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Tras
el imperio de la corrupción
Los escándalos sonaron duro en este cuatrienio.
Dragacol,
chambacú Y Banpacífico, entre los más célebres.
Narcotráfico,
el mayor corruptor del Estado, concluye un foro.
SENA
y Defensoría del Pueblo, entidades más honestas.
Por
Reinaldo Spitaletta
Juan David Ramírez
Medellín
La corrupción, que se ha convertido en una suerte de enfermedad
endémica del sistema político colombiano, fue otro
de los lunares que ensombrecieron el cuatrienio de Andrés
Pastrana.
Pese a haber prometido, durante su campaña electoral, mantener
una lucha frontal contra ese fenómeno, los esfuerzos del
gobierno en este campo no fueron del todo exitosos. O eso es lo
que se nota por la cantidad de escándalos originados por
la práctica de ese delito contra la administración
pública.
El primero de ellos estalló a los seis meses de transcurrido
el actual gobierno. Los amigos del presidente, como Diego Pardo
Koppel, comenzaban a ser invadidos por ese mal, calificado por
muchos como un cáncer de la sociedad.
Pardo Koppel, embajador en México, resultó implicado
en el caso del Banco del Estado, entidad intervenida por la Superbancaria
y en la que, aparentemente, la Dian perdió varios millones
de dólares. Al descubrirse que tenía créditos
con el mencionado banco, Pardo renunció a su cargo diplomático.
Las explosiones continuaron. El escenario era Chambacú.
El ministro de Desarrollo Fernando Araújo Perdomo (hoy
secuestrado por las Farc), aprovechó su cargo, según
las indicaciones públicas que se le hicieron, para negociar
en términos favorables con el Inurbe un lote para desarrollar
un proyecto de construcción.
Ya el ministro de Salud, Virgilio Galvis, había renunciado
cuando se le denunció por beneficiar al ex director del
Invima. Pero estos escándalos fueron opacados por otros.
Apareció el caso Dragacol, denunciado por el senador Javier
Cáceres. El país perdió $26.000 millones
y el pantano salpicó a Mauricio Cárdenas y Fabio
Valencia. Las irregularidades cobijaron a Reginaldo Bray, representante
legal de Dragacol.
La corrupción tocaría, asimismo, al Congreso. Armando
Pomárico renunció a su curul al ser relacionado
con contrataciones irregulares en la Cámara de Representantes.
La Mesa Directiva de la Cámara también se vio implicada
en la adjudicación irregular de contratos para la limpieza
de fachadad y reparación de tapetes del Capitolio, con
empresas fantasmas. Por aquellos días de fines de 1999,
el presidente del Congreso, Fabio Valencia, había dicho:
O nos reformamos o nos reforman. Ni lo uno ni lo otro.
Los vicios continuaron.
El caso de Juan Hernández Celis, secretario privado del
presidente, fue uno de los más bullosos. Quedaron dudas
sobre las contrataciones que una empresa, propiedad de su familia,
realizaba con el Estado. Y vinieron más: Banpacífico,
ayuda antinarcóticos y otros cuyos ecos todavía
resuenan.
Otros casos en el prontuario
En el período de Pastrana Arango no cambió el panorama
de corrupción que venía desde gobiernos anteriores.
A los casos ya relatados en el informe central, se agregaron otros
como el del ministro de Minas, Luis Carlos Valenzuela, acusado
de conflicto de intereses en un contrato de venta de gas natural
con la firma Nerón, y de favorecer a la Corporación
Financiera del Valle, de la que había sido vicepresidente.
Los representantes Gustavo Petro y Hernando Carvalho denunciaron
conductas irregulares de algunos funcionarios del gobierno, que
favorecían a amigos del presidente en la crisis del Banco
del Pacífico. Hubo trapisondas, maquillaje de balances
y ganas de salvar una institución que estaba quebrada,
dijeron.
La Policía igual se vio envuelta en corrupción.
E.U. denunció que la ayuda antinarcóticos se estaba
desviando. Hubo relevos y destituciones. Actualmente se investiga
a 60 personas de la Policía por el desvío de dos
millones de dólares. Después estalló el escándalo
del coronel de la Policía Royne Elías Chávez,
jefe de seguridad del Presidente.
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Febrero 5 de 2000
Presionado por el escándalo de TermoRío,
que podría costarle a la Nación el pago
de una indemnización por US$61 millones de dólares,
la mas alta en la historia fiscal del país, renunció
el Superintendente de Servicios Públicos, Enrique
Ramírez Yañez.
Julio 13 de 2000
El coronel estadounidense James Hiett, encargado de supervisar
las operaciones antidrogas en Colombia, fue sentenciado
por narcotráfico.
Julio 3 de 2001
La Fiscalía confirmó el pago de comisiones
por US$20 millones realizado por empresarios europeos
a varias personalidades colombianas para que influyeran
a favor del Consorcio Hispano-Alemán Metromed,
en la adjudicación del contrato de construcción
del Metro de Medellín.
Junio 21 de 2001
Colombia solicitó a Estados Unidos la extradición
del representante legal de Dragacol, Reginaldo Bray, quien
fue capturado en Miami, EU. |
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