07-12-2001
Aguinaga, otro Pibe que se va
Después del Mundial asiático no será más
el capitán de Ecuador.
Con esta ajustará
su octava Copa América jugada con la selección del
vecino país.
Draskovic,
Pacho Maturana y Bolillo Gómez fueron los técnicos
que lo respaldaron.
Por
Jaime
Herrera Correa
Barranquilla
No sabe si terminará en la MLS, como todos los de su edad,
pero sí está convencido de que después del
Mundial de Japón y Corea-2002 no seguirá siendo
la brújula de la Selección de Ecuador.
A sus 33 años y con siete Copas América a cuestas
Álex Aguinaga desea dejar de ser El Pibe del vecino país
para dedicarse a sí mismo y a toda su familia. Y no es
que las ideas, la chispa, el manejo, la claridad, el empuje y
la ascendencia en el grupo se le hay terminado; sólo que
ya cree que 15 años son más que suficientes para
haber mostrados sus cualidades y aportarle a su país.
Admirador de Carlos Alberto Valderrama, quien todavía sigue
haciendo grande el balompié colombiano en el exterior,
este hombre bajo de estatura (mide 1.72 metros) y dueño
de las ideas más grandes en el equipo que dirige el antioqueño
Hernán Darío Bolillo Gómez, considera que
es mejor darle la oportunidad a los jóvenes que vienen
pidiendo pista para que el fútbol ecuatoriano le apueste
a la renovación y prepare los nuevos talentos que le servirán
para mantener el nivel que ha mostrado en los dos últimos
años en el mundo.
Es tal su humildad, que pese a que su seleccionado es una de las
sorpresas de la eliminatoria suramericana y está a un paso
del Mundial asiático, el jugador que incidió para
que Bolillo no dejará a Ecuador después de un atentado
y que terminó dirigiendo a sus compañeros en el
triunfo 2-1 frente a Perú, considera que el vecino país
todavía debe aprender mucho y necesita sumar más
para representar al continente en el certamen que ya tiene fijos
a Francia, Japón, Corea, Camerún y Sudáfrica.
Puede que termine como técnico del fútbol ecuatoriano,
eso no lo sabe. Lo único claro en el volante creativo del
Necaxa de México, que será el jugador a marcar por
Colombia el sábado en el clásico del Grupo A, es
que algún día pondrá práctica los
conocimientos que le dejaron estrategas claves en el desarrollo
de su carrera: el yugoslavo Dussan Draskovic y los colombianos
Francisco Pacho Maturana y Hernán Darío Bolillo
Gómez.
Admirador de Colombia
Y para acabar de completar su profesionalismo, desde que llegó
al Hotel Barranquilla Plaza el portador de la envidiable camiseta
número 10 no se ha cansado de expresar su admiración
por el país y respaldar a los colombianos para que hagan
la mejor Copa América de toda su historia y le demuestren
al mundo todas sus cualidades.
Conozco muy bien a Colombia y sé que es una tierra
con muchas cosas positivas. Aquí la mayoría de la
gente es buena, hospitalaria y cariñosa, o sino miren el
respaldo que nos ha brindado desde que llegamos a Barranquilla.
Siempre lo dijo que si la Copa no se jugaba acá no actuaría
en ella, porque las naciones merecen respeto y los derechos no
se le pueden quitar a nadie, indicó.
Para Álex, quien parece tener como sucesor a su propio
hermano menor Juan Francisco, viene actuando en el torneo más
antiguo de selecciones en el mundo desde Argentina-87. En esa
oportunidad, Ecuador terminó en la octava posición,
entre los diez participantes de Suramérica, pero él
dejó entrever todo lo que tenía para aportarle a
su seleccionado.
Por eso siempre fue el hombre de confianza de los estrategas Draskovic,
Maturana y Gómez, con quienes además de ser un gran
amigo, les respondió mostrando sus condiciones en la cancha,
motivando a sus compañeros y portando de manera responsable
la cinta de capitán con la que se ha pasado con la frente
en alto por los estadios del mundo.
Tengo nivel y puedo brindar muchas cosas a mi equipo, pero
no cuento con las condiciones de antes, porque los años
y la competencia te van mermando el rendimiento. Sin embargo,
con lo que tengo le puede ayudar a Ecuador para que clasifique
a su primer Mundial, el cual quiero aprovechar para decirle adiós
al fútbol y retirarme por la puerta grande.
Todavía nos falta un poco, pero sé que si continuamos
con el ritmo que traemos, de seguro estaremos en Asia para mostrar
el potencial de nuestra gente y la importancia que tiene el Bolillo
Gómez, quien es responsable directo de nuestros logros
porque nos llenó de confianza, nos motivó y nos
ha tratado como verdaderos amigos, finalizó.
Antecedentes
La experiencia lo respalda
En el Suramericano Juvenil que realizó Colombia, en el
Eje Cafetero en 1987, Álex Aguinaga comenzó su exitosa
carrera con la Selección de Ecuador, que lo llevó
a militar en el fútbol mejor pago de América en
el momento: México.
A partir de ahí, este jugador nacido en Ibarra, al norte
de Ecuador, ha sido infaltable en las ocho copas América,
incluida ésta, que se han desarrollado en el continente.
Su baja estatura, corregida con las grandes condiciones, ha sido
constante en Argentina-87, Brasil-89, Chile-91, Ecuador-93, Uruguay-95,
Bolivia-97, Paraguay-99 y Colombia-2001. Esto, sumado al gran
papel que ha cumplido en balompié mexicano, le ha servido
para ser catalogado como uno de los mejores en la historia del
fútbol ecuatoriano.
Gracias a sus ideas, chispa y ascendencia en el grupo, Aguinaga
ha sido fundamental para que Ecuador estuviera cerca del Mundial
de Francia-98 y fuera el cuarto de la Copa en 1993, igualando
el lugar de 1959 cuando su país también fue el anfitrión
del certamen.
|