México,
qué hueso tan duro de roer
México apretó marcas y puso a sufrir a Colombia.
Los manitos le apostaron al juego fuerte.
No fueron invitados de piedra en la Copa.
México vino a probarse en la
Copa y terminó como el rival más fuerte de Colombia.
Juan Carlos Mazo
Medellín
Desde que se definieron los finalistas, el público supo
que esta iba a ser una final de dientes apretados, ya que México
pondría toda su garra en el campo de juego.
El técnico Javier Aguirre copó todo el medio campo,
impidió la salida por los costados a los laterales colombianos
y puso presión sobre Totono Grisales y Giovanni Hernández.
Los mexicanos estaban más preocupados por impedir el juego
colombiano que por crear opciones de gol, por eso las escasas
visitas al arco de Óscar Córdoba.
Éstas se generaban por pelotas detenidas y algunos rebotes
que obtuvieron los de la camiseta verde en el campo contrario.
Fue, en definitiva, un partido en donde el rival no le regaló
nada a Colombia.
Para el técnico Aguirre llegar hasta la final se convirtió
en un sorpresa, pues anticipadamente afirmó que tomarían
la Copa América como un entrenamiento para su disputa de
eliminatorias mundialistas frente a Jamaica, su próximo
rival en la Concacaf.
De todos los equipos que participaron, México era el que
tenía su nómina titular más armada, con Alberto
García Aspe, Jared Borgetti y Jesús Arellano como
principales hombres, además de arquero Óscar Pérez.
En 1993, cuando México fue invitado por primera vez a
la Copa América, se empezó a ver como un equipo
de respeto. Ese año también tuvo lugar el primer
enfrentamiento con Colombia, que terminó a favor de los
nacionales por 2-1.
De aquel partido los únicos que repitieron este segundo
encuentro fueron Víctor Aristizábal y Óscar
Córdoba. También pudo repetir el mexicano Alberto
García Aspe, pero la suspensión que llevaba encima
lo sacó del encuentro.
México estuvo en esta oportunidad en el llamado grupo
de la muerte, al lado de Paraguay, Brasil y Perú.
Fue el encargado de empezar a pintarle la cara a Brasil, cuando
le ganó por un gol. Posteriormente, empató con Paraguay
y perdió con Perú.
En semifinales su víctima fue Chile, selección
a la que le ganó por dos goles (Jesús Arellano y
Daniel Ozorno) a cero y en la semifinal también disputó
un duro partido frente a Uruguay, que arrojó el marcador
de 2-1 (goles de Jared Borgetti y García Aspe, por México
y Richard Morales, por Uruguay).
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