece querer
avanzar mucho. En la constitución existe la figura del
"soldado campesino" y la idea es hacer uso de ella.
Serán jóvenes, que estudian, o trabajan, con ayuda
económica del gobierno, y apoyan el trabajo de militares
o policías, quien corresponda de acuerdo al lugar donde
estén ubicados. En principio, no estarían armados.
En las ciudades, por ejemplo, se les daría capacitación
para la creación de microempresas y solución pacífica
de conflictos. El Vicepresidente Francisco Santos está
organizando un programa, con nombre tentativo "Vuelve a Casa",
que busca que integrantes de la guerrilla, paramilitares o bandas,
se retiren, y se les puedan ofrecer unas condiciones dignas para
la reinserción. Además, cuando le interrogo acerca
del papel de Luis Carlos Restrepo, Alto Comisionado de paz, ratifica
que las negociaciones pasan por él, y, no olvida a la Comisión
Facilitadora de Paz de Antioquia, su creación, la cual
jugará un papel de asesoría permanente durante su
gobierno.
Duda, pues es evidente que tiene mucho más en la cabeza,
parece que siente la tentación de contarlos, pero se contiene,
aunque adelanta unos detalles adicionales: Las políticas
las iniciará en Bogotá, Medellín y en la
zona de Siloé en Cali. Habla un poco sobre la red de informantes
en las vías, que pondrá en funcionamiento el 8 de
agosto en Valledupar: no estarán armados pues por, "quitarles
el arma" los matan. No les quitarán las armas a los
vigilantes privados, que deberán cooperar en el cuidado
del espacio público a su alrededor. Y Pedro Juan Moreno
¿Cómo va en todo este paseo? Pregunto, y no duda:
Pedro Juan va a ayudar oportunamente. ¿Y quién esta
diseñando todo esto? "La Ministra y yo estamos coordinando
todo". Pienso para mis adentros, "Yo estoy coordinando
todo"
Afirma que todos estarán bajo el control y responsabilidad
institucional de la Policía o el Ejército. Insiste
en que será transparente, quien quiera hacer veeduría
está bienvenido, y remata, respetaremos los derechos humanos,
pues "una política de seguridad sin el respeto de
los derechos humanos apacigua, pero no reconcilia". Así
se los dijo a los europeos en sus viajes, y añadió,
también les dije "que esta política no tiene
reversa!".
Ya estamos terminando. Nos hemos extendido. Para explicar cómo
ve, o mejor, quisiera ver, a Colombia en el 2006, al final de
su mandato, utiliza una expresión que no le había
escuchado: "Colombia debe tener confianza". Es la clave.
Menos inseguridad, menos desempleo, más inversión,
más oportunidades y la revolución educativa en marcha.
Sigue cauteloso, se resiste a generar expectativas.
Finalmente, le pido unas palabras para el pueblo Antioqueño,
y lo siento emocionado, evoca a Dios, repite que ruega para que
esto sea útil para Colombia y entonces afirma, quiero que
dentro de cuatro años, "los colombianos quieran más
a los antioqueños". Nos despedimos. Sigue como un
riel. La misma convicción que le conozco desde siempre.
El cambio con su antecesor será notorio, y un comentario
de un amigo sirve de metáfora, "Pasamos de un Presidente
a quien siempre le hacían las tareas a uno que siempre
hizo, él mismo, todas las tareas". Repasando los 100
puntos, encuentro que todo lo que me dijo está allí.
Y cuando llego al punto 98 encuentro que la primera frase del
punto 98 del manifiesto es: "Me haré moler por cumplirle
a Colombia". Para bien o para mal, así será.
No lo dudo.
Vena política desde muy temprana
edad
Por azares del destino Álvaro Uribe Vélez, hijo
de Laura y Alberto, nació en Medellín, pero puede
considerarse hijo de Salgar, tierra donde vivió hasta los
5 años y a la que vuelve cada que puede. Graduado con honores
del Instituto Jorge Robledo de Medellín, Uribe mostró
desde muy temprano su vocación política y liderazgo.
Estudió derecho en la Universidad de Antioquia y a los
24 años ya ejercía la jefatura de Bienes de las
Empresas Públicas de Medellín. Luego pasó
a la Secretaría General del Ministerio de Trabajo y desde
entonces es reconocida su carrera política como director
de la Aeronáutica Civil, Alcalde de Medellín, Gobernador
de Antioquia y Senador de la República.