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Autorretrato de Fernando Botero

El alma de un artista


El pintor y escultor Fernando Botero habla sobre su obra construida con una gran disciplina y pasión.



Autorretrato según Velázquez, 1986. Óleo sobre lienzo, 218 X 185 centímetros. Foto tomada del libro Botero Pintura (Lerner & Lerner Editores).

Encontramos al pintor Fernando Botero en su taller de Pietra Santa en Italia. Buscamos un autorretrato que pueda descifrar en el color de las palabras sus pensamientos sobre el arte. Para encontrarlo dejamos que hiciera sus propio estudio sobre la obra, en cuatro bocetos que se desdoblan como espejos en estas páginas.

Nos acogimos con rigor a los preceptos de su maestro Leonardo da Vinci, quien aseguraba que "la pintura es un arte mental, del espíritu". Lo dejamos en libertad para escoger la técnica y los trazos para realizar este primer estudio de su naturaleza viva y lo vimos volar del pasado al presente y del futuro al sueño, para encontrar en sus reflexiones la desnudez imaginaria de quien sólo se puede ver en este mundo ejerciendo un solo oficio: el de artista.

Primero busca las huellas mágicas de las musas en la infancia y descubre que por el talento para las matemáticas, tuvo una pequeña inclinación hacia la arquitectura. La tentación provino del ofrecimiento de una beca y “siendo uno de los tantos niños pobres de Medellín, no me podía dar el lujo de despreciarla”.

Pero rápidamente se tuvo que confesar a sí mismo que su real pasión era el arte y ahí terminó definitivamente su ligera vocación arquitectónica. Una pincelada eterna lo obligó a confrontar su destino. "Se desconoce de dónde procede esa fuerza interior que lo hace a uno artista. Más porque no era una profesión que fuera muy atractiva en los años cuarenta. Incluso, resultaba sospechosa y era peor que ser actor en esos tiempos. Tan impertinente la decisión como afirmar que uno se iba a morir de hambre o que sería pobre toda la vida".

Con el paso del lápiz por cada uno de sus primeros años y luego en la adolescencia, se confirmó a sí mismo una verdad: "cuando uno siente la pasión por algo, no le importa qué sucederá después con su vida. Aunque si ese después resulta ser mejor de lo esperado, sólo hay que decir ¡Qué bien!".

Al inicio de su carrera, los augurios resultaron ciertos. En las propias calles de Medellín podía constatar que ser pintor "era una profesión con pocas perspectivas futuras, porque uno veía mucha gente que estaba trabajando en la ciudad y se ganaba unos suelditos miserables, enseñando en las escuelas de arte y en los colegios públicos de primaria.

El único pintor que ganaba algún dinero era Pedro Nel Gómez, pero no como pintor sino como ingeniero. No era una profesión que apareciera atractiva o lucrativa para nadie. Sin embargo, tenía la vocación y ésta era más fuerte que cualquier razonamiento que pudiera hacer sobre la validez de la profesión".

Recuerda que empezó a pintar en 1946 con la técnica de la acuarela que dominaba el ambiente artístico de la época. "Había una tradición en Antioquia gestada por artistas destacados como Pedro Nel Gómez, Rafael Sáenz, Gabriel Posada Zuluaga, Débora Arango y Carlos Correa, quienes eran muy destacados en su oficio". El primer óleo lo pintó en 1951.

Fernando Botero, ahora con 68 años y más de medio siglo dedicado a la pintura, podría decirle hoy a un joven poeta del arte de pintar, como lo hizo Rilke con los escritores, que "lo más importante para un artista es tener una personalidad pictórica y que el único secreto es trabajar sin descanso".

Él mismo reconoce que ha sido un trabajador incansable. "Hay que tener un deseo infinito, profundo, hacer una obra de arte trascendente y de calidad. Hay que tener una vocación y una entrega total a la pintura, que es muy compleja, y de la cual uno aprende algo todos los días. Nunca uno puede decir que aprendió realmente a pintar.

Son tan intrincados los senderos del arte, que es necesario trabajar y trabajar. Esos pasos que da uno cada día, con trabajo y disciplina, mantienen al artista con gran entusiasmo e ilusión. En síntesis, es una entrega total a la pintura"… Y deja listo su primer boceto para un autorretrato.


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