Justicia
contemplativa
Los
nuevos códigos Penal y de Procedimiento Penal: aciertos.
Quedan
problemas en la dosificación de las penas carcelarias.
El
proyecto que reforma a la Fiscalía tiene grandes aciertos.
El
país sigue reclamando una nueva política criminal.
Colprensa, Bogotá
Opiniones favorables y en contra se escucharon de los expertos en
el tema de justicia al evaluar la gestión del presidente
Andrés Pastrana Arango.
Reconocieron como un éxito el manejo del tema carcelario
y las reformas a los códigos, pero se mostraron preocupados
porque una vez más el asunto se trató de manera parcializada
y no como parte de una política integral.
El Código Unico Disciplinario, el nuevo Código Penal
y de Procedimiento Penal, se pueden anotar como unos de los logros
más relevantes de la administración Pastrana. Según
el jurista Jaime Enrique Granados, de la Corporación Excelencia
en la Justicia, la modernización de la legislación
penal brindó un significativo avance en la lucha contra la
delincuencia en general, además de haber puesto la legislación
colombiana a tono para enfrentar los delitos de lesa humanidad y
las violaciones al Derecho Internacional Humanitario.
Para el Director Nacional de Fiscalías, Justo Pastor Rodríguez,
los códigos impulsados por el gobierno de Pastrana (que son
de autoría de la anterior administración de la Fiscalía)
son en general muy buenos, pero presentan problemas en la dosificación
de penas. "Aunque se incluyeron 75 nuevos tipos penales, que
es bueno, muchos de ellos están por debajo de los tres años
de pena, lo cual los hace ex carcelables y generalmente son los
delitos de mayor sensibilidad social", afirma Rodríguez.
En efecto, en julio de 2001 comenzaron a llover centenares de solicitudes
de ex carcelación, pues al entrar en vigencia los códigos,
los llamados delitos menores quedaron ex carcelables, y fueron 4.200
internos los que lograron salir gracias a la nueva normatividad.
"Ello perturba el alcance y el espíritu de los códigos
penales, pero trabajamos para corregir ese hecho, pues las actuales
dosificaciones de penas están convirtiendo los códigos
penales en un tigre de papel", dijo el Director de Fiscalías.
Pero más allá de la normatividad penal, también
se le destaca al gobierno Pastrana el esfuerzo con relación
a la modernización de la justicia penal (el proyecto de acto
legislativo que modifica la Fiscalía).
Para el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Germán
Váldez Sánchez, "el proyecto tiene aspectos positivos
y otros que valdría la pena replantear y analizar. Evidentemente
el sistema mixto que ha venido imperando hasta ahora, como el puramente
acusatorio, tiene unas y otras ventajas pero también algunas
dificultades".
Según Váldez existen "algunas inquietudes por
la forma como ha ido evolucionando el proceso de aprobación
del proyecto de ley correspondiente", lo cual no indica que
la iniciativa sea mala, sino que se debe tener mayor cuidado en
su análisis.
Solución carcelaria
Si el gobierno de Pastrana escogiera un programa bandera en materia
de justicia, sin lugar a dudas sería la modernización
y mejoramiento del sistema carcelario colombiano. "El país
no ha asimilado lo que significa la revolución en materia
carcelaria. Este gobierno, hay que reconocerlo sin ningún
rubor, ha sido el que más ha hecho en Colombia por las cárceles",
dijo el analista Jaime Granados, de la Excelencia a la Justicia.
En efecto, cuando Pastrana llegó al poder en 1998, el sistema
penitenciario tenía un hacinamiento del 41%. En los 174 establecimientos
carcelarios había 41.405 presos cuando el cupo era para 29.300.
Por ello, cuando el ministro de Justicia, Rómulo González,
anunció que erradicaría el hacinamiento carcelario,
fueron muchos los que no le apostaron a ese proyecto. Sin embargo,
lo que parecía una promesa utópica se convirtió,
cuatro años después, en una realidad. Se construyeron
cuatro penales y quedaron en ejecución otros dos. "El
avance en esa materia es revolucionario. Tanto que se espera que
el hacinamiento para diciembre sea tan solo del 3%", puntualizó
Granados.
Justicia contemplativa
Así como fueron aplaudidos los logros, las fallas también
fueron objeto de fuertes críticas. Para los entendidos en
materia de justicia, el error principal de la administración
saliente fue haber manejado el tema de manera parcializada y no
integral, como lo requería el país.
Sin lugar a dudas, Pastrana le dio gran prioridad a lo penal, pero
faltaron las reformas en el resto del ordenamiento jurídico.
Tal vez porque el tema penal es dominante "pero no hay que
desconocer las enormes dificultades de la justicia civil, pues el
95% está dedicada a llevar procesos ejecutivos y han convertido
a los juzgados en ejecutores de los bancos y eso no está
bien", señaló el jurista Granados.
También en los procesos laborales hay muchas dificultades,
pues un solo caso puede demorarse más de cinco años.
Peor ocurre con las demandas contra el Estado.
La situación es tan grave en esa área que los abogados
versados en el tema la llaman jocosamente "la justicia contemplativa",
porque los pleitos duran de siete a diez años. Pero uno de
los puntos más críticos de la gestión Pastrana
tiene que ver con el manejo de la política criminal. "Nosotros
tenemos un consejo de política criminal que se reunió
una docena de veces en cuatro años y la mitad de ellas para
discutir el tema de la Ley de Jubileo y el tema de la justicia especializada",
afirmaron los analistas consultados, quienes coincidieron en que
no se vio un liderazgo en esa materia.
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Germán Valdés
Sánchez, dijo que aunque no quiere hacer un enjuiciamiento
a las acciones del gobierno respecto a la justicia, sí tiene
serios reparos a que existieran "tantas limitaciones presupuestales,
tantas restricciones, e inclusive se negaran algunas partidas urgentes
para la justicia".
Proyecto de calidad y modernización
Como un récord sin antecedentes en la historia del país
consideró el ministro de Justicia, Rómulo González
Trujillo, la construcción de centros penitenciarios en el
Gobierno del presidente Andrés Pastrana. Aseguró que
el Gobierno le cumplió al país entregándole
las más modernas y completas cárceles para erradicar,
con obras de concreto y acero, y no con simples promesas, el problema
del hacinamiento carcelario de Colombia. Resaltó la calidad
con la que fueron construidas las prisiones y la aplicación
de los procedimientos disciplinarios.
"No se trató tan solo de levantar cárceles, sino
de que éstas fueran humanas, modernas y seguras, bajo los
más estrictos parámetros de calidad", dijo. El
Icontec entregó a la Penitenciaría Nacional de Valledupar
el certificado ISO 9002 que acredita que ésta cumple con
las más estrictas normas de calidad, tanto en su parte administrativa
como en su régimen del tratamiento al interno.