07-12-2001
La magia hecha realidad
La cancha del Metropolitano se tiño de mil colores, danza
y sueños.
Con un se sobró,
Colombia se sobró dio por concluida el público
la inauguración.
El presidente
Pastrana le agradeció a Nicolás Leoz el apoyo a Colombia.
Por
Jaime
Herrera Correa
Barranquilla
La ceremonia de inauguración de la Copa América
de fútbol fue espectacular. Repleta de emociones. Tras
culminar el partido Chile4-Ecuador 1, la cancha del Estadio Metropolitano,
así como su pista atlética, tuvieron una invasión
maravillosa de colorido, en una mezcla multitudinaria de deporte
y danza.
Una gran cantidad de niños ingresando al césped
vestidos de blanco dominando una esférica, mientras del
lado occidental comenzaron a exhibirse las banderas de los diferentes
países participantes. Después irrumpió pleno
de sonido y movimientos fascinantes, la alegría de Barranquilla:
el Carnaval.
Los alerquines, congos, zanqueros, danzantes con trajes de fantasía,
contorsionaron sus cuerpos, con el sonido de fondo, de la música
carnestoléndica, mientras en las graderías se vivía
una fiesta inolvidable que comenzó con los aplausos para
los ecuatorianos y chilenos y los pañuelos blancos en demostración
de paz y hermandad.
Euforia
Los aplausos llovían, los se sobróóóó...
Colombia, se sobró... estremecían en todos
los polos del máximo escenario atlanticense. Después,
ingresaron varios grupos de pequeños uniformados, quienes
se movieron en círculo y se ubicaron repartidos en todo
el rectángulo verde salpicado de mil colores, que embriagaron
a los 45.000 aficionados presentes.
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Para finalizar, cada grupo carnavalero, bailó en un determinado
sector de la cancha, al ritmo de la música folclórica
que retumbaba en el colosal escenario, atiborrado de aficionados
vibrantes de emoción ante tan espectacular panorama. Y
sonaron y brillaron en el cielo, las luces, los fuegos pirotécnicos,
que iluminaron con su singular colorido el cielo barranquillero
y, al mismo tiempo, una nube de humo con el tricolor nacional,
se esparció desde la tribuna occidental elevándose
vertiginosamente.
Después de la vistocidad, de los movimientos rítmicos
de futbolistas y danzarines, vino el protocolo. El Himno Nacional,
interpretado a coro por quienes estaba de frente a la cancha,
el presidente de la República, Andrés Pastrana,
el gobernador del Atlántico, Ventura Díaz, el alcalde
de Barranquilla, Humberto Caiaffa, la reina de Colombia, Andrea
Nucetti, junto al presidente de la Conmebol, Nicolás Léoz.
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Marta Senn hizo un ruego: un minuto de silencio por todo
el sufrimiento que padece el pueblo colombiano. Y remató
su faena melodiosamente con un cántico inspirado en la
esperanza de un porvenir mejor para todos.
Nicolás Léoz, al tomar la palabra, dijo: La
Confederación trae con esta Copa un mensaje solidario,
de esperanza y paz, al pueblo noble de Colombia, e invitó
al presidente Pastrana a que declarara por inaugurado el evento.
Para darle final al acto, pero para darle rienda a suelta a la
fiesta futbolera, el mandatario Andrés Pastrana manifestó
en su corta pero emotiva alocución: Bienvenidos,
que ruede el balón, juego limpio, y que gane el mejor,
¡que gane Colombia! ¡Que viva Colombia! Nicolás
Leoz se dirigió al centro del terreno de juego, tomó
las esférica, y le dio el puntapié que simbolizó
el saque de honor y la demostración de que el sueño
llamado Copa América ya es una realidad para los colombianos.
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