[Julio
6 de 2001]
¡Habemus Copa!
La inauguración
será el próximo miércoles 11 de julio en
Barranquilla.
Traffic
evitó pérdidas por US$ 10 millones, según
su dueño.
Argentina
es el único país renuente a venir, pero podría
cambiar su decisión.
Por
Wilson Díaz Sánchez
Medellín
La Copa América sí se realizará en Colombia
y en las mismas fechas inicialmente definidas, es decir, a partir
del próximo miércoles 11 de julio y hasta el 29.
Le decisión se tomó el jueves 5 de julio en Buenos
Aires, Argentina, donde sesionó la asamblea extraordinaria
de la Confederación Suramericana de Fútbol, para
dar por terminada esta novela que mantenía en vilo a aficionados,
dirigentes, jugadores y empresarios.
Todo terminó igual que en 1987 cuando se le otorgó
la sede a Colombia, y después de soportar constantes dramas
de los dirigentes suramericanos que perdieron credibilidad ante
la opinión pública mundial.
"La determinación se debió a que los dirigentes
de las federaciones entendieron que era una fecha apropiada porque
los equipos estaban todos preparados y no tenían ningún
impedimento", dijo el presidente de la Conmebol, Nicolás
Leoz, después de la reuniónde ayer.
Una vez conocida la noticia, diversos estamentos del país
manifestaron su complacencia y celebraron que este último
voto de confianza que firmaron nueve de los diez presidentes de
las federaciones regionales, pues el zar del fútbol argentino,
Julio Grondona, se mostró en desacuerdo y anunció
que su Selección no vendrá a Colombia.
Sin embargo, Leoz manifestó que respeta esa actitud, pero
abriga la esperanza de un cambio de decisión. La ausencia
de los gauchos significaría una sanción de dos años
en torneos de la Conmebol y una multa de US$ 50.000.
Influencias
Al final pudieron más las presiones de los patrocinadores
del certamen, Coca Cola y Master Card, que habían manifestado
su ultimátum a la empresa Traffic, dueña de los
derechos de comercialización y televisación de la
Copa, para que se respetaran la fecha y la sede, por todas las
pérdidas económicas que la cancelación acarrearía.
En Colombia se estimaban pérdidas por US$80 millones en
la organización. De hecho, varias entidades estudiaban
demandas conta la Conmebol.
José Hawilla, propietario de Traffic, había dicho
a la prensa brasileña que postergar el torneo hasta el
2002, como se había determinado el sábado pasado,
implicaría quedarse sin contratos de patrocinio y publicidad
que ya estaban firmados, por valor de US$10 millones.
Esta misma empresa sufrió millonarias pérdidas
por la reciente cancelación del Mundial de Clubes en España,
hecho que, de paso, tiene en jaque al presidente de la Fifa, Joseph
Blatter.
Otro argumento para justificar el apoyo a Colombia, a pesar de
los hechos de violencia que causaron temor entre algunas federaciones,
es que no es apropiado realizar la Copa América el mismo
año que el Mundial de Fútbol, por factores de comercialización.
Lo anterior, sumado a las gestiones de los últimos días,
le devolvieron la alegría a los aficionados colombianos
que desde pasado mañana empezarán a vibrar la Copa,
cuando empiecen a llegar las delegaciones, pues las primeras en
confirmar su arribo fueron Brasil, Chile y Bolivia.
Sin carácter
En los últimos días los directivos de la Federación
Colombiana de Fútbol dieron muestras de inefectividad gerencial
y falta de peso frente a sus colegas de Suramérica.
En otras circunstancias no hubieran tenido que recurrir a estrategias
lastimeras para reclamar la sede del certamen, porque su organización
era un derecho adquirido legalmente para el país.
Pero no quedó en evidencia sólo su falta de carácter
y peso específico a la hora de hacer valer ese derecho,
sino la absoluta incapacidad para mostrar coraje y valentía
para hacerles saber a los dirigentes suramericanos que alguien
tendría que responder por la el dinero que perderían
quienes hicieron inversiones millonarias no sólo por parte
del ente organizador, sino del Gobierno y los particulares que
pusieron en juego su patrimonio y que con la postergación
del evento estaban en el limbo.
La novela de la Copa desnudó, una vez más, la enfermedad
terminal del fútbol colombiano, que por carencia de dirigentes
preparados y capaces sigue soportando las consecuencias de la
discriminación.
Pero no fue únicamente falta de carácter y de tino
de los dirigentes colombianos. Ayer, cuando se dio un giro de
180 grados en cuanto a la fecha para realizar la Copa, también
quedaron en una situación vergonzosa los miembros de la
Confederación Suramericana.
El manoseo con el cual se ha manejado este asunto, muestra de
cuerpo entero lo que es la crisis del fútbol mundial, en
el cual los jugadores son las estrellas y los directivos sólo
llegan a gerentes de circo barato.
Hoy, y a esta hora, la Copa comienza el próximo miércoles
11 de julio, sin embargo, de aquí a esa fecha, cualquier
cosa puede pasar. A la Confederación le pasa como al pastorcito
mentiroso, ya nadie le cree.
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