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  Comienzo Reforma Política y Gobernabilidad

 
 
 




 

Consenso, clave para el primer proyecto
Álvaro Uribe Vélez se comprometió en campaña, y comenzó a orientar su acción durante el empalme, a una reforma política de fondo, la misma que el país pide hace por lo menos un lustro, sin olvidar la que dio lugar a la convocatoria a una Constituyente en 1990.
Más información - Los retos de Álvaro Uribe
   
 

Frase suelta
"Vamos a gobernar hasta el 7 de agosto de 2002, a las 3:00 p.m. No nos vamos a dejar asustar por los violentos"
Andrés Pastrana.

Cifras en rojo
En diciembre de 1999 la mesa directiva de la Cámara se vio implicada en la adjudicación irregular de contratos por más de
$5.000
millones, para la reparación de sanitarios, limpieza del frontis del Capitolio y reparación de tapetes con empresas fantasma.
 
Reforma, gran fiasco

Hundidos Tres intentos por sacar proyecto de acto legislativo.
La reforma Política se buscó por referendo, pero también se cayó.
Congreso y Gobierno no se entendieron: sufrió la gobernabilidad.
Hay varias propuestas de reforma haciendo fila en el Capitolio.


Por
Luis David Obando
Medellín

Pasaron otros cuatro años y las costumbres políticas en Colombia siguen siendo las mismas, a pesar de tres intentos de cambio por la vía del proyecto de acto legislativo, todos hundidos, unos con más y otros con menos debates, en el Capitolio. "La reforma no se ha concretado porque los congresistas no han querido autorreformarse, ya que el diablo no hace hostias", sentenció el senador Carlos Holguín Sardi, presidente del Directorio Nacional Conservador.

En 1998, pocos días antes de la posesión de Andrés Pastrana Arango como presidente de la República, el ambiente era de pleno optimismo por la inminencia de una transformación, para bien, de la forma de hacer política, luego de que la Constitución de 1991 fallara en ese intento. "O nos reformamos, o nos reforman", alcanzó a advertir el entonces presidente del Senado, Fabio Valencia Cossio.

En ese entorno positivo, el nuevo gobierno presentó un proyecto de reforma política, que a su vez había sido condición para el respaldo de Íngrid Betancourt, abanderada de esa causa, en los comicios de 1998. La reforma se metía a fondo con el tema electoral y de partidos: contemplaba el valor político al voto en blanco, obligatoriedad temporal del voto, circunscripción unipersonal, listas únicas, voto preferencial, umbral electoral, cifra repartidora, disminución de la edad mínima para votar, democracia interna de las colectividades para seleccionar a sus candidatos y prohibición para militar en más de un partido.

El proyecto incluía cambios para los órganos de control y fiscalización. En cuanto al Congreso, se propuso la no reelección de parlamentarios por más de dos períodos, ampliación de las inhabilidades y de las causales de pérdida de investidura. La iniciativa pasó sin mayores traumatismos en el primer período de la legislatura 1998-1999. Pero el paulatino fraccionamiento de la bancada gobiernista en el Congreso y los resquemores que produjo la inclusión de facultades extraordinarias al Presidente para adelantar el proceso de paz (incluido inicialmente por consenso entre los partidos) lo hundieron en su penúltimo debate, en la Comisión Primera del Senado, por el estrecho margen de diez votos contra nueve.

El referendo - bomba
El programa Congreso Visible de la Universidad de los Andes, explicó así esa primera frustración: "La ausencia de bancadas organizadas en torno a propuestas programáticas, sumada a un proceso de negociación atomizado y disperso (y que en ocasiones reproducía algunas de las prácticas en las relaciones entre Ejecutivo y Legislativo que la misma reforma pretendía superar), se tradujeron en una sumatoria de propuestas, no siempre ligadas orgánicamente, e incluso en algunos casos contradictorias".

Pastrana ripostó en abril de 2000 con una iniciativa de reforma por referendo con revocatoria del mandato incluida. Esto desató una tormenta que unió a la mayoría de sectores políticos en contra del Gobierno, y el proyecto, luego de varios meses de agitación, fue retirado por el mismo Pastrana cuando el liberalismo logró incluirle la revocatoria de su propio mandato. Finalmente, en 2001, el Gobierno presentó un nuevo proyecto, que también se frustró. Incluía temas sobre el régimen electoral y de partidos, estatuto de la oposición, funcionamiento del Legislativo y financiación de campañas e instrumentos contra la corrupción.

La misma iniciativa fue radicada nuevamente para el cierre del período legislativo, pero fue congelada y archivada sin ponentes, con el argumento de que el nuevo gobierno tendría sus propias ideas al respecto. La esperanza quedó así de nuevo aplazada.

Antecedentes
Tampoco se pudo por la vía de la iniciativa ciudadana

Para el ex ministro y ex senador, Jaime Castro, el gobierno de Andrés Pastrana (y sus tres ministros del Interior: Néstor Humberto Martínez Neira, Humberto de la Calle Lombana y Armando Estrada Villa) "cometió equivocaciones y errores, porque no tuvo claro cuál era el procedimiento y la manera adecuada para la adopción de la reforma política que demanda el país".

Ante esta situación, también hubo iniciativas ciudadanas, posteriores a la que inicialmente emprendió Íngrid Betancourt en campaña. Ella misma, con Antonio Navarro Wolff y otros congresistas, se fueron a la caza de firmas prorreferendo tras hundirse el primer proyecto de reforma. Recogieron 1,3 millones de firmas y únicamente 897.000 resultaron válidas.

Al poco tiempo, el senador independiente Jimmy Chamorro tramitó otra iniciativa de reforma vía referendo, y a pesar de que entregó más de 1,2 millones de firmas, fueron aceptadas 700.000, lo cual causó su impugnación, que está a la espera de fallo del Consejo de Estado.

 
 
Mayo 25 de 1999
La renuncia del ministro de Defensa, Rodrigo Lloreda, desató la dimisión de 18 generales y la cúpula militar, como protesta y solidaridad con el funcionario. Se habló de "ruido de sables".

Marzo 30 de 2000
Pastrana presentó el proyecto de referendo para revocar al Congreso y acabar con las viejas costumbres políticas. Sin embargo, el mandatario se quedó solo y el proyecto en mención fue retirado por la misma Presidencia.

Julio 13 de 2000
El Gobierno Nacional expidió el Decreto 1382, que busca hacer frente a la congestión que se presenta en las altas cortes debido a la gran demanda de casos de tutela.

Julio 11 de 2002
El ministro del Interior, Armando Estrada, reclamó el respaldo de la ciudadanía para con los alcaldes amenazados por las Farc y le recomendó a la comunidad, en algunos casos, imponer la resistencia civil como protesta activa.



 
   
 


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