Reforma,
gran fiasco
Hundidos Tres intentos por sacar proyecto de acto legislativo.
La reforma Política se buscó por referendo, pero
también se cayó.
Congreso y Gobierno no se entendieron: sufrió la gobernabilidad.
Hay varias propuestas de reforma haciendo fila en el Capitolio.
Por
Luis David Obando
Medellín
Pasaron otros cuatro años y las costumbres políticas
en Colombia siguen siendo las mismas, a pesar de tres intentos
de cambio por la vía del proyecto de acto legislativo,
todos hundidos, unos con más y otros con menos debates,
en el Capitolio. "La reforma no se ha concretado porque los
congresistas no han querido autorreformarse, ya que el diablo
no hace hostias", sentenció el senador Carlos Holguín
Sardi, presidente del Directorio Nacional Conservador.
En 1998, pocos días antes de la posesión de Andrés
Pastrana Arango como presidente de la República, el ambiente
era de pleno optimismo por la inminencia de una transformación,
para bien, de la forma de hacer política, luego de que
la Constitución de 1991 fallara en ese intento. "O
nos reformamos, o nos reforman", alcanzó a advertir
el entonces presidente del Senado, Fabio Valencia Cossio.
En ese entorno positivo, el nuevo gobierno presentó un
proyecto de reforma política, que a su vez había
sido condición para el respaldo de Íngrid Betancourt,
abanderada de esa causa, en los comicios de 1998. La reforma se
metía a fondo con el tema electoral y de partidos: contemplaba
el valor político al voto en blanco, obligatoriedad temporal
del voto, circunscripción unipersonal, listas únicas,
voto preferencial, umbral electoral, cifra repartidora, disminución
de la edad mínima para votar, democracia interna de las
colectividades para seleccionar a sus candidatos y prohibición
para militar en más de un partido.
El proyecto incluía cambios para los órganos de
control y fiscalización. En cuanto al Congreso, se propuso
la no reelección de parlamentarios por más de dos
períodos, ampliación de las inhabilidades y de las
causales de pérdida de investidura. La iniciativa pasó
sin mayores traumatismos en el primer período de la legislatura
1998-1999. Pero el paulatino fraccionamiento de la bancada gobiernista
en el Congreso y los resquemores que produjo la inclusión
de facultades extraordinarias al Presidente para adelantar el
proceso de paz (incluido inicialmente por consenso entre los partidos)
lo hundieron en su penúltimo debate, en la Comisión
Primera del Senado, por el estrecho margen de diez votos contra
nueve.
El referendo - bomba
El programa Congreso Visible de la Universidad de los Andes, explicó
así esa primera frustración: "La ausencia de
bancadas organizadas en torno a propuestas programáticas,
sumada a un proceso de negociación atomizado y disperso
(y que en ocasiones reproducía algunas de las prácticas
en las relaciones entre Ejecutivo y Legislativo que la misma reforma
pretendía superar), se tradujeron en una sumatoria de propuestas,
no siempre ligadas orgánicamente, e incluso en algunos
casos contradictorias".
Pastrana ripostó en abril de 2000 con una iniciativa de
reforma por referendo con revocatoria del mandato incluida. Esto
desató una tormenta que unió a la mayoría
de sectores políticos en contra del Gobierno, y el proyecto,
luego de varios meses de agitación, fue retirado por el
mismo Pastrana cuando el liberalismo logró incluirle la
revocatoria de su propio mandato. Finalmente, en 2001, el Gobierno
presentó un nuevo proyecto, que también se frustró.
Incluía temas sobre el régimen electoral y de partidos,
estatuto de la oposición, funcionamiento del Legislativo
y financiación de campañas e instrumentos contra
la corrupción.
La misma iniciativa fue radicada nuevamente para el cierre del
período legislativo, pero fue congelada y archivada sin
ponentes, con el argumento de que el nuevo gobierno tendría
sus propias ideas al respecto. La esperanza quedó así
de nuevo aplazada.
Antecedentes
Tampoco se pudo por la vía de la
iniciativa ciudadana
Para el ex ministro y ex senador, Jaime Castro, el gobierno de
Andrés Pastrana (y sus tres ministros del Interior: Néstor
Humberto Martínez Neira, Humberto de la Calle Lombana y
Armando Estrada Villa) "cometió equivocaciones y errores,
porque no tuvo claro cuál era el procedimiento y la manera
adecuada para la adopción de la reforma política
que demanda el país".
Ante esta situación, también hubo iniciativas ciudadanas,
posteriores a la que inicialmente emprendió Íngrid
Betancourt en campaña. Ella misma, con Antonio Navarro
Wolff y otros congresistas, se fueron a la caza de firmas prorreferendo
tras hundirse el primer proyecto de reforma. Recogieron 1,3 millones
de firmas y únicamente 897.000 resultaron válidas.
Al poco tiempo, el senador independiente Jimmy Chamorro tramitó
otra iniciativa de reforma vía referendo, y a pesar de
que entregó más de 1,2 millones de firmas, fueron
aceptadas 700.000, lo cual causó su impugnación,
que está a la espera de fallo del Consejo de Estado.