La cultura, un proceso lento con relativos resultados
Por
Jaime Horacio
Arango Duque
y Beatriz Mesa Mejía
Medellín
En los cuatro años de gobierno del Presidente Andrés
Pastrana Arango, el Ministerio de Cultura tuvo cuatro ministro:
Alberto Casas Santamaría (8 de agosto de 1998 a 19 de agosto
de 1999), Juan Luis Mejía (20 de agosto de 1999 a 17 de
julio de 2000), Consuelo Araujonoguera (18 de julio de 2000 a
11 de marzo de 2001) y Araceli Morales López, quien ocupa
esa cartera desde el 12 de marzo de 2001.
Para todos trabajar en medio de un país en guerra no fue
fácil. No hay que olvidar que la ex ministra de cultura
Consuelo Araujonoguera fue encontrada asesinada el 30 de septiembre
de 2001, luego de haber sido secuestrada el 24 de septiembre del
mismo año, en un hecho que el país entero lamentó.
No fue fácil tampoco ejecutar con un presupuesto reducido.
De un Ministerio que tuvo en sus inicios, cuando se creó,
alrededor de $80.000 millones, terminó en este año
con $32.457 millones, destinados a gastos de personal, generales
y transferencias.
Es un ministerio complejo, pues es objeto de numerosas críticas,
en un país donde entidades culturales y hacedores independientes
manejan mínimos presupuestos.
Se destaca en estos cuatro años el haber podido realizar
el Plan Decenal de Cultura, que comenzó a gestionarse con
la administración de Juan Luis Mejía y concluyó
el año pasado, cuando se dio a conocer luego de un proceso
que involucró diversas comunidades, lo que le ha valido
el reconocimiento de la comunidad internacional, pues se advierte
en él un ejemplo de trabajo democrático en un tema
tan sensible como el de la cultura, que involucra tantos tópicos.
Durante estos cuatro años se afianzó el tema de
la diversidad cultural y la responsabilidad que se tiene para
gobernar en un país plural, con múltiples expresiones.
En su última etapa, la ministra de Cultura, Araceli Morales,
logró convocar a personalidades nacionales e internacionales
en diverso certámenes. Se realizó un encuentro de
Ministros y personalidades de cultura de los países miembros
de la OEA y el programa La cultura le declara la paz a Colombia
se llevó hasta Mompox y San Agustín.
Los gastos de transferencia del Ministerio hoy ascienden a $11.146
millones, de los cuales 10.669.1 se invierten en apoyo de actividades
culturales del sector público y privado, a través
del Programa Nacional de Concertación. En el marco de este
programa, el Ministerio aportó recursos para un promedio
de 250 proyectos anuales en el último lustro.
Según cifras entregadas por esa cartera, el presupuesto
de inversión asciende a $14.910 millones con los cuales
el ministerio debe atender Patrimonio Nacional, estímulos
para la creación e investigación, proyectos artísticos
de infancia y juventud, comunicaciones -radio, televisión,
ediciones y publicaciones-, etnocultura, cinematografía,
museos -Nacional, Quinta de Bolívar-, Santa Clara, Arte
Colonial, 20 de julio-, Biblioteca Nacional y artes: música,
plástica, teatro, lo que resulta irrisorio.
Y así lo destacaron las personas consultadas en Medellín,
gestores culturales que abonan el hecho de tener un Plan Decenal
de Cultura, lo cual ya es un principio clave, así como
la proyección internacional que se logró, pero lamentaron
la falta de apoyo de este Gobierno para sus propuestas así
como los constantes cambios de ministros, pues esto impidió
la continuidad en sus planes.
Se tiene la idea de que el Ministerio está ahogado por
la burocracia, la falta de presupuesto y la poca capacidad operativa.
Finalmente, aplaudieron la iniciativa de que el Plan hubiera sido
incluido en el Conpes, lo que asegura recursos para su implementación.