
Juan
Gómez, abanderado de Ciudad de Botero
Un proyecto con visión de futuro
Cuando Juan Gómez llegó a la Alcaldía, la donación de Fernando Botero
estaba a punto de perderse. El funcionario reconoce que este es
un proyecto valioso que en poco tiempo le devolverá a la ciudad
todos los sacrificios que se hicieron.
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El
ex Alcalde Juan Gómez Martínez está convencido que el proyecto
contribuirá a hacer de Medellín una ciudad turística y cultural
y por eso este ha sido uno de sus más importantes programas
de gobierno. Foto Juan Antonio Sánchez
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Con
Ciudad de Botero, a Juan Gómez Martínez muchos lo tildaron de terco.
Pero su obstinación tenía un objetivo: dejarle a Medellín un gran
espacio cultural. Al principio, pocos creían en la viabilidad del
proyecto, incluso, a pesar del compromiso del artista antioqueño.
Los pesimistas decían que el Municipio no podía embarcarse con semejante
reto y además que pretendiera culminarlo en un tiempo récord que
exigía un nivel de eficiencia alto. Otros, cuestionaban la pertinencia
del plan, pues advertían que no consultaba una escala de prioridades
y que, sencillamente, Medellín no lo necesitaba. Pero el Alcalde
insistió.
Para él, el asunto era mucho más que el rediseño arquitectónico
del Centro, lo que de por sí, según los expertos, justificaba la
construcción del nuevo Museo. Lo más importante para el burgomaestre
era brindarle a la ciudad la oportunidad de ganarse un lugar en
el mundo, valioso, único y original, desde el arte, la cultura y
la educación.
Hoy con el Museo de Antioquia hecho realidad, el funcionario está
orgulloso y tranquilo. Gómez Martínez recuerda que cada vez que
viajaba al extranjero, no dejaba pasar la oportunidad de visitar
el museo local. Soñaba con que Medellín tuviera un espacio similar
que trajera muchos turistas para mostrarles la otra faceta de la
capital antioqueña.
“Viendo todos esos museos y lugares de arte, soñé un espacio similar.
Con la construcción del nuevo Museo veo que va a ser de los mejores
del mundo. Esto no es ‘caña’ de antioqueño, es la realidad y con
la Plaza de las Esculturas estaremos a nivel internacional. Aquí
empezarán a llegar, no sólo gente sino también obras importantes”,
asegura el Alcalde.
Desde que comenzó la remodelación del antiguo Palacio Municipal,
en 1999, su agenda diaria se trastocó. No importaba si debía atender
a un funcionario de alto nivel, pero siempre sacó tiempo para ver
y palpar el avance de las obras.
“Es que el proyecto se lo merecía, pues significa para la comunidad
internacional al pintor contemporáneo más grande del mundo en este
momento. Dentro de muchos años, cuando ya Botero sea historia, en
la ciudad quedará la huella de sus brillantes ejecutorias y la capital
de Antioquia se convertirá en referencia obligada a la hora de hablar
del arte universal. Desde hoy Ciudad de Botero proyecta una imagen
fulgurante de Medellín por todo el mundo”, agrega.
Desacuerdo
También sabía que media ciudad se le vendría encima ya que hacer
un proyecto de tan alto costo económico, y como dicen otros, sólo
para un artista, tendría sus opositores. Fue el caso de algunos
sectores culturales y entidades de beneficencia que no recibieron
apoyo financiero de la Administración para varias de sus actividades
y a futuro temen que todos los recursos los absorba el nuevo Museo.
“Aquí le estamos apostando al arte y a la cultura. Por ejemplo,
financiamos el viaje del Ballet Folclórico de Antioquia a París,
a la Unesco y allí se hablará de la nueva Medellín. Patrocinamos
con muchas dificultades la temporada de Ópera. Ciudad de Botero
es única y no se vuelve a presentar. El Alcalde no podía dejar pasar
la oportunidad de la donación. Así le diéramos plata a todos los
de la cultura, la ciudad seguiría siendo la misma, pero con Ciudad
de Botero, Medellín será distinta.
Después habrá plata para todos los que ahora se oponen, pues recibirán
dinero del mismo turismo que se generará. La inversión es muy grande,
pero este es un proyecto municipal, de la gente, no es ni del Museo,
ni de Juan Gómez, es de toda la ciudad”, insiste Gómez Martínez.
El funcionario concluye que Ciudad de Botero es un proyecto que
mira en perspectiva de futuro, con visión de ciudad que se adentra
desde ya al Siglo XXI. Por eso es visionario. Es consciente de que
su importancia ahora no se alcanza a dimensionar en magnitud real,
a pesar de que la comunidad ve levantarse ante sus ojos la obra,
sin embargo, sabe que a medida que pase el tiempo crecerá su influencia
en la capital y ante el mundo se convertirá en el gran símbolo de
Medellín.
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