Bienvenido a Terra
  
Colombia, Inicio Terra Aviso legal y privacidad

Inicio Botero
EL COLOMBIANO

El proyecto
La donación
Donación internacional
Renovación urbana
La polémica
Impacto social
La empresa privada
Se mudaron las gordas
La cultura en palco de honor
Turismo


Fernando Botero
Juan Gómez Martínez
Pilar Velilla
Vieja sede
Nueva sede
Un espacio para todos
Montaje de las obras
Escuela para el goce
Documento para la historia
Sostenimiento económico

Palacio Municipal
Cambio urbanístico
Génesis de una ciudad
Revivir un antiguo edificio
Otros museos de Antioquia

Su vida
Sus inicios
En busca del destino
La conquista del exterior
La consagración
El alma de un artista
El rostro de la vida
Visión de su obra
Su inspiración
La bohemia
Botero en tres actos
Trabajo de acuarela
Los toros
Pintor, escultor, dibujante
Las mujeres del artista
Secretos del taller
Testimonios
Los niños y Botero
Separata 1
Separata 2
Separata 3
Infográficos
Tarjetas electrónicas
El maestro en la red
Recetas Botero

El nacimiento de los museos
Museos europeos
El arte, las guerras y el poder
Patrimonios de la humanidad



Botero y la nueva historia de su ciudad
Medellín artística, en tres actos


Ruinas, expectativas, buenas noticias, trabajo duro. Todo eso encierra Ciudad Botero, el proyecto que la próxima semana empezará a mostrar a Medellín como capital del arte. Crónica.



Por
JUAN CARLOS MAZO
Medellín



Foto Robinson Sáenz
Acto I
De cómo una ciudad se transforma por una persona
La primera cuadrilla de trabajadores llega a los alrededores del museo cuando la ciudad aún no se despierta. Unos van para los trabajos exteriores, otros para adentro. En medio del polvo y ruido de las pulidoras las primeras pinturas presencian el cambio.

Por la ventana del museo se ve cómo el alrededor no es el mismo. Las ruinas de afuera hacen temer esa verdad de Medellín: carece de memoria arquitectónica. Las adecuaciones actuales se abren paso sobre las viejas construcciones. Como lo hizo en su momento el oidor Mon y Velarde, el primer visionario de la ciudad, quien trajo agua limpia, construyó hospitales, mataderos y dejó lista la plataforma sobre la que se desarrollaría la villa.

Después vinieron otros hombres que buscaban desarrollo y fue Coroliano Amador quien le dio otra cara a Medellín, con grandes construcciones que perpetuaran su nombre, como la Plaza de Guayaquil.

Pero esta es la primera vez (y quizás la única en muchas ciudades) que la capital de Antioquia se transforma gracias a un artista.

En la cabeza de muy pocos está la idea de cómo quedará. Mientras tanto, los obreros siguen puliendo, pintando, cortando madera, instalando lámparas, sin saber que ellos le están dando la mano de ornamento al futuro de una ciudad que desde ya se muestra como una meca del arte en Latinoamérica.

Ya hay buena parte de las obras colgadas. Un trabajo permanente es el que ha tenido Fernando Botero en esta visita a Medellín para alistar lo que será la inauguración del Museo de Antioquia el próximo 14 de este mes. Foto Robinson Sáenz

Acto II
De como todos quieren pertenecer
Son las 10:00 a.m. y desde hace rato que Pilar Velilla, la mujer detrás de los gordos, está funcionando para allá y para acá. En la calle se encuentra con el comandante de Policía, quien le explica el operativo de seguridad.

Ella lleva dos cuadros en sus manos. Son más donaciones que llegan al Museo de Antioquia. Y es que desde que empezó todo el boom de Ciudad Botero más de uno ha querido estar ahí. Por ejemplo, la colección ha crecido con obras de Marco Tobón, Ignacio Gómez, Bernardo Vieco y Lorenzo Jaramillo, entre otras.

En esta ocasión son dos óleos de Humberto Chávez. Su autorretrato, de 1935, y el retrato de su hija, de 1942. Velilla llega hasta donde sus asesores y les dice: "cada que vengo traigo buenas noticias". Entrega las pinturas y sale para estar con el maestro Botero en su montaje de las obras.

Acto III
"Este museo parece que se hubiera hecho para mí desde que nací"
Hace unos años, estaba el maestro Botero con su esposa Sofía en un hotel mexicano frente al Pacífico. Allí pasa la temporada de principio de año y con su barriga al aire, al lado de la piscina, tuvo la idea de recoger las obras que tenía esparcidas por el mundo y traerlas para Colombia. El resto de la historia todos lo saben.

Hoy dice que este edificio, construido el mismo año que nació, 1932, es como si siempre hubiera esperado su obra. Está más que feliz con la velocidad que se hacen los trabajos y la forma como está quedando su sueño.

El maestro habla con los periodistas y dice que "la gente estará sorprendida de ver cómo este edificio pasó de oficinas a museo, porque tiene el marco ideal para el arte".

Fernando Botero en el momento del montaje de sus cuadros en el nuevo Museo de Antioquia. Lo acompaña, Ana María Escallón, director del Museo de Arte de Las Americas de la Organización de Estados Americanos.
Afirma que las obras para el Parque de las Esculturas ya están empacadas en Italia y próximas a salir, lo mismo que las de Nueva York.

"Espero que esta transformación urbana también genere un cambio en la moral... También espero que Medellín sea capital de la cultura, con trabajo y educación, que es algo fundamental para el desarrollo de los pueblos".

Ahora el sueño del pintor y escultor es más ambicioso: Quiere que eéste sea el comienzo para que en la ciudad se constituya un gran museo de arte, con obras de importancia universal, como hay en Argentina, Caracas y Sao Pablo, por nombrar los más cercanos al país.

Finalmente, con la generosidad de quien hace esta donación, el artista dice que "todos los antioqueños están más que bienvenidos. Estos cuadros son míos en la medida en que soy colombiano, pero también es de todo el que quiere venir a verlos".

Ya con el dolor de garganta que tiene, el hombre de 68 años se despide de la prensa para continuar con su labor en las salas, donde se ven algunos cuadros descolgados, gente tomando medidas para una mejor ubicación y esculturas con una postura provisional.

Así va un nuevo día del maestro, del museo y de la ciudad que vive el cambio alrededor de gordos y de un hombre que hace historia en cada pincelada.
 

Copyright © 2000 EL COLOMBIANO LTDA. & CIA. S.C.A.
Correo electrónico