Manizales,
fuera de serie
Manizales
Lo del jueves en la noche nunca se había visto en la capital
de Caldas: 40.000 personas vestidas de camiseta amarilla que colmaron
las graderías del estadio Palogrande y que después
del encuentro celebraron en las calles hasta la madrugada de ayer.
El acompañamiento fue masivo para Selección. Desde
el momento mismo en que llegó a la ciudad los hinchas se
acercaron hasta el hotel para alentar a los jugadores, estimulo
que se trasladó hasta las tribunas, que por primera vez en
los siete años de construcción del estadio se colmó
de hinchas.
Pese a que la afición de Manizales tiene fama de fría
y exigente, el público respondió con creces a la
convocatoria y se convirtió en pieza fundamental en la
clasificación colombiana, sobre todo, en los momentos en
los que Honduras presionó e intentó remontar el
marcador.
Ese fervor se trasladó al comercio, que incrementó
sus ventas gracias a la masiva presencia de aficionados y la llegada
de varias excursiones de otras ciudades cercanas, que no se querían
perder el partido del combinado patrio. Los más favorecidos
fueron los vendedores informales, en especial, aquellos dedicados
a vender camisetas, gorros y banderas.
El balance de las autoridades fue positivo, ya que se cumplieron
con todas las expectativas trazadas, pese a que en la celebración
de la clasificación a la final se presentaron 38 heridos,
todos ellos leves.
La parte económica también arrojó sus saldos
positivos. En los dos juegos disputados asistieron cerca de 65
mil aficionados, 25 mil al partido Brasil-Honduras y 40 mil a
Colombia-Honduras.
Manizales también demostró que está en capacidad
de organizar cualquier certamen deportivo o cultural de carácter
internacional. Tiene la infraestructura necesaria y la gente para
responder con creces, tal como lo hizo en esta Copa América.
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