El
11 cambió la visión
E.U. mira hoy el conflicto interno colombiano con otra óptica.
Los ataques a las Torres Gemelas influyeron en el cambio de política.
Por eso, dejará que con su ayuda se combata a la guerrilla.
El Plan Colombia será una estrategia contrainsurgente.
Por
Javier Arboleda
García
Medellín
El Gobierno asegura que su diplomacia por la paz consiguió
la autorización para utilizar la ayuda antinarcóticos
de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo; es decir,
en el combate contra los grupos guerrilleros y de autodefensa.
"En estos cuatro años logramos que el mundo entendiera
que todos éramos responsables", dice el presidente
Andrés Pastrana, al explicar que con esa política
la comunidad internacional aceptó su corresponsabilidad
en el fenómeno del narcotráfico, que atiza y financia
el conflicto colombiano.
Analistas consultados por EL COLOMBIANO estiman que, en parte,
la autorización obedeció a la gestión de
Pastrana, pero no de forma total, porque, a su juicio, la mayor
incidencia la tuvieron los ataques en Nueva York y Washington,
el 11 de septiembre pasado. Para el analista Moritz Ákerman,
la importancia estratégica de Colombia, vecina de Venezuela,
"la fuente de energía de E.U.", motivó
a que Washington cambiara de visión y posición frente
al conflicto interno.
"El mundo miró que las economías ilegales
en su conjunto, y particularmente la del narcotráfico,
son un caldo de cultivo importantísimo para los terroristas",
con el agravante de que Colombia "tiene los dos elementos
coincidentes y en una misma organización (las Farc)",
agregó Ákerman.
El senado y la cámara de E.U. aprobaron por mayoría
el cambio de destinación de la ayuda, entre otros motivos
porque las Farc, el Eln y las autodefensas son considerados terroristas
por ese gobierno. Esa estrategia recibió el apoyo militar,
político y diplomático de otras naciones, entre
ellas la Unión Europea que también rotuló
a Farc y a autodefensas con el calificativo de terroristas, lo
que, en opinión de los expertos, anulará y restgringirá
la llamada "diplomacia guerrillera" en esos países.
La palabra clave para los estadounidenses es seguridad y por
ella están dispuestos a desarrollar la guerra contra el
terrorismo, así tengan que cambiar posiciones, mantenidas
algunas de ellas durante años, como la de no inmiscuirse
en el conflicto colombiano, aunque siguen firmes en la idea de
evitar una intervención militar.
El vínculo, por ahora, se limitará a la asistencia
técnica y financiera, tanto que los recursos de E.U. (US$1.300
millones hace tres años y parte de los US$117 millones
adicionales aprobados para el Departamento de Estado) irán
al Plan Colombia para fortalecer a las Fuerzas Armadas.
Los recursos
El presidente Andrés Pastrana recuerda que el Plan tendrá
una inversión de US$7.500 millones, de los cuales el país
aportará US$4.864 millones. "Es el programa social
más grande de nuestra historia", dice, al desestimar
las críticas de sectores nacionales e internacionales,
que lo consideran una bandera de guerra.
Para el ex canciller y ex candidato presidencial Augusto Ramírez
Ocampo, el pulso de fuerza de las Farc con la presión de
un posible canje y las amenazas al poder local demuestran que,
contrario a lo que se creía, esa guerrilla no pudo pasar
de la guerra de movimientos a la de posiciones, debido a que le
es imposible enfrentar a un Ejército tan fortalecido como
el colombiano.
El analista Jaime Jaramillo Panesso dice que E.U. entendió
que Colombia debe fortalecerse política y militarmente
"para adelantar cualquier tipo de negociación o de
confrontación o la combinación". Sostiene que
no habrá un exterminio físico de los grupos armados:
"tarde o temprano tendremos que volver a la mesa" aunque,
en su concepto, no se puede llegar allí con un Estado disminuido,
decapitado y cruzado de brazos.
Antecedentes
Un cambio de posición con muchas
implicaciones para el país
En menos de dos años y, sobre todo, luego de los ataques
en Nueva York y Washington, el 11 de septiembre pasado, Estados
Unidos cambió su visión frente al conflicto colombiano.
Antes de su visita al país, en agosto de 2000, el entonces
presidente de E.U., Bill Clinton, en entrevista concedida a la
revista Cambio, dijo en relación con el conflicto interno
que nunca habría una intervención militar estadounidense,
posición que se mantiene firme con el actual mandatario
George Bush. Lo que cambió es la posición frente
a la destinación de la ayuda antinarcóticos, pues
ahora, por autorización de Washington, podrá utilizarse
en el combate a los grupos armados ilegales, aunque hace dos años,
se aseguraba otra cosa:
"Nuestra ayuda está limitada estrictamente a las
actividades antinarcóticos y no está dirigida a
apoyar la lucha contrainsurgente. Lo que nosotros apoyamos es
el proceso de paz. En resumen, nuestro enfoque es pro paz y antidrogas",
dijo Clinton en esa ocasión.