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07-22-2001
La Colombia linda de la Copa


Los ancianos damnificados por el terremoto de Armenia también saben de fútbol.

Están a 200 metros del Estadio Centenario, pero no podrán ver los partidos.

La mayoría cree que hombres como Valderrama, Iguarán, Ortiz y De Ávila jugarán acá.


Por
Jaime Herrera Correa
Armenia

Su situación social es tan difícil, que escasamente alcanzan a conseguir el sustento y a mantenerse firmes después de tantos abriles y 30 meses de hacerle el quite a los problemas debajo de una carpa.
Les importa poco que los tengan o no en cuenta y pese a ello cuando les preguntan de dónde son, se llenan la boca para responder “de Colombia con mucho orgullo”.

Jamás han entendido el por qué los árbitros anulan la jugada cuando un jugador recibe en solitario el balón y algunos escasamente saben que un partido de fútbol dura 90 minutos.

Es más, doña Graciela Gil, a sus 76 años de edad, está convencida de que los integrantes de la Selección todavía son René Higuita, “Pibe” Valderrama, Arnoldo Iguarán, Willington Ortiz y Anthony De Ávila.

“Si el doctor Pacho los pone a todos juntos, de seguro que este país dará de qué hablar. Y si El Pibe le habla claro a Arnoldo, no habrá problemas para dar la vuelta olímpica”, ese fue el sorpresivo comentario de la abuela Graciela en medio de su hermosa vejez y con la cabeza en alto sin dudar en ningún momento de las palabras expresadas.
Sin embargo, ella y sus compañeros sufrieron mucho cuando le quitaron la sede y gozaron como cualquier niño estrenando juguete en el momento que ratificaron al país como sede de la Copa América-2001.

Se trata de los integrantes del grupo de la tercera edad, Colombia Linda, que en medio de las adversidades que les dejó el terremoto del 25 de enero de 1999, desde sus cambuches en el Alojamiento Centenario 1 están planeando una gran fiesta para seguir el partido de la Selección a través de un radio que ubicarán en el salón donde se reúnen a diario para hablar de lo claro que fue su pasado, lo crítico de su presente y lo oscuro de su futuro.

El fútbol puede con todo
Lo de la señora Graciela apenas es una muestra de lo que ha representado por estos días la copa para los damnificados en Armenia. Porque pese a perderlo todo de la noche a la mañana por culpa de la naturaleza siempre estuvieron dispuestos a sacrificar la poca ayuda que recibían para que la Copa se llevara a cabo en su ciudad.

De manera inteligente, pero ingenua, los 72 ancianos que constituyen la voz de la experiencia en el campamento que les asignaron hace más de dos años a los habitantes de los barrios Brasilia, Villa Alejandra y Colbones cuando perdieron sus casas por el terremoto, han aprovechado su cercanía con el Estadio Centenario para aprender de fútbol y volverse unos verdaderos catedráticos en la materia.

La prueba de ello es que don Guillermo Antonio Arias, un ex cotero de Bavaria, cree que los 200 metros de distancia entre el escenario deportivo y su refugio le han servido para encontrar los argumentos necesarios para refutar las impresiones de su esposa Graciela.

“Yo sé que mañana jugará Colombia y sé que no estará Valderrama, pero cuando el calarqueño Jorge Bermúdez le meta fuerza a la defensa, los rivales se irán del Centenario con las manos vacías y nosotros terminaremos felices porque seremos campeones con la pelota”, indicó don Guillermo, quien también tiene 76 años.

Al parecer el estar a un paso del sitio donde se harán los dos partidos correspondientes a los cuartos de final de la Copa despertó el interés de los viejitos en el vecindario, donde 35 de ellos se reúnen con frecuencia para hacer bingos, muñecas de cabuya y toda clase de artesanías que esperan observen con detenimiento todo los visitantes que tendrá Armenia.

“Nosotros tenemos muchos problemas, nos encontramos solos y no contamos con los recursos necesarios para comprar una de esas casas que están vendiendo en $13, $15 y $22 millones, pero estamos seguros de que con la realización de esta fiesta y las jugadas de ese muchacho que llaman El Tigre Castillo pasaremos uno de nuestros mejores momentos y podremos olvidar un poco las penas diciendo que tuvimos cerca a esos muchachos que ganan mucha plata y también fuimos, con mucho orgullo, protagonistas de la Copa América que hizo el país y nosotros sólo pudimos seguir por radio pese a estar a un paso del Estadio Centenario”, manifestó el presidente de Colombia Linda, Gildardo Ladino, con sus 52 abriles a cuestas.

Hinchas consagrados
“Los problemas son lo de menos, cuando podremos gozar con la presencia de la Selección y escuchar un poco sobre el movimiento del balón”.
Édgar Villa, 67 años de edad, músico de profesión e hincha de todos los equipos del rentado.

“Sólo algunos niños del campamento estarán como recogebolas, pero acá todo es alegría por culpa de la Copa. Hace rato que no tenemos una oportunidad para celebrar y este torneo nos hará mucho bien”.
Heriberto López, 56 años, agricultor e hincha de América y Cali.

“La Copa nos hará olvidar las deudas y las tristezas por unas semanas. Sé que Colombia se la ganará y eso será formidable para los expertos del fútbol como nosotros”.
José Ángel Beltrán, acordeonista, 58 años, e hincha del Cali.

“Voy a tratar de vender algunas cositas los días de los partidos, pero uno a esta edad ya no puede aspirar sino a que le cuenten como quedaron los partidos, porque no se puede arriesgar entre tanta gente. Pero que viva la Copa que nosotros no la merecemos”.
Juan Peña, agricultor, 67 años y seguidor del Deportes Quindío.


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