07-15-2001
Medellín merece más...
Por
Wilson
Díaz Sánchez
Medellín
 |
Esto es una verraquera, mire la organización, el
entusiasmo y civismo de la gente de Medellín. Ahora es
cuando uno se da cuenta del gran daño que nos hicieron
los dirigentes argentinos al desistir de la participación
en la Copa América.
El experimentado periodista, con incursiones en Europa y Suramérica,
en certámenes de alto vuelo, estaba emocionado con la apertura
del Grupo C en el Atanasio Girardot. A su alrededor, la fiesta
era total: hinchas con camisetas de Colombia, Nacional y cuantos
clubes gozan de sus simpatías, vivían un día
especial en medio de la impecable organización.
Y aunque no había el número de gente esperado, el
ambiente de Copa rebosó a la fanaticada que, a pesar de
las pocas emociones en los dos encuentros del día, abandonó
el escenario con la sonrisa en sus rostros. Al fin y al cabo la
cita les sirvió para desahogar el malestar contra Grondona
y compañía, hacer la ola, darles la bienvenida a
uruguayos, bolivianos, costaricenses y hondureños, que
a su manera manifestaron el deseo por la paz de Colombia, como
lo expresaron los bolivianos en una bandera tricolor que portaron
a su salida del camerino.
Para volver a ver en Medellín una Copa América
habrá que esperar mucho tiempo, por eso no podía
quedarme en la casa. Yo había comprado el abono desde el
comienzo, me puse triste por la negativa de Argentina, pero al
fin me resigné y le estoy sacando el jugo a este campeonato,
dijo Jorge Espinosa, acompañado de su novia en la tribuna
de preferencia sur.
Directivos de empresas, amas de casa, sardinos y adultos tampoco
se negaron este privilegio y muy temprano disfrutaron
del ambiente festivo al frente del Obelisco, donde la música
salsa imponía el ritmo. El Atanasio se puso su mejor pinta:
impecable en aspectos de limpieza y adornado con flores en su
interior. Nada que envidiarle a los mejores estadios del mundo.
Se puede mejorar
En lo deportivo, los asistentes señalaron que se quedaron
esperando más goles, más emociones y espectáculo,
como había sucedido en las plazas de Barranquilla y Cali.
Sólo cantaron dos tantos, para los triunfos de Uruguay
y Costa Rica. Muy poco para 180 minutos en una tarde-noche inmejorable
para degustar del jogo bonito, como dicen los brasileños.
La mayoría aguarda que en la jornada de mañana haya
efectividad en los delanteros y que se juegue con libertad y técnica
en la cancha, para llenar las expectativas de un público
que sabe y gusta del buen fútbol. Uruguay, a pesar de la
juventud de sus integrantes, se mostró sólido, pero
algo conformista y conservador. Tiene talentos como Richard Morales
y Javier Chevantón, que ya se robaron aplausos y reconocimiento.
Con el paso de los días van a sentir que Medellín
no es como la pintan afuera y quizás ofrezcan más
facilidades a la prensa colombiana para que a través de
ella la gente conozca sus secretos como potencia mundial del balompié,
pedía un colega.
Bolivia, de entrada, se echó el público al bolsillo
y terminó arrinconando a Uruguay con el respaldo de la
tribuna. Con más puntería frente al arco contrario
seguramente asegurará una casilla para la siguiente ronda.
Costa Rica llegó en el lugar de Canadá y se aplaudió
el cambio obligado de última hora. Su campaña en
la eliminatoria de la Concacaf y la presencia en su nómina
de Rolando Fonseca y Erick Lonnis, viejos conocidos de la afición
paisa, creaba inquietud. Sin embargo, quedó en deuda
en su debut, coincidió ayer la prensa especializada.
Y a Honduras, que en menos de 24 horas después de bajarse
del avión que ya estaba en la cancha, se le abona la gentileza
que tuvo con la ciudad al aceptar la invitación. Lo esperan
dos compromisos (mañana ante Bolivia) en los que seguramente
sentirá el cariño de los antioqueños que
en medio del desconsuelo pusieron en cartel en popular norte que
decía: Argentina, Honduras es tu papá.
Con todos estos ingredientes no es utópico exigir más
espectáculo. Medellín merece más...
|