Erradicación
de cultivos ilícitos, otra dificultad
Por
Isolda María
Vélez H.
Medellín
En la administración Pastrana se inició la tarea
de fumigación de cultivos ilícitos como parte de
la estrategia en la lucha contra el narcotráfico. La Policía
Antinarcóticos, con aspersión con herbicidas, destruyó
147.582 hectáreas, con lo cual, según las autoridades,
se evitó la producción de 855 toneladas de cocaína
ó 8.6 millones de dosis, que hubieran generado a las organizaciones
narcotraficantes US $21.400 millones.
De acuerdo con el informe, entre noviembre
de 2000 y mayo de este año, se fumigaron 4.369 hectáreas
de amapola, con lo cual el área de ilícitos destruidos
en el país alcanza las 151.951 hectáreas.
El método de fumigación con glifosato, pese a los
resultados numéricos, fue otra de las piedras en el zapato
para el actual gobierno debido a las quejas de las comunidades
afectadas.
Al comienzo del proceso, un paro armado promovido por las Farc
mantuvo aislado al Putumayo del resto del país, en señal
de protesta por el desarrollo del programa de fumigación.
Después de cuatro meses, el paro cedió y el Gobierno
inició un programa de erradicación voluntaria, en
el que participaron cerca de 37.000 familias, según autoridades
regionales. Este proceso ha tenido muchas dificultades que lo
tienen al borde del fracaso.
Las mediciones satelitales de cultivos ilícitos en Colombia
señalan la presencia de más de 120.000 hectáreas
sembradas. La cifra, aunque se ha logrado la aspersión
de más de 60.000 anuales, es creciente en más del
260% en relación con la registrada en 1995, cuando se estimaban
45.500 hectáreas.
Los escándalos de corrupción y malos manejos también
estuvieron presentes en el Plan. Denuncias sobre el desvío
de recursos, hechas por la misma Embajada de Estados Unidos, obligaron
al presidente Andrés Pastrana a renovar la cúpula
de la Policía Antinarcóticos, que durante el programa
estuvo a cargo del general Gustavo Socha Salamanca.
Ante los escasos resultados en los pactos celebrados entre el
Gobierno y las familias, se reanudará el programa de fumigación
de cultivos ilícitos. El director de la Oficina de Asistencia
de Narcóticos de la Embajada de E.U., Richard Baca, reconoció
que "el Gobierno colombiano entró en ciertos acuerdos
para erradicación voluntaria, pero los campesinos no cumplieron".
La decisión coincide con un reciente informe de la GAO
(General Accounting Office), entidad fiscalizadora de los recursos
de Estados Unidos, que calificó al programa como "limitado
y poco efectivo", por el desgobierno en las zonas cocaleras
que, generalmente, están en manos de grupos guerrilleros
y paramilitares". Por eso, la idea es reestructurar el pacto
con 50.000 familias.