Botero
y la nueva historia de su ciudad
Medellín artística, en tres actos
Ruinas, expectativas, buenas noticias, trabajo duro. Todo eso encierra
Ciudad Botero, el proyecto que la próxima semana empezará a mostrar
a Medellín como capital del arte. Crónica.
Por
JUAN CARLOS MAZO
Medellín
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Foto
Robinson Sáenz
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Acto I
De cómo una ciudad se transforma por una
persona
La primera cuadrilla de trabajadores llega a los alrededores del
museo cuando la ciudad aún no se despierta. Unos van para los trabajos
exteriores, otros para adentro. En medio del polvo y ruido de las
pulidoras las primeras pinturas presencian el cambio.
Por la ventana del museo se ve cómo el alrededor no es el mismo.
Las ruinas de afuera hacen temer esa verdad de Medellín: carece
de memoria arquitectónica. Las adecuaciones actuales se abren paso
sobre las viejas construcciones. Como lo hizo en su momento el oidor
Mon y Velarde, el primer visionario de la ciudad, quien trajo agua
limpia, construyó hospitales, mataderos y dejó lista la plataforma
sobre la que se desarrollaría la villa.
Después vinieron otros hombres que buscaban desarrollo y fue Coroliano
Amador quien le dio otra cara a Medellín, con grandes construcciones
que perpetuaran su nombre, como la Plaza de Guayaquil.
Pero esta es la primera vez (y quizás la única en muchas ciudades)
que la capital de Antioquia se transforma gracias a un artista.
En la cabeza de muy pocos está la idea de cómo quedará. Mientras
tanto, los obreros siguen puliendo, pintando, cortando madera, instalando
lámparas, sin saber que ellos le están dando la mano de ornamento
al futuro de una ciudad que desde ya se muestra como una meca del
arte en Latinoamérica.
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Ya
hay buena parte de las obras colgadas. Un trabajo permanente
es el que ha tenido Fernando Botero en esta visita a Medellín
para alistar lo que será la inauguración del Museo de Antioquia
el próximo 14 de este mes. Foto Robinson Sáenz
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Acto II
De como todos quieren pertenecer
Son las 10:00 a.m. y desde hace rato que Pilar Velilla, la mujer
detrás de los gordos, está funcionando para allá y para acá. En
la calle se encuentra con el comandante de Policía, quien le explica
el operativo de seguridad.
Ella lleva dos cuadros en sus manos. Son más donaciones que llegan
al Museo de Antioquia. Y es que desde que empezó todo el boom de
Ciudad Botero más de uno ha querido estar ahí. Por ejemplo, la colección
ha crecido con obras de Marco Tobón, Ignacio Gómez, Bernardo Vieco
y Lorenzo Jaramillo, entre otras.
En esta ocasión son dos óleos de Humberto Chávez. Su autorretrato,
de 1935, y el retrato de su hija, de 1942. Velilla llega hasta donde
sus asesores y les dice: "cada que vengo traigo buenas noticias".
Entrega las pinturas y sale para estar con el maestro Botero en
su montaje de las obras.
Acto III
"Este museo parece que se hubiera hecho
para mí desde que nací"
Hace unos años, estaba el maestro Botero con su esposa Sofía en
un hotel mexicano frente al Pacífico. Allí pasa la temporada de
principio de año y con su barriga al aire, al lado de la piscina,
tuvo la idea de recoger las obras que tenía esparcidas por el mundo
y traerlas para Colombia. El resto de la historia todos lo saben.
Hoy dice que este edificio, construido el mismo año que nació, 1932,
es como si siempre hubiera esperado su obra. Está más que feliz
con la velocidad que se hacen los trabajos y la forma como está
quedando su sueño.
El maestro habla con los periodistas y dice que "la gente estará
sorprendida de ver cómo este edificio pasó de oficinas a museo,
porque tiene el marco ideal para el arte".
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| Fernando
Botero en el momento del montaje de sus cuadros en el nuevo
Museo de Antioquia. Lo acompaña, Ana María Escallón, director
del Museo de Arte de Las Americas de la Organización de Estados
Americanos. |
Afirma que las obras para el Parque de las Esculturas ya están empacadas
en Italia y próximas a salir, lo mismo que las de Nueva York.
"Espero que esta transformación urbana también genere un cambio
en la moral... También espero que Medellín sea capital de la cultura,
con trabajo y educación, que es algo fundamental para el desarrollo
de los pueblos".
Ahora el sueño del pintor y escultor es más ambicioso: Quiere que
eéste sea el comienzo para que en la ciudad se constituya un gran
museo de arte, con obras de importancia universal, como hay en Argentina,
Caracas y Sao Pablo, por nombrar los más cercanos al país.
Finalmente, con la generosidad de quien hace esta donación, el artista
dice que "todos los antioqueños están más que bienvenidos. Estos
cuadros son míos en la medida en que soy colombiano, pero también
es de todo el que quiere venir a verlos".
Ya con el dolor de garganta que tiene, el hombre de 68 años se despide
de la prensa para continuar con su labor en las salas, donde se
ven algunos cuadros descolgados, gente tomando medidas para una
mejor ubicación y esculturas con una postura provisional.
Así va un nuevo día del maestro, del museo y de la ciudad que vive
el cambio alrededor de gordos y de un hombre que hace historia en
cada pincelada. |