La
paz, un sueño inconcluso
Economía y Plan Colombia, entre los mejores logros del
período: Pastrana.
Las
Farc y el Congreso le trajeron las más grandes frustraciones.
Los
diálogos le mostraron al mundo "el verdadero rostro
de la guerrilla".
"Hice
un gobierno con los mejores y los más capaces", asegura.
El
nuevo Congreso "merece una oportunidad", no la revocatoria.
Como
ex presidente desea trabajar "donde esté, por la paz"
del país.
Colprensa, Bogotá
Pasó un cuatrienio que comenzó lleno de esperanza,
y terminó igual, pero por lo que haga el nuevo Gobierno.
A pocas horas de entregar el que fuera su lugar en la Casa de
Nariño, el presidente saliente, Andrés Pastrana
Arango, analizó desde su perspectiva su administración
y su futuro inmediato.
¿Cuáles son los logros
de su mandato y cuáles las falencias?
"Como principales logros puedo señalar la recuperación
y estabilización de la economía, el diseño
y puesta en marcha del Plan Colombia, la reconstrucción
del Eje Cafetero, el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, la
diplomacia por la paz y la derrota política nacional e
internacional de las Farc".
Me llevo dos frustraciones: que el Congreso no hubiera respondido
a las expectativas de cambio con la reforma política, y
que las Farc no hubieran entendido que tenían la oportunidad
histórica de avanzar en la búsqueda de la paz y
la construcción de un país mejor.
Si fuese a reiniciar los diálogos
de paz, ¿qué haría distinto?
"Todo proceso es mejorable cuando se mira en la óptica
del tiempo, pero debe diseñarse sobre elementos de cada
momento, siempre cambiantes. El proceso de paz fue una continua
enseñanza, no solo para el Gobierno sino para toda la sociedad
colombiana".
¿Cuál fue su peor error
al repecto, y cuál su mayor acierto?
"Había que intentar el camino de la negociación,
pedido por la inmensa mayoría de los colombianos, y fueron
las Farc las que no quisieron avanzar. El mayor acierto, sin duda,
fue la internacionalización del tema de la paz, que mostró
al mundo el rostro de una Colombia que busca la paz y las verdaderas
intenciones de la guerrilla".
¿Cree que la guerrilla ganó
algo con estos años de diálogos?
"Nada. Perdió su respaldo y su credibilidad nacional
e internacional. Tal vez lo único que "ganó"
fue un puesto en las listas de terroristas del mundo".
¿Para terminar los diálogos
con las Farc, consultó con el presidente o la embajadora
de Estados Unidos?
"No olvidemos que fueron las Farc las que determinaron levantarse
de la mesa y terminar el proceso a través de su conducta
terrorista. De cualquier forma, la decisión de decretar
el fin de la zona de distensión la informé, no la
consulté, a los mandatarios y representantes de varios
países amigos. Y debo decir que todos me expresaron su
mayor solidaridad".
¿Cree que la paz que no se logró
en cuatro años se puede alcanzar en una confrontación?
"No. Siempre he dicho que una paz cierta y duradera solo
se puede alcanzar a través del diálogo. Lo que no
significa que el Estado deje de cumplir con su obligación
de defender con la Fuerza Pública a los colombianos de
los ataques terroristas".
¿Los hechos del 11 de septiembre
en E.U. cambiaron su percepción sobre los métodos
de la guerrilla o influyeron en la ruptura del proceso?
"El 11 de septiembre fue un campanazo de alerta para la guerrilla,
porque significó un giro radical del mundo contra el terrorismo
en todas sus manifestaciones. Después del 11 de septiembre
las Farc me pidieron que les dijera si los consideraba terroristas
o no, y yo les respondí que eran ellos mismos, con sus
actos, quienes decidirían cómo querían ser
catalogados por el mundo entero. Infortunadamente, las Farc decidieron
definirse ejecutando secuestros y atentados, y, como es natural,
así lo ha registrado el mundo, que hoy tiene cero tolerancia
frente al terrorismo".
¿Cree que Europa fue menos solidaria
con la ruptura del proceso de paz que E.U?
"No, en absoluto. Europa entendió perfectamente la
ruptura del proceso de paz, y así lo hicieron saber los
representantes de la Unión Europea, desde su Presidencia,
pasando por el Alto Representante para la Política Exterior
y de Seguridad Común, Javier Solana, y el presidente del
Consejo de la Unión Europea, Josep Piqué. La mayor
prueba de la solidaridad europea después de la ruptura
es que hayan incluido a las Farc en su lista de organizaciones
terroristas, bloqueando sus operaciones financieras y su proselitismo
en ese continente".
¿Por qué, si usted prometió
un gobierno por meritocracia, lo hizo con sus amigos?
"Hice un gobierno con los mejores y los más capaces,
como es reconocido por la gran mayoría, fueran amigos o
no. Nadie puede negar, por ejemplo, que personas como las que
integraron el gabinete tuvieron las más altas calificaciones
profesionales, la mejor conducta personal y el máximo compromiso
con su gestión y con el país".
¿Por qué cambió
su postura para afirmar ahora que el Congreso no debe ser revocado?
"En mis alocuciones antes de las elecciones parlamentarias
le dije al país que esos comicios eran la oportunidad para
realizar, a conciencia, un cambio positivo en las instituciones.
Pues bien: la Cámara se renovó en un 72% y el Senado
en un 50%. Yo creo que este nuevo Congreso merece una oportunidad
para que demuestre, con los hechos, que está sintonizado
con el cambio político que exige el pueblo colombiano".
¿Piensa que el Congreso pueda
estar viciado ahora con las denuncias sobre la influencia de paramilitares
y guerrilla?
"Si existen casos concretos deben ser denunciados, investigados
y generar las consecuencias que determinen los jueces o los organismos
de control. Pero no podemos condenarlos a todos por la sospecha
sobre unos pocos".
¿Le quedó algo por hacer
para la liberación de los secuestrados?
"Hicimos lo humanamente posible. No desaprovechamos ocasión,
ni dentro del proceso de paz ni después, para reclamar
su liberación y hacer ver a sus captores que una situación
tan dolorosa es inconveniente para todos y no lleva a ninguna
solución constructiva. Infortunadamente no basta con la
sola voluntad del Gobierno, sino que se requiere la voluntad de
los grupos armados que insisten en esta práctica abominable".
¿Cómo le gustaría
ser recordado?
"Como un Presidente que se la jugó a fondo por la
paz".
¿Y cómo cree que en realidad
será recordado por la historia?
"De la misma manera".
¿A qué se va a dedicar
ahora?
"A trabajar desde donde esté por la paz de Colombia".
Implicaciones
La paz, en las buenas y en las malas
Andrés Pastrana, como presidente atravesó circunstancias
difíciles y momentos muy duros, también en lo personal,
en su búsqueda de la paz. "A cada momento difícil,
que hubo muchos, creo que pude enfrentarlo con la mayor calma
y serenidad en la toma de las decisiones, un estado de ánimo
que corresponde a la seguridad de estar intentando hacer lo mejor
para Colombia y también al apoyo que siempre recibí
de Nohra y de mis hijos".
"Por supuesto, la tranquilidad se afecta, pero uno no busca
ser presidente de Colombia para estar tranquilo, sino para servir
de la mejor manera en tiempos de crisis", agregó el
mandatario saliente, quien asegura que nunca sintió presiones
para mantener el proceso de paz contra su voluntad, ni siquiera
de Europa o las Naciones Unidas.