07-14-2001
Diferencia de dos estilos
Por
Juan
José Peláez
Colaboración especial
Medellín
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Hablando del debut de Colombia y Ecuador en la Copa, debo decir
que la selección ecuatoriana está en un proceso
de consolidación para tomar confianza con la pelota, cree
en la tenencia del balón aunque eso hace que a veces parezca
un equipo lento, lateralizado y repetitivo, sin sorpresa.
Esto hace que le cueste llegar rápido a posición
de gol en los últimos 30 metros. Es natural y lógico
porque hace parte de un proceso formativo, de una filosofía
nueva que está implementando Hernán Darío.
Entre tanto, Colombia, para ser lo que sabemos que puede ser,
ganó sin mostrar su real potencial ante Venezuela.
Sobresalen quizás los jugadores de mayor experiencia, el
triángulo eficiente de atrás, los dos laterales
se me antoja que estuvieron tímidos, dos volantes de marca
en el caso de Choronta, apegado sólo a la instrucción
del técnico y el Ramírez del primer tiempo con su
fogosidad que se confunde con desorden, pero eficiente.
Se pretende que Giovanni Hernández sea Valderrama sin serlo,
porque está en un fútbol que es distinto al que
le tocó a Carlos. Destaco la trascendencia de Totono. No
estaba en los papeles como armador del equipo pero le dio al equipo
el estilo que pretendíamos que diera Giovanni. Castillo
y Aristi tendrían que haberse mirado más, aunque
fuera de reojo para producir con su sociedad los goles.
Colombia-Ecuador
Para el juego de este sábado 14 de julio, hay dos objetivos
claros en ambos equipos: Colombia irá a materializar lo
que insinuó por momentos frente a Venezuela. Un equipo
más solidario y agresivo en la recuperación de la
pelota. Y más continuo y atrevido en la aplicación
de su talento.
Ecuador debe confirmar ese nuevo estilo de un fútbol bien
jugado, apersonalizado (si cabe la expresión), criterioso,
pero con la actitud del equipo ganador que derribó a Brasil
y Paraguay en Quito, solidario y entregado en defensa y generoso
y atrevido atacando.
Sobre Bolillo y Pacho, debo decir que veo dos personas que tienen
grandes ilusiones, dos tipos alegres, uno consolidando un estilo,
como es Bolillo y otro soñando con lo que sabe que tiene,
que es Pacho.
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