Bienvenido a Terra
  
Colombia, Inicio Terra Aviso legal y privacidad

Inicio Botero
EL COLOMBIANO

El proyecto
La donación
Donación internacional
Renovación urbana
La polémica
Impacto social
La empresa privada
Se mudaron las gordas
La cultura en palco de honor
Turismo


Fernando Botero
Juan Gómez Martínez
Pilar Velilla
Vieja sede
Nueva sede
Un espacio para todos
Montaje de las obras
Escuela para el goce
Documento para la historia
Sostenimiento económico

Palacio Municipal
Cambio urbanístico
Génesis de una ciudad
Revivir un antiguo edificio
Otros museos de Antioquia

Su vida
Sus inicios
En busca del destino
La conquista del exterior
La consagración
El alma de un artista
El rostro de la vida
Visión de su obra
Su inspiración
La bohemia
Botero en tres actos
Trabajo de acuarela
Los toros
Pintor, escultor, dibujante
Las mujeres del artista
Secretos del taller
Testimonios
Los niños y Botero
Separata 1
Separata 2
Separata 3
Infográficos
Tarjetas electrónicas
El maestro en la red
Recetas Botero

El nacimiento de los museos
Museos europeos
El arte, las guerras y el poder
Patrimonios de la humanidad





Testimonios
La gente habla del maestro Fernando Botero


Grande hasta La Patagonia

“Yo soy más admirador de la pintura que de la escultura de Fernando Botero. Pienso que la factura de las obras pictóricas es perfecta tanto en técnica como en color y en la temática encuentra uno ternura, humor negro, crítica social y política; tiene una fuerza especialísima. Por otra parte, pienso que la escultura no logra esa fuerza temática que alcanza en el lienzo. En general, creo que es más pintor que escultor y un perfecto dibujante. Botero es un gran maestro aquí y en la Patagonia”.
Walter Correa, crítico de arte y curador


El artista del siglo
“Pienso que Fernando Botero es un artista universal. La gracia que tiene es que siendo un talento inmenso, del tamaño de una catedral, nunca ha dejado de decirle al mundo que es antioqueño, que es colombiano. Él pudo jugársela toda con temas tan nuestros como los pueblos típicos, las fiestas folclóricas, las familias tradicionales... y logró que lo entendieran y lo reconocieran en los grandes museos del mundo: en Japón, en Francia, en Italia, en Estados Unidos. Con todo ese folclorismo de sus temas, el talento de Botero logró trascender hasta convertirse en el artista colombiano del siglo XX junto con Obregón”.
Pilar Castaño, periodista de RCN


Único y particular
“Un artista tiene que ser muy particular, muy único y así uno no sepa de arte, identifica a un artista por la originalidad de sus obras. Un Picasso o un Dalí, por ejemplo, son inconfundibles. Ahí radica la grandeza de Botero y en ese sentido ha logrado crear referentes. Yo creo que muy poca gente sabe el título real de “la gorda”, pero todos saben que ésa es la Gorda de Botero y ahí se encuentran como un referente urbano. Eso lo hace auténtico. Sobre Ciudad Botero sé muy poco porque aquí los medios se dedicaron a la anécdota y en ningún momento nos han contado qué significa realmente para la ciudad. En Medellín va a estar la colección permanente más grande del artista colombiano más importante en el mundo y nosotros no hemos dimensionado lo que eso significa en términos culturales, artísticos, sociales y económicos”.
Felipe Cardona, Comunicador social

Muy lindas
“A mí las gordas de Botero me parecen muy lindas, será porque yo también soy gordita y me siento muy identificada. En cuanto a Ciudad Botero, no sé nada, sólo he oído algunos comentarios sobre la traída de las obras del artista a Medellín, pero realmente no conozco mucho”.
Aracelly Bedoya, ama de casa


Estilo propio
“De Botero me gusta que tiene un estilo muy propio y por eso lo reconocen a nivel mundial, pero personalmente no me gustan sus obras. No me llaman la atención ni la temática ni las formas de los personajes. Sin embargo, me gusta mucho el manejo del color que logra en las pinturas: si quiere resaltar el rojo, logra el rojo perfecto y adecuado. Sé que Medellín será centro turístico gracias a las obras de Fernando Botero y estoy de acuerdo con la remodelación que le están haciendo al Centro porque va a quedar muy bonito”.
Gabriel Aristizábal, Periodista


Retrato nuestro
“Fernando Botero llega muy hondo a pintar nuestro mundo latinoamericano dentro de un contexto universal. Ha sido una presencia colombiana en los escenarios mundiales con su manera exuberante y crítica, expresando esa hipérbole que es nuestra vida cotidiana. Él cuenta historias con todo el talento de un genio pictórico capaz de coger nuestra realidad desde los momentos más maravillosos hasta los más trágicos. Lo último que nos ha mostrado (sobre la violencia colombiana) es una obra bastante dura y polémica, pero que al mismo tiempo nos narra pictóricamente. Pude ver en Pietra Santa las obras ‘La puerta del cielo’ y ‘La puerta del infierno’ y constaté que en medio de ese contexto del arte universal, Botero muestra toda nuestra potencialidad creativa. Pienso que la obra de Fernando Botero va a permanecer durante mucho tiempo y es desde ya, reconocida en muchos países”.
Marta Helena Bravo, investigadora y gestora cultural


Contacto con el público
“Yo adoro la obra de Botero. Independientemente de su infinita capacidad para hacer un lenguaje propio, creo que es valiosísimo que no se haya alejado del público. Él sigue en contacto con el público mediante un diálogo, una expresión, un lenguaje cargado de sentimientos. Él reinventó la figura humana y se empeñó en seguir su propio camino sin alejarse del público”.
Marta Lucía Villafañe, pintora y escultora


Formas originales
“Para mí, es el pintor más original que ha producido Colombia, Suramérica y parte del mundo. Él inventó un estilo nuevo de pintar y una concepción de la figura humana que a nadie se le había ocurrido: es una pintura original tanto en la forma como en el contenido. La escultura también es muy expresiva y original; la prueba es que en Europa ha causado gran impacto y eso es una confirmación de su calidad artística”. Rafael Vega, librero y crítico de música


Personajes inertes
“En lo personal y como artista, el manierismo manejado por Botero en los personajes de su pintura no me gusta. Son inertes, no interactúan con el espectador, son simples percheros que representan una época o estilo de vida determinado. Son modelos demasiado posudos, que particularmente no me comunican nada diferente de lo que hay pintado. El manejo del color sí es muy interesante, sin embargo, prefiero contemplar sus esculturas que me parecen más conceptuales, además de que se contextualizan en el entorno y pasan a ser algo más allá que parte del paisaje. De todas maneras es un artista demasiado importante para Colombia, con una proyección altísima y no deja, a pesar de lo que he dicho, de plasmar realidades”.
Juliana Cardona A., estudiante de publicidad


Gabo y Botero

“Me parece que es un artista colombiano que ha proyectado las ideas locales; ha logrado como ningún otro, convertirse en una celebridad pública y ha atraído público internacional para el arte colombiano. Fernando Botero rebasa el ámbito artístico para adentrarse en los órdenes de la política, la vida social y cultural. Sus obras figurativas y expresionistas permiten que el público llano se pueda identificar fácilmente con él: puede pintar desde un Cochise Rodríguez hasta un Pablo Escobar. Muchas veces se ha hecho un paralelo entre García Márquez y Botero y pienso que es muy válido. Ambos narran historias muy locales que todo el mundo entiende y se ubican en un contexto universal y en ambos está la exageración que es un elemento muy nuestro”.
Miguel González, director del museo La Tertulia de Cali


Un verdadero maestro
“Admiro muchísimo la obra de Botero por varias razones: en primer lugar, porque es un estudioso de la historia del arte; segundo, porque es muy creativo en un estilo muy propio, y por último, porque es un verdadero maestro capaz de compartir con la gente lo que sabe y lo que ha aprendido con otros maestros. En cuanto a Ciudad Botero creo que es una gran oportunidad para que el Centro de Medellín resurja; estamos felices porque por fin la ciudad va a tener un punto de interés cultural para artistas, turistas, estudiosos e interesados en el tema. Medellín se merece un museo de estas características”. Margarita Muñoz, gestora cultural


Sencillez contundente

“Botero sorprende. Hace mirar por dentro de sus personajes desde su inocencia más reveladora. No es extraño que a los niños les atraiga terriblemente, porque sin ser infantil circula esos atajos de la sencillez contundente, de la verosimilitud de lo increíble. Botero no revela, cubre, infla, vence en la mirada las leyes de los esquemas de la proporción, de la belleza y es un descanso de lo real, de las esquinas, y es también una caricia a las pupilas”.
Renato Revelo, periodista mexicano


No me gusta
“No me llama la atención Fernando Botero. No hay nada en sus obras que me despierte alguna admiración”.
Alejandro Cardona, Ingeniero civil


Más escultor que pintor

“Considero que Fernando Botero es un escultor antes que pintor; sin embargo, su pintura y escultura hipertrofian los elementos culturales, sociales y hasta políticos de Colombia de una manera audaz, inteligente y sarcástica en muchos casos. Son elementos simples que dicen más de lo que uno cree. No me molesta que sean gordos los que reflejen la realidad que él quiere mostrar, porque le dan un aire de ternura y de amor que los hace únicos y que se asocian, indiscutiblemente, con la bonachura de un gordo”.
Sandra Yolima Sierra B., Odontóloga


Recrear la realidad
“La obra de Botero es importante porque materializa la historia de nuestra cultura. Su propuesta de hacerla colectiva en los espacios públicos de convocatoria y reunión de la población, permite que veamos en su obra una recreación de nuestra realidad. Ahora, sobre los impactos que un proyecto como el Museo Ciudad Botero trae sobre el espacio físico y las relaciones sociales que allí se dan, ya es otro cuento. Se dan impactos, es inevitable. Pero ¿cómo interviene el Estado local para mitigar esos impactos urbanísticos, económicos, sociales y culturales del proyecto Ciudad Botero?”.
Juan Carlos Ceballos, Comunicador social


Mujeres llenas de vida
“De Botero no sé mucho, sólo que sus personajes, en su mayoría mujeres, son redondos. Me parece que a través de ellos quiere expresar la generosidad y la plenitud de la vida, más que burlarse de las gordas. No olvidemos que la mujer es el receptáculo de la vida y tal vez entre más gorda sea ella, más vida tiene. La obra de Botero es un mensaje de amor de la vida”.
Daniel Atchebro, asesor para asuntos étnicos de la ONU

 

Copyright © 2000 EL COLOMBIANO LTDA. & CIA. S.C.A.
Correo electrónico