
La visión propia
Cambiar de estilo… ni en los sueños
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Una
escena corriente de Fernando Botero cuando llega a Medellín.
La oportunidad del autógrafo no se puede perder. Foto
Archivo EL COLOMBIANO
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Ante el espejo, el pintor sonríe con ganas cuando el cristal se
atreve a preguntarle si cambiaría de estilo. Luego se torna serio
y observa el contraluz para diseñar el boceto de su tercer estudio
personal. Entonces se reafirma su pensamiento: "No, la verdad
es que todo pintor tiene sus convicciones y mientras más profundas,
menos debe cambiarse de estilo".
Recordó que Picasso creó etapas, pero todos los grandes pintores
de la historia conservaron su estilo. "Por esta razón, los expertos
cuando se enfrentan a una obra de Giotto, Piero della Francesca,
El Greco, Boticelli o Rubens tienen dificultades para establecer
si la obra la pintó en la juventud o la vejez. Eso muestra que
tenían una convicción muy fuerte y la mantuvieron por el resto
de sus vidas".
"Nunca voy a cambiar de estilo. Bueno, todo es posible en la vida,
pero en mi caso sería muy improbable. Creo que el arte obedece
a una convicción y a una obsesión personal y me parece muy difícil
que un pintor que haya vivido así cambie de posición. Con excepción
de Picasso, lo contrario sería volverse casi un modisto que tiene
que hacer una colección para la primavera y otra para el otoño".
Y hablando de estilos y personajes, los negros son escasos en
su obra, pero el artista tiene una explicación que proviene de
su infancia, porque en la Medellín de los años cuarenta eran muy
escasos. "A lo mejor, si fuera costeño, se tomarían mis obras",
pero toda su pintura la tiene en la memoria de aquellos años.
También resulta llamativo que en obras de figuras exuberantes,
algunos sirvientes aparezcan pequeños, casi diminutos. El artista
levanta de inmediato los lápices de su boceto ante semejante observación:
"¡Que no se vaya a interpretar esto como reaccionario! A veces,
la figura del general o el dictador surge pequeña en la composición
del cuadro. En la Junta Militar, la criada es enorme y el dictador
es chiquitito".
Y queda una pregunta: "¿Ya pintó su mejor cuadro?" Frente al espejo
nadie responde, nunca se sabe…. "Espero pintar mis mejores cuadros
en el tiempo que me queda de vida" y así da punto final a su tercer
boceto.
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