
El
toque inspirador
Secretos maestros y escuelas-museos
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Cuando está a punto de dar el toque definitivo al autorretrato,
Botero reflexiona: "Los únicos maestros que puede tener un artista
son los cuadros que están en los museos. La gran lección la ofrece
directamente la obra de arte.
Cuando uno se para delante de una gran pintura, ésta le revela al
artista todos sus secretos". Mira su taller de Pietra Santa y descubre
los libros que sus maestros dejaron para la posteridad. Ellos son
el medio para dialogar con pintores y escultores sobre su propio
trabajo: Leonardo da Vinci, Miguel Ángel o Delacroix.
Son obras que tienen un valor extraordinario. "Para un artista poder
leer un libro escrito por Leonardo Da Vinci sobre lo qué es la pintura,
es como tener al maestro allí para hablar sobre lo que es el arte.
Quien va a escuchar no es al profesor de la esquina, sino a uno
de los grandes genios de la pintura universal".
El secreto para ser un gran artista radicaría entonces en leer los
libros, ir a los museos y pintar y pintar. Como decía Leonardo da
Vinci, la pintura "es un arte mental y del espíritu". Esa es la
esencia, el misterio y todos están en lo más profundo de la imaginación.
"Todo eso lo explica muy bien Leonardo en su texto. Uno lo que tiene
que hacer, en vez de ir a la Escuela de Bellas Artes, es leerse
los libros, visitar el Museo Metropolitano y trabajar".
Botero considera que nunca se logran dominar todos los secretos
de la pintura. A pesar de su éxito y su fama, no cree que su irreverencia
pictórica lo hayan convertido en clásico del arte contemporáneo.
Por eso recuerda una frase que escuchó hace algún tiempo: "Lo clásico
es lo que no se puede hacerse mejor" y él es consciente de que "en
la pintura todavía lo puedo hacer mejor".
A pesar de las críticas o los halagos, Fernando Botero sólo se vislumbra
en su pasado y su presente como un artista y ante este autorretrato
sólo le queda entonces estampar su firma.
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