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Dice Pilar Velilla, directora del Museo de Antioquia
Este es el primer paso de un gran proyecto


El 1o. de abril de 1997 llegó Pilar Velilla al Museo de Antioquia con una idea fija: cambiar de sede. Hoy, el sueño es una realidad más grande de lo que había imaginado.


Pilar Velilla se la jugó toda para lograr sus meta: tener un verdadero Museo de Antioquia con proyección internacional. Foto Henry Agudelo
Día y noche, con intensidad, nunca con desaliento. Pilar Velilla, la periodista, la cronista, la que sabía encontrar el alma de sus personajes en cada crónica, en cada entrevista, asumió un proyecto que no la ha dejado dormir y del que ha hablado permanentemente desde 1997.

Ella recuerda que el 1o. de abril, el día que empezó, le dijo a la Junta del Museo que llegaba con un propósito: cambiar de sede. “Yo no soy museóloga, yo soy periodista. A mi me parece que este Museo lo que necesita no es un museólogo en este momento de su vida sino alguien que pueda generar un proceso de cambio, gerenciar. Si ustedes me apoyan, yo me daría la batalla de conseguir sede”, dijo la directora, quien recuerda que Antonio Picón Amaya, miembro de la Junta, le dijo: “no es que usted quiera cambiar de sede solamente, es que es una orden de la Junta: cambie de sede”.

Y desde entonces, no ha parado. Fueron muchas las propuestas de nueva sede que llegaron en aquel entonces: que la Fábrica de Licores, que Bello, que Itagüí, que el Palacio de la Cultura, que el antiguo Palacio Municipal... La comunicación con Fernando Botero, al principio, también le implicó cierta dificultad: “más de una vez cogía el teléfono y lo volvía a colgar, porque yo decía... ¿Qué le digo?”. Hasta que un día se decidió y el maestro estaba al otro lado de la línea confirmando su donación a Medellín. Contra viento y marea asumió lo que hoy es realidad. El Alcalde, Juan Gómez Martínez apoyó el proceso y Empresas Públicas cedió en principio el ala norte del que fuera el antiguo Palacio Municipal. Y empezó la gestión sin tregua.

No es por decreto
Pilar Velilla sabe que un Alcalde no puede, por decreto, determinar de un día para otro que una ciudad sea “cultural”, sin embargo, asegura que lo importante es que un alcalde diga: “mañana Medellín empieza a luchar por ser una ciudad cultural...”, y eso fue lo que ocurrió con este proceso del nuevo Museo de Antioquia.

Cuando se le recuerda a Pilar que algunas personas ven con extrañeza que un artista logre movilizar a una ciudad, responde: “Es una maravilla que por un artista una ciudad comience a cambiar. Las más importantes ciudades del mundo tienen el arte como uno de sus mayores atractivos. Esa es la gran maravilla, que una ciudad cambie a partir del arte, qué tal cambiar a partir de la guerra”.

“Este es el primer paso de un gran proyecto”, anota Pilar, quien está convencida que de todo esto se beneficiarán artistas, entidades culturales y, por supuesto, la educación: “La plata que se ha invertido se devolverá a la comunidad, eso no lo ha entendido la gente, pero nosotros ahora vamos a recibir más escuelas y más niños van a sentir el influjo de la actividad de un Museo que es para beneficio de todos” La directora siente que un museo sirve “para recordarnos quiénes somos, para darnos un motivo de reflexión a partir de ese lenguaje maravilloso del arte... Además de un gran disfrute, es una herramienta de educación y un medio de comunicar”.

Acerca del proyecto educativo de la entidad explica que no se pretende trabajar a partir de la “educación en el arte” sino a partir de la “educación desde el arte” y encuentra al museo de hoy como un espacio multifacético, a donde se llega a un mundo de cosas que tienen que ver con la música, la danza, el teatro, la plástica. Es, dice, un punto de encuentro en donde el lenguaje es cultural y el tema, universal.

Una nueva ciudad
Pilar es consciente de que Medellín no es una ciudad con apego al museo, sin embargo, dice que hay que comenzar, y una manera de hacerlo es poniendo al Museo en boca de todos.

Explica que se están haciendo cosas para echar raíces, formar red, pues sabe que “la unión hace la fuerza. En este mundo globalizado, el que no se une, se muere”.

Se define como una mujer que sueña con un país que tenga hospitales, escuelas, museos; como la persona convencida hasta la saciedad de que la vida no tiene sentido si no se sirve a alguien o a algo: “me pone la piel de gallina ver personas que reciben y reciben y jamás devuelven. Todos tenemos un papel en la vida”.

Pilar Velilla, así como su equipo de trabajo, que por cierto, le sigue los pasos con pasión y sin desfallecer, están convencidos que el Museo es la posibilidad de disfrutar del arte cuantas veces se desee: “lo que la gente no ha entendido es que las cosas tienen un propósito futuro, estamos sembrando, estamos recorriendo un camino que le va a convenir a todos, vamos a demostrar que la cultura es productiva”. 





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